¿Tienes una personalidad intimidante?

¿Tienes una personalidad intimidante?

Hay una diferencia entre tener un carácter fuerte y desarrollar una personalidad intimidante. Hay personas que han tenido que batirse con la vida en duras batallas. Esto les templa el carácter, pero a veces también les quita la dulzura. Lo peor es que en ocasiones las batallas que han librado hacen que adopten posiciones defensivas todo el tiempo, caminado con una coraza y considerando enemigo todo territorio que pisan.

Todos hemos conocido a esas personas de gran corazón que, sin embargo, no lo parecen. A veces son gente muy exitosa en su profesión e incluso en su vida social, pero alrededor de ellos se forma una atmósfera de temor. Tienen reacciones fuertes y la gente termina sintiendo miedo de ellas.

La suavidad y la flexibilidad están íntimamente relacionadas con la vida, mientras la dureza y la rigidez están asociadas a la muerte”.

-Walter Riso-

Quienes tienen una personalidad intimidante muchas veces no se dan cuenta del efecto que producen. Saben que son buenas personas y no entienden por qué los demás se atemorizan por sus expresiones o gestos de los que emana demasiada dureza. Para saber si ese es tu caso, pregúntate si tienes uno o más de los siguientes rasgos.

El silencio rodea a una personalidad intimidante

Si después de hablar, notas que la gente a tu alrededor guarda silencio después de hablar, es hora de preguntarte si tienes una personalidad intimidante. Quizás, sin darte cuenta, te expresas con demasiada rudeza. Puede que seas cortante o demasiado categórico al expresar lo que piensas. También es posible que los demás te admiren tanto que teman decepcionarte.

hombre doble exposición con árbol

Funciona de esta manera: no emites opiniones, sino que lanzas conclusiones. Es como si en el fondo estuvieras diciendo la última palabra acerca de un tema, en tus palabras va implícito que ni se admite réplica ni la vas a considerar. Esto equivale a cerrar la conversación. Hablas para que te escuchen y el tono que usas es el de la autoridad. De este modo, no todo el mundo se sentirá animado a seguir la charla.

También es frecuente cuando tienes una personalidad intimidante que llegues a una reunión alegre y participativa, y tu presencia haga que los ánimos bajen un poco. Puede haber un silencio o simplemente una especie de desconcierto. Te das cuenta de que la gente no actúa de forma espontánea cuando estás presente.

Sientes que lo importante es ser “sincero”

Quienes tienen una personalidad intimidante suelen ser “sincericidas”. Casi siempre se ufanan de ser honestos y de no tener pelos en la lengua para expresar lo que piensan o sienten. Sin embargo, podrían estar confundiendo la sinceridad con la desconsideración o la grosería.

En este tipo de personalidad es común que haya un cierto rechazo a los modos o maneras excesivamente amables. Sienten que la verdad, entre más cruda, más verdad es. Asumen que decir las cosas con tacto equivale a maquillarlas o falsearlas. No ven la diferencia entre amabilidad y zalamería.

chico con gafas

Lo cierto es que decir las “verdades” de una forma excesivamente ruda solo consigue un efecto de malestar. A veces resulta tan brutal la forma en que se dicen, que el interlocutor olvida el contenido que se le está comunicando y se queda solo con la impresión de la forma en que se dijo. Finalmente, las cosas dichas de mala manera terminan no escuchándose.

Regañas a los demás cuando dan muestras de debilidad

Si eres alguien con una personalidad intimidante, te costará mucho trabajo entender las fragilidades o debilidades de los demás. Si te cuentan un problema, los animarás enérgicamente para que pongan empeño en salir de la dificultad cuanto antes. Sientes que el otro necesita una voz de autoridad que le exija superar la situación y no un hombro dónde llorar.

El punto es que las personas sí pasamos por algunos momentos en los que necesitamos consuelo afectivo de los otros. No que sientan lástima, sino que simplemente nos escuchen y nos acompañen sin juzgarnos. Que tampoco nos digan qué hacer. Muchas veces no queremos que nos digan cuál es el camino a seguir, sino que nos conforten mientras logramos tomar fuerzas nuevamente.

mujer con rostro proyectado

Una personalidad intimidante hace que otros se distancien. Finalmente tanta dureza externa termina aislándote de los afectos. Las actitudes excesivamente defensivas frecuentemente se vuelven contra uno mismo. Tal vez la tuya no sea una personalidad del tipo “Mary Poppins” o “Madre Teresa”, pero eso no quiere decir que debas ser excesivamente duro con los demás. Seguramente tienes mucho que aportar y valdría la pena que reconsideraras la forma en que te aproximas y te comunicas con el otro.

Vía: lamenteesmaravillosa

En 5 minutos se pueden reducir los síntomas de la depresión

En 5 minutos se pueden reducir los síntomas de la depresión

Los síntomas de la depresión son evidentes en algunos casos, pero no tanto en otros. A veces, tanto el individuo como su entorno desconocen que una persona está deprimida: esto sucede especialmente con los niños y las personas mayores. También ocurre lo opuesto. Una persona que está temporalmente triste o melancólica es diagnosticada por todo el mundo como deprimida, sin que realmente lo esté.

Cuando se habla de depresión, se está hablando de una condición mental que rebasa los límites de una tristeza natural. Es un estado que no se incuba de un día para otro, sino que en muchos casos tarda años en manifestarse plenamente. Aunque hay elementos, variables, estructuras o factores neurofisiológicos comprometidos, no siempre la depresión se origina en ellos, sino que también puede ser, y en muchos casos los es, la causa de los mismos.

No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera”.

-Proverbio chino-

Los síntomas típicos de la depresión incluyen desánimo, tristeza, irritabilidad y sensación de cansancio o de falta de energía. También sentimientos de impotencia y de rechazo hacia uno mismo o hacia la imagen propia. Aparecen pensamientos y sensaciones asociadas al abandono, la culpa y la necesidad de protección.

mujer ocultando su rostro

Síntomas de la depresión no tan evidentes

Hay síntomas de la depresión que son mucho menos evidentes. Generalmente corresponden a personas que detectan la situación “de manera pre-consciente”. Esto quiere decir que logran darse cuenta de que hay algo que no está funcionando. Sin embargo, no logran identificar con exactitud el problema ni le dan la importancia que en realidad tiene: lo que hacen es desarrollar algunas conductas que les permitan ignorarlo u ocultarlo.

Uno de los síntomas de la depresión es la presencia hábitos extraños de comida y de sueño. Por ejemplo, cuando las personas son excesivamente pudorosas con lo que comen y sienten asco frecuentemente por los alimentos. O quienes tienen horarios caóticos para comer y a veces omiten tomar alimentos durante más horas de lo usual. Lo mismo ocurre al contrario. Esas personas que para llenar el vacío que sienten no paran de comer.

Otro síntoma encubierto en las personas con depresión puede ser esa inquietud por proyectar un alegría que no sienten y que en el fondo los demás tampoco se creen. Además, en cuanto a su comportamiento social podríamos decir que se relacionan con todo el mundo, pero eluden el acercamiento real. No pasan mucho tiempo con los demás y siempre están llenas de pretextos para no ir a una reunión, un paseo, etc.

Por otro lado, otro de los síntomas encubiertos de la depresión tiene que ver con la sensibilidad emocional de las personas que la padecen. Esta sensibilidad puede estar muy “a flor de piel”. Así, su alegría es desmedida en los pocos ratos en los que están contentas. Por otro lado, montan en cólera por hechos que para otras personas, o para ellas mismas en otro momento, pasarían desapercibidos. Lloran frente a situaciones que no ameritan tanto. En esos casos también puede haber una depresión encubierta.

Una técnica de 5 minutos

En 2007, un grupo de investigadores de la Universidad de Essex, en el Reino Unido, llevó a cabo un experimento para evaluar el efecto de la naturaleza en el estado de ánimo. Partían de la idea de que el encuentro con un entorno natural mejora la actitud. Sin embargo, descubrieron que el impacto era mucho mayor de lo que habían supuesto en sus hipótesis iniciales.

Los expertos concluyeron que, en un lapso de tan solo 5 minutos, el contacto con la naturaleza lograba reducir hasta en un 70% los síntomas de la depresión. Intuitivamente todos sabemos que si estamos desanimados, no es buena idea quedarnos encerrados. Lo que no sabíamos es que el lugar perfecto para tramitar emociones negativas era un bosque, un jardín o cualquier lugar en donde haya vida natural. También ignorábamos que para experimentar el efecto que produce este contacto no se necesita demasiado tiempo: solo 5 minutos.

mariposa

Actualmente hay varias corrientes que se han definido como “ecoterapias”. Se trata de enfoques que defienden lo clarificador que puede resultar para nosotros retomar el contacto con la naturaleza. Aseguran que en todos los casos este contacto da lugar a un vínculo sanador. Varias investigaciones han probado que estar en un ambiente más puro durante un corto espacio de tiempo, y dejando los problemas atrás, recarga nuestros niveles de energía.

Cuando aparecen los síntomas de la depresión, bien sean típicos o encubiertos, vale la pena integrar el contacto con la naturaleza como complemento a la terapia formal. Solo tienes que buscar un lugar verde y permanecer en él durante al menos cinco minutos. El contacto apacible con otras formas de vida activa la sensación de bienestar y nos ayuda a restaurar el equilibrio emocional. No cuesta nada y te toma muy poco tiempo. Inténtalo.

Vía: lamenteesmaravillosa

Si las cosas van mal, no te dejes llevar

Si las cosas van mal, no te dejes llevar

¿Vemos el mundo como es o como lo sentimos? Esta pregunta es muy importante, pero al mismo tiempo responderla se nos hace muy difícil. Porque cuando estamos bien, todo parece ir viento en popa; en cambio si un día estamos tristes, el mundo parece estar en nuestra contra. En el último caso, la realidad nos reta a que realicemos un esfuerzo. Si las cosas van mal, no te dejes llevar.

Sabemos que todo termina pasando, que hasta la circunstancia más complicada llega a su fin, que hasta la peor de las tormentas esconde al sol detrás de sus nubes. Sin embargo, cuando estamos sumergidos en esa situación negativa, parece que todo se nos cae encima.

No te dejes llevar por esas respuestas emocionales negativas originadas por situaciones terribles. Si lo haces, no podrás ver ni encontrar la salida.

No te dejes llevar cuando tus emociones negativas aparezcan

Es inevitable sentir emociones negativas igual que es inevitable tener que afrontar acontecimientos y circunstancias que se opongan a nuestros deseos. Dichas emociones cumplen una función, centrarnos en lo que nos está sucediendo, detenernos a reflexionar sobre las circunstancias y ponerles una solución. No obstante, su función adaptativa puede quedar enterrada cuando la emoción toma el control de nuestras acciones y de nuestros pensamientos.

Es entonces cuando nuestros pensamientos se llenan de derrotismo, bajando los brazos y abandonando esas conductas que intentan equilibrar la racha negativa por la que atravesamos: minimizar la pérdida. En estos casos, en vez de quedarnos con la información que la emoción nos pretende trasmitir, dejamos que esta se convierta en una caja de resonancia que se reproduce de manera insidiosa, mermando nuestro ánimo… y con él nuestras fuerzas.

mujer sujetando con hilos tres pájaros

Así que si te encuentras en una situación así, no te dejes llevar por tus emociones negativas. Tampoco intentes luchar contra ellas: nunca serán tus enemigas si les das el trato adecuado. Simplemente, extrae de ellas su información y su energía. Acepta que ahora forman parte de ti, pero no permitas que se conviertan en víricas, contaminando todo pensamiento y conducta que generas.

Por muy complicada que sea una situación, siempre hay una puerta de salida. Por eso, no te dejes llevar por lo que ahora están sintiendo. Si lo haces, una gran bruma nublará tu perspectiva.

Sí, en ese momento te sientes fatal. Tu pareja te ha dejado y crees que ya no encontrarás a nadie más. Te han despedido del trabajo y consideras que es la gota que ha rebosado el vaso. Has sufrido una decepción y crees que tienes que empezar a desconfiar de todo el mundo. Todo esto no te ayuda, te limita y prolonga un sufrimiento y un dolor a los que les has dado la mano.

La importancia de asumir una distancia emocional

Aunque nos encontremos agobiados y sintamos que no hay esperanza posible debido a los nubarrones que hay en nuestras mentes, es necesario hacer un esfuerzo para distanciarnos emocionalmente de la situación vivida. No estamos viendo nada claro, de manera que, ¿por qué no alejarnos un poco?

Hacerlo nos ayudará a ver lo que ocurre con una mayor claridad. Adquiriremos una nueva perspectiva que nos dará información útil para salir del punto en el que nos encontramos atrapados.

Ahora bien, ¿cómo podemos tomar una distancia emocional? Podemos empezar por pensar en una situación del pasado que hayamos experimentado y en la que experimentamos unas sensaciones parecidas. ¿Verdad que la pudimos superar? Además, con el tiempo, relativizamos la importancia que le dimos a todas esas adversidades por las que hemos transitado.

mujer en una taza de té

Esto permitirá que nos demos cuenta de que esta situación es igual. Tan solo ha cambiado el contenido, pero en realidad vamos a salir de ella. También puede ayudarnos hablar con otras personas y prestar atención a cómo viven ellas aquello por lo que estamos pasando. Ponernos en su lugar nos ayudará a ver nuestra situación desde una nueva perspectiva.

Piensa que aunque creas que no tienes el poder de cambiar nada de lo que te está sucediendo, esto no significa que tengas que dejarte arrastrar. Nadar contracorriente, a veces, es necesario. Sobre todo en esos momentos en los que las emociones empañan tanto tu visión que puedes terminar padeciendo depresiones severas. Así que no te dejes llevar por lo que sabes que en un futuro podrás ver desde una perspectiva mucho menos dramática.

Imágenes cortesía de Anne Solin

Vía: lamenteesmaravillosa

No perdemos a nadie, porque nadie posee a nadie

No perdemos a nadie, porque nadie posee a nadie 

El tener se convirtió en una obsesión dentro del capitalismo. Esto se debe a que se ha configurado un imaginario según el cual la esencia de lo que somos, depende de lo que tenemos. Se habla de “tener” salud, no de ser saludable. Se habla de “tener” pareja, no de estar en una relación amorosa con alguien. Se habla de “tener” trabajo, no de ser un trabajador. Pero nadie posee nada y tampoco a nadie.

El tener se ha puesto por encima del ser, de modo que muchas veces caemos en la lógica de intentar definir quiénes somos a través de lo que adquirimos. Llegamos incluso a tener dificultades de identidad cuando perdemos lo que hemos tenido por un tiempo.

En términos de bienes materiales, se puede decir que prácticamente todo lo que poseemos es temporal. O sea, tenemos su uso y goce solamente por un tiempo porque se acaba, se gasta, se daña o se deteriora y tenemos que deshacernos de ese objeto.

En otras palabras, ni siquiera tenemos posesión completa sobre los objetos. Aún así, hay quienes no solamente ignoran esta verdad, sino que también pretenden poseer a otras personas. Esto se presenta con especial intensidad en las relaciones de pareja que, por su propia naturaleza, en la mayoría de los casos incluyen un componente de exclusividad recíproca.

Nadie posee a nadie

silueta femenina y masculina acariciándose

Según diversas investigaciones la monogamia no es uno de los rasgos distintivos en la naturaleza de la raza humana. Todo lo contrario: la evolución prueba que en los albores de la historia primaba la poligamia y que la relación de exclusividad entre dos es fruto de un largo y complejo proceso cultural.

El ser humano fue advirtiendo que la poligamia podía ser bastante problemática para una sociedad tan compleja como la que fue construyéndose a lo largo de la historia. Sin embargo, para gran parte de la humanidad la regla de mantener una sola pareja desde el comienzo hasta el final de la vida no es algo que se cumpla. En occidente, en la actualidad, esto resulta casi absurdo.

Pese a que en frío todos somos conscientes de que así funcionan las cosas, en casi todas las relaciones de pareja se quiere ir más allá de lo razonable. Pareciera que existe un ideal al que no se renuncia: encontrar a alguien que “sea nuestro” para siempre.

Buena parte de las palabras y las promesas iniciales de una relación van en esa lógica. “Seré tuyo(a) para siempre”, “Lo nuestro es eterno”, etc. Otra cosa ocurre después de esos ardores preliminares. A veces, simplemente la relación evoluciona y la pareja aprende a establecer un equilibrio entre los espacios individuales y los espacios compartidos.

Otras veces, sin embargo, no se renuncia al ideal de “tener” al otro o creer que lo posee. Como la relación de pareja, generalmente, implica un pacto de exclusividad entre las dos partes, algunos dan un paso más allá y esperan o exigen que el otro se comporte como si fuera una posesión. Es decir, la persona cree que posee a su pareja. Se pierde la frontera que separa la correspondencia mutua de sentimientos, de la instrumentalización de la otra persona.

No se pierde lo que jamás se ha tenido

joven con melena en un río blanco

Establecer una relación amorosa con otra persona no significa que el uno tiene o posee al otro. Por eso no se puede afirmar que una persona “pierde” a la otra, cuando la relación se termina. Rigurosamente hablando, lo que se experimenta como “pérdida” amorosa resulta ser más bien una evolución dentro de un proceso.

Los sentimientos no son algo fijo en los seres humanos. Todo lo contrario, tanto nuestras emociones, como los sentimientos mismos, las necesidades, expectativas y todo lo que conforma nuestro mundo interior, está en movimiento constante. Tenemos, claro, un temperamento y un carácter que es más o menos persistente. Pero nuestra percepción frente a los objetos de afecto o de deseo es relativamente inestable.

Hasta en los amores más perdurables e intensos ocurre esto. No se quiere a la misma persona, de la misma manera, en todos los momentos de la existencia. A veces se ama más, a veces menos. A veces no se ama y de pronto vuelve a aparecer el amor, todo ello con la misma persona.

Si ni siquiera podemos decir que nos poseemos por completo a nosotros mismos, ¿cómo podríamos pensar que tenemos la posesión sobre otra persona? Si hacemos esto es porque estamos atrapados en una fantasía de nuestro propio ego y esto nos impide diferenciar lo propio de lo ajeno. Llegamos a creer que son lo mismo.

Por eso ante una ruptura nos sentimos “en pérdida”, como si ya no “tuviéramos” algo que antes “nos pertenecía”. Pasamos por alto el hecho de que lo que cambió fueron los sentimientos y las motivaciones que antes llevaban a crear intimidad y que ahora reclaman distancia.

El único vacío que deja un ser humano en la vida del otro es el de la ilusión de que siempre estaría ahí. Lo que se pierde en realidad es el soporte para esa ilusión, pero no a la otra persona porque nadie posee a nadie. De ahí que frente a estas situaciones de ruptura, más que ubicarnos mentalmente en una situación de pérdida, deberíamos plantearnos el asunto como un proceso de reacomodación interior.

joven sin ropa cabeza a bajo

Vía: lamenteesmaravillosa

3 cosas que aprendí al convivir con mi oscura carcelera, la depresión

3 cosas que aprendí al convivir con mi oscura carcelera, la depresión

La depresión me empequeñeció hasta meterme en los oscuros recovecos de una caracola. Desde allí, escuchaba el rumor del mundo en la lejanía pesada de mi soledad. Percibí incluso el murmullo de quien me juzgaba por ser débil, de quien me decía eso otro de que “me animara, que la vida son dos días”. Sin embargo, mi depresión duró cinco años, tiempo suficiente para aprenderlo todo de ella.

A menudo, a quienes superan una enfermedad mental o una dolencia de especial gravedad se les llama héroes, y se suele enfatizar de ellos dimensiones tales como el valor y el coraje mostrado para afrontar ese momento difícil. Sin embargo, quien ha pasado por ello sabe que son instantes vitales en las que no cabe más opción, no hay otra salida más que la de ser fuertes y cuidar de que no surja el peor enemigo de todos: la rendición.

“El dolor no es para hacerte sufrir. El dolor es para hacerte más consciente. Y cuando eres consciente, la desdicha desaparece”.
-Osho-

Por otro lado, los estudios y los informes de la OMS nos advierten de forma reiterada de que la tasa de trastornos depresivos no hace más que aumentar cada año. Entre esos datos, curiosamente, no suelen dar datos de las personas que salen de ese pozo en el que impera la ley que marca la tristeza.

Esto se debe principalmente a un hecho que se puso de relieve en el congreso de la OMS este mismo año. 7 de cada 10 personas no reciben el tratamiento más adecuado, con lo cual, la sombra de la depresión viene y va, y cuando aparece, que suele ser lo más habitual, se recurrir al tratamiento más sencillo: los fármacos. Por tanto, se necesitaría de un enfoque más holístico, multifactorial.

Así, la depresión que no es correctamente tratada se convierte poco a poco en una asfixiante inquilina que desordena nuestras mentes, que cierra las ventanas y baja las cortinas de nuestra esperanza para lograr aquello que tanto le agrada: hacernos cautivos en nuestro propio hogar. No es fácil poner orden en semejante caos. No es sencillo hacerla salir, desinfectarla, empequeñecerla…

Sin embargo, hasta la depresión más grave se puede superar con un tratamiento adecuado. Y cuando lo hacemos suele dejarnos unas valiosas enseñanzas que merece la pena tener presentes.

mujer con los ojos cerrados

1. Desinfectando el estigma de la depresión

La depresión sigue siendo un estigma. No importa que estemos en la era de la información, que tengamos acceso a múltiples datos… Nada de eso tiene importancia porque de la depresión no se habla, no es una conversación cómoda ni fácil y en ocasiones puede ser hasta un auténtico tabú. Por ejemplo, lo es en muchas ocasiones cuando la mamá que acaba de dar a luz no puede con su vida y se siente incapaz de atender a su hijo recién nacido.

¿Cómo va a entender su entorno que sufre una depresión postparto si lo “natural” es que se sienta más feliz que nunca? Aún más, si hiciéramos una encuesta para sondear sobre qué ideas tiene la población en general sobre la depresión, lo más probable es que surgieran términos como “debilidad”, “mujer” o “rendición”.

Estas ideas completamente sesgadas conducen muchas veces a que las personas queden confinadas en la cárcel de su propio silencio, temiendo el juicio ajeno y la mirada de que observa sin entender. Así es como nace el aislamiento, por la incomprensión que las personas con depresión sienten fuera de la burbuja que han creado para protegerse.

Es necesario saber que la depresión no discrimina, que nos puede afectar a todos sin hacer distinciones de sexo, de escala social o de estilo de vida. Y a menudo, y esto hay que tenerlo claro, son las personas más fuertes las que antes suelen caer en este profundo abismo.

2. La depresión nunca viene sola

La depresión suele llegar acompañada por amargos y devotos aliados, como es el caso de los trastornos de ansiedad o de pánico o el estrés… Muchas personas lo definen casi como estar en el interior de un avión que está a punto de estrellarse.

El corazón se acelera, el miedo constante nos trasforma en alguien que es incapaz de mantener el control sobre la propia vida. en una persona que apenas duerme o que duerme mucho, alguien que apenas come o que por lo contrario, experimenta un hambre hedónica.

Cada persona experimentará una sintomatología concreta que dará forma poco a poco a un sombrío caleidoscopio de infinitos matices y amargos sufrimientos. Así, y casi de un día para otro, la persona se verá tomando antidepresivos para tratar la ansiedad, beta-bloqueadores para frenar el corazón acelerado, fármacos para reducir las náuseas y pastillas para dormir por la noche.

Mujer sufriendo por ansiedad anticipatoria

3. Ahora soy una persona mucho más compasiva conmigo misma

La depresión no se cura en un mes, ni en dos. A veces, necesitamos años. Cada cual vive su proceso de un modo, cada cual emerge de los solitarios recovecos de su caracola a su ritmo y con su propia música. Es como hallar el camino de vuelta a casa después de haber estado perdido en un desierto, dando palos de ciego, sin rumbo, sin brújula, sin fuerzas… y sin la esperanza de salir algún día de allí.

  • De la depresión se aprende y también se desaprende. Porque a veces, es necesario dejar atrás muchas cosas, cambiar hábitos, reevaluar ciertos objetivos vitales y ante todo desechar la clásica idea de que “uno puede con todo”.
  • Superar esta enfermedad nos ayuda a desarrollar una voz interna mucho más compasiva. Esa que entonces ha aprendido a decirnos “para, tómate tiempo para ti”, “detén esos pensamientos, no hay necesidad de ser tan exigente contigo mismo” …

A su vez, y para terminar, esa compasión nos permite también tomar mayor contacto con lo que nace de nuestro interior para entender nuestras necesidades, nuestras limitaciones y también, cómo no, para tener siempre a mano esa caja de herramientas con las que mantener alejado a ese “perro negro” de la depresión como decía el propio Winston Churchill-.

camino en el bosque

Cada cual alojará en esa cajita preciada de primeros auxilios aquello que más le funcione: la escritura, el deporte, los paseos, la lectura, una charla con los amigos… Son estrategias que cultivar a diario, hábitos de vida emocionalmente positivos y sanadores que nos mantienen a flote, que nos salvan y que nos acercan a esa versión que más nos gusta de nosotros mismos: personas que vuelven a sonreír.

Vía: lamenteesmaravillosa

Toda mujer lleva una loba dentro

Toda mujer lleva una loba dentro 

La publicación del libro “Mujeres que corren con lobos”, de Clarissa Pinkola, parece haber inaugurado un nuevo arquetipo para la mujer: el de la loba. El libro ha sido un verdadero hit, al punto que ya cuenta con traducciones a 18 idiomas y varias ediciones y reimpresiones. Lo interesante del texto es que presenta una manera mágica y exultante de entender el feminismo.

La premisa básica de esta obra es que toda mujer lleva dentro de sí un espíritu salvaje, el espíritu de una loba. Este alberga una energía vital y poderosa, que hace de la espontaneidad su forma natural de ser. Ese animal femenino es feroz también, sabe protegerse de los depredadores y se sobrepone a la falta de experiencia o la ingenuidad. La loba tiene la fuerza y puede sacarla a relucir, aun cuando ha estado dormida por un tiempo.

Para amar el placer se requiere de muy poco. Para amar verdaderamente se requiere de un héroe que pueda manejar su propio miedo”.

-Clarissa Pinkola-

La loba ha sido un animal estigmatizado y a veces menospreciado. Su lado salvaje no es simplemente ferocidad pura. Sabe ser matriarca en su manada, sabe guiar a los suyos. Es capaz de convertirse en líder de los demás, sin temor y sin complejos. Aprende de las experiencias y sabe cuidarse sola.

La loba y las mujeres modernas

Aunque la mujer moderna ha alcanzado logros inmensos y se ha posicionado en muchos lugares de poder, dista mucho de su esencia de loba salvaje. Esta última no se doblega ante los mandatos de otros, como lo hace la mujer moderna con la publicidad. Tampoco permite que otros le digan qué camino debe tomar. La loba es creativa, apasionada, instintiva y sabia.

mujer que mira una esfera entre sus manos

Ser mujer es un privilegio. Sin embargo, la cultura ha hecho que este hecho quede sepultado y en muchas ocasiones por las propias mujeres. La civilización misma se originó en torno a la mujer. En principio el único lazo de sangre que estaba plenamente establecido era este. Los colectivos humanos se congregaban en torno a las madres, porque respecto a la paternidad poco se sabía. Las sociedades humanas comenzaron teniendo a la mujer como centro.

En esos albores de la humanidad, “la loba” realmente ocupaba su lugar. Hoy día, en cambio, lo femenino ha sido desvalorizado. Muchas mujeres intentan el camino de su autonomía por el sendero de imitar a los hombres. Una loba salvaje no es un macho: es una hembra salvaje y decidida, que aprecia lo femenino que la constituye.

En particular, una loba no acepta el dominio de otros sobre su cuerpo. Baila sola o acompañada. Abraza y sostiene. Es alegre y está conectada con sus instintos y deseos. No permite que alguien le diga cuánto debe pesar, cuándo debe tener hijos o cómo debe actuar para que otros la aplaudan.

El desafío de la loba

La cultura ha ido imponiendo prototipos como el de la “mujer buena” y la “mala mujer”. La primera es respetable, un auténtico dechado de virtudes al juicio de muchos. La mala mujer, en cambio, pone en riesgo la estabilidad porque propone avances. Por eso en muchas sociedades a ese tipo se mujeres se les llama “perras”, o “zorras” y también lobas. Son ellas las que dan “de qué hablar”. Escandalizan. Curiosamente, la palabra “puta” viene de “buzda”, que significa “sabiduría”.

mujer apoyando su cabeza frente a un lobo

Roma, que fue la capital del mundo, había sido fundada por Rómulo y Remo, dos niños abandonados que sobrevivieron gracias a que una loba los amamantó. En la Roma clásica las prostitutas no eran mujeres que ofrecían sus favores sexuales por 15 minutos al mejor postor.

Por lo general, estaban instruidas en política, astrología, matemáticas y mucho más. No ofrecían simplemente sexo, sino compañía integral. Eran buenas conversadoras. El concepto se asemejaba al de las “geishas”. A eso puede dar la sensación de que se parece una loba, a una prostituta, pero no lo es.

La loba no demanda, sino que ofrece. No pide, sino que se da. Aún así, no está domesticada. Si actúa de esa forma es porque se siente con poder, no porque se supedite. Sabe que puede irse cualquier día, sin haber decidido destino antes de partir. Sabe que se pertenece, por eso también puede entregarse. No tiene miedo de darse a otro porque es libre. No teme sufrir porque sabe que es fuerte.

La loba es una gran amiga, leal y protectora. También es muy espiritual: orienta su vida hacia valores universales y no hacia metas de fin de mes. Ama el arte, porque es la mejor vía para la libre expresión. Se ama a ella misma, sin caer en el narcisismo o en la egolatría. Lo mejor de todo es que esta loba salvaje está en toda mujer. Solo hay que armar el valor para despertarla.

Vía: lamenteesmaravillosa

Para ayudar a veces es necesario no intervenir

Para ayudar a veces es necesario no intervenir

Si de verdad quieres ayudarme, guarda silencio, respeta mi espacio y déjame en soledad. No me digas que me lo advertiste, que siempre caigo en el mismo error, que no tengo remedio…no intensifiques más mi sufrimiento. Solo por una vez, entiende que a veces, la mejor manera de ayudar es “no ayudar”, muéstrame tu empatía, tu comprensión pero solo por hoy, al menos, quédate al margen.

Decía Theodore Roosevelt que entre hacer lo correcto y lo incorrecto hay algo mucho peor: no hacer nada. Esta visión responde sin duda al clásico enfoque de la mentalidad política, temerosa siempre del inmovilismo, del votante que no toma partido o del supuesto aliado que no da el paso al frente. Sin embargo, el presidente Roosevelt se equivocaba, porque no hacer nada es en realidad una tercera opción muy válida, y de hecho a veces, es la más idónea.

Ahora bien, el mayor problema de todo esto es que en el inconsciente colectivo se asume que la falta de acción o la pasividad es un signo de que lo que ocurre no nos importa. Entonces, ¿cómo entender entonces que en ocasiones es mejor optar por el inmovilismo, por no ayudar, por mirar, callar y dar un paso atrás?

En psicología se dice muchas veces que en los momentos más complejos la mente nos impulsa a emitir las respuestas más sencillas, ahí donde los heurísticos, esos atajos mentales tan fascinantes del pensamiento humano, son a veces los más acertados. Así, cuando vemos a un amigo sumido en la incertidumbre de dejar o no un trabajo o a un hermano enfadado por una decepción sufrida, a menudo, escuchamos una voz interna que nos dice aquello “déjalos solos, déjales espacio para pensar para decidir o aceptar la situación”.

Porque a veces, al privar a las personas de sus propias luchas, les quitamos una valiosa oportunidad de aprendizaje y de crecimiento personal.

tigre en el aire llevado por pájaros

Hay quien sencillamente no necesita ser salvado

Cuenta una historia oriental que un hombre se encontró una vez el capullo de un gusano de seda en un parque. Preocupado por esa pequeña criatura y temiendo que alguien lo pisara o que algún animal se lo llevara, decidió cuidarlo él mismo poniéndolo en una caja, para así, atenderlo con paciencia y atención.

Al llevarlo a casa vio algo que llamó su atención: el capullo estaba ya muy avanzado y se veía incluso un orificio por donde la mariposa luchaba por salir. Empeñado en su idea de ayudar, no dudó en coger unas tijeras y cortar algunas partes del capullo para agilizarle el trabajo al insecto. Su intención era noble, no hay duda, pero las buenas intenciones no siempre traen buenos resultados.

Porque lo que no sabía aquel hombre es que la naturaleza tiene sus propios ritmos, sus tiempos y sus principios intocables, aún más, que hay procesos para los cuales toda ayuda es sencillamente, perjudicial. La mariposa emergió con las alas pegadas al cuerpo y mientras nuestro protagonista esperaba con esperanza que poco a poco las desplegara con total hermosura para empezar a volar, lo único que pudo contemplar es al pequeño insecto arrastrándose en círculos hasta que finalmente, este dejó de moverse. Murió.

Mariposa

Hay quien no necesita ser salvado porque, sencillamente, no está en peligro. Hay sufrimientos que uno mismo debe experimentar para florecer, ahí, en la privacidad del propio capullo, en la tersura envolvente de la propia tristeza, en los recovecos pegajosos de las dudas y las decepciones.

Hay trayectos que las personas deben hacer en meticulosa soledad sin necesidad de auxilio, sin la obligación de ser salvados por quien enarbola de forma constante la bandera de las buenas intenciones o de los grandes sacrificios sin sentido.

Ayudar no siempre es necesario, pero…¿cómo saberlo?

Decía María Montessori que cualquier ayuda innecesaria lo único que consigue es entorpecer el desarrollo. Esta idea tiene sin duda mucho que ver con el concepto de “Zona del desarrollo próximo” de Lev Vygotski. Un concepto que, aunque se aplique ante todo al ámbito de la educación, podría extenderse a muchos de nuestros entornos y relaciones más cotidianas.

La “Zona de desarrollo próximo” nos dice que que para mejorar las habilidades de alguien hay que darle la ayuda justa y necesaria para que desarrolle sus propias potencialidades. Ello implica, por ejemplo, no asumir responsabilidades que no son nuestras e identificar los puntos en los que nuestra ayuda es realmente un estímulo para el aprendizaje y en qué grado.

Somos muy conscientes de que no siempre es fácil saber dónde están los límites, donde esas fronteras donde “el no hacer nada” es admisible y recomendable. No lo es porque al instante asoman las elucubraciones sobre el sentido de la responsabilidad, y más cuando las personas que pasan por un mal momento nos son significativas. Además, aunque elcerebro, desde un punto fisiológico no hace juicios, la conciencia sí.

mujer sujetando paraguas en forma de tejado

Así, algo que deberíamos tener claro en primer lugar es que no es bueno prestar siempre una ayuda devota, constante e ilimitada. El resultado podría ser desastroso: esas personas podrían volverse pasivas, egoístas y desarrollar una férrea dependencia hacia nosotros mismos. La clave está en advertir cuándo hay situación de vulnerabilidad real y tener muy claro qué es lo que de verdad necesita esa persona.

En ocasiones, la mejor ayuda es saber escuchar o simplemente “estar” sin hacer ruido. Que la otra persona tenga constancia de que estamos ahí para ellos si así lo quieren, que podemos ser ese hombro en el que llorar si lo desean, esos ojos en los que confiar o esa persona que sabe respetar distancias y soledades cuando lo necesiten.

Podemos, en esencia, ser ese rayo de luz que ilumina en un momento puntual, limitado y fugaz para después dejar ir, para permitir que esa persona extienda las alas y deje de avanzar en círculos. Sin embargo, también podemos no hacer nada, una opción tan válida como terapéutica a veces.

Vía: lamenteesmaravillosa

5 formas de manipular nuestra mente

5 formas de manipular nuestra mente

La mente humana no deja de maravillarnos. La ciencia sigue dedicándola años y años de estudio, pero todavía estamos lejos de conocer sus secretos más profundos. Cuanto más se profundiza, más enigmas nuevos aparecen.

Partimos de la idea de que conocemos la realidad a través de nuestra mente. También vivimos de la ilusión de que cuanto más “racionales” somos, más cerca estamos de la verdad. Sin embargo, varios experimentos demuestran que quizás esto no es tan cierto.

Los sentidos son nuestro puente entre lo incomprensible y comprensible”.

-August Macke-

Hay muchas maneras de engañar a nuestra mente. Diversas investigaciones han probado que se puede inducir a que perciba realidades inexistentes y a que distorsione las existentes. De modo que la mente no solo se orienta a organizar razones, sino también a poblar nuestro mundo de fantasías. A continuación explicamos cinco experimentos que lo prueban.

1. La mente y la ilusión de la mano de mármol

En el año 2014, un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Bielefeld (Alemania) realizó un curioso experimento en torno a la percepción de la mente. Los investigadores reunieron a varios voluntarios y les pidieron que se sentaran, apoyando relajadamente sus manos sobre una mesa. Luego, les golpearon suavemente la mano derecha con un pequeño martillo, mientras que al mismo tiempo sonaba un enorme martillo golpeando un trozo de mármol.

mano de mármol

Pocos minutos después, todos los participantes comenzaron a sentir que sus manos eran más rígidas, pesadas y duras, como si fueran de mármol. Su cerebro combinó la percepción táctil y la sonora y como esta última era más fuerte, se impuso y creo la ilusión de la mano de mármol.

2. El dilema del prisionero y la temperatura

El dilema del prisionero es una situación hipotética propuesta en la teoría de los juegos que demuestra que para conseguir la mejor solución para todas las personas implicadas en un problema competitivo es que todas cooperen de forma organizada.

En este dilema se parte del supuesto de que hay dos prisioneros cómplices. Se les separa y se les invita a delatar al otro. Les ofrecen varias alternativas que van desde librarse por completo de una condena delatando al otro, hasta que ninguno delate a su compañero y ambos reciban solo 1 año de condena.

Este dilema se reprodujo como un experimento real, pero a uno de los prisioneros se le puso un objeto caliente en la mano y al otro un trozo de hielo. Lo mismo se repitió con varias parejas de prisioneros. El resultado fue siempre el mismo: el prisionero que tenía el objeto caliente en la mano era menos egoísta. Al parecer, la temperatura incide sobre la forma en que nuestra mente procesa la información.

3. El aislamiento prolongado

Se ha comprobado que el aislamiento prolongado ejerce efectos importantes sobre la mente. Un caso muy impactante es el de Sarah Shourd que fue encarcelada y aislada por los iraníes, durante 10.000 horas. Sarah comenzó a experimentar alucinaciones todo el tiempo y llegó al punto en que no podía distinguir si era ella u otra persona quien estaba gritando.

Sarah Shourd

Sarah Shourd

También se ha evidenciado que el aislamiento prolongado, unido a la oscuridad, provoca graves alteraciones en la capacidad de percepción del cerebro. La más importante de ellas es que se pierde el sentido del tiempo y el ritmo corporal. El ciclo diario puede aumentar 48 horas: se tienen 36 horas de actividad y 12 de sueño.

4. El efecto McGurk

La ciencia ha comprobado que los sentidos funcionan de una forma combinada. Son una especie de “mix”. Lo que oímos no es independiente de lo que vemos, tocamos u olemos. La mente une esas percepciones y construye un significado global. Por ejemplo, se ha comprobado que cuando una persona ve la aguja de la jeringa, siente más dolor durante una inyección. No es tan ilógico cerrar los ojos cuando te van a pinchar.

Se han hecho varios experimentos al respecto, con diferentes sentidos. En un estudio realizado en Inglaterra, se le dio a los comensales un apetitoso bistec estando a oscuras. A todos les pareció delicioso. Sin embargo, cuando encendieron las luces y vieron que la carne tenía color azul, la mayoría sintió ganas de vomitar.

5. La ilusión del cuerpo invisible

El cerebro humano confunde la realidad y la fantasía con pasmosa facilidad. Una prueba de ello es un experimento que se realizó en el Instituto Karolinska de Suecia hace algunos años. Un grupo de 125 voluntarios recibió unas gafas de realidad virtual. Al ponérselas, se veían a sí mismos. A su lado había una persona que les pasaba una brocha por encima y con cada pincelazo, iban desapareciendo.

Mujer con gafas de realidad virtual

Al mismo tiempo, una persona iba pasando físicamente una brocha sobre sus cuerpos. El resultado fue que cada uno de los participantes sintió que se estaba volviendo invisible. Luego se les expuso a un auditorio exigente y se monitorearon sus reacciones. Todos mostraban un bajo nivel de estrés frente al auditorio. Se sentían más tranquilos porque se percibían como invisibles.

Como vemos, no es tan difícil engañar a nuestra mente. Todos estos experimentos prueban que las percepciones del cerebro pueden ir por un lado y la realidad por otro. En este caso se trata de experiencias físicas, pero con mucha mayor razón esto es válido para las experiencias abstractas. De modo que por más que creamos que no es así, lo cierto es que no estamos tan cerca de la realidad como pensamos.

Vía: lamenteesmaravillosa

Explora tu lado oscuro para recuperar el control sobre ti mismo

Explora tu lado oscuro para recuperar el control sobre ti mismo

¿Tienes sentimientos que detestas?, ¿haces cosas de las que te avergüenza hablar?, ¿hay una parte de ti que te gustaría eliminar?, ¿deseas cosas que odias reconocer? Todos tenemos un lado oscuro al que nos da miedo enfrentarnos.

Tu lado oscuro no entiende de buenas intenciones, de compromisos, de hacer lo que se supone que hay que hacer. Se mantiene oprimido, pero creciendo, buscando la manera de salir.

Explorar tu lado oscuro te permitirá

recuperar el control sobre ti mismo,

entenderte y conocerte   

sombra

¿De qué se alimenta tu lado oscuro?

El lado oscuro de tu mente se alimenta de miseria y autodestrucción, de todo eso que te niegas a ti mismo, de esos deseos que no se consiguen materializar.

Tus necesidades no satisfechas producen emociones negativas que lo alimentan. Si no consigues darle salida a esas necesidades, esas emociones negativas seguirán haciendo crecer lo peor de ti y te harán creer que esa es la verdadera versión de ti mismo o puede que incluso, la única.

No alimentar esa parte oscura de tu mente es la única manera de controlarlo.

Sin embargo, hay muchas cosas que sabes que no debes hacer porque son malas para ti y aún así las haces. Sabes que no debes fumar, que no debes pasarte con las grasas, que no debes gritar a tu pareja o a tus hijos, que no debes alimentar discusiones inútiles que no llevan a ningún sitio… Pero lo haces igualmente.

A tu lado oscuro tampoco le bastan las buenas intenciones. O tomas medidas y dejas de alimentarlo o se apoderará de lo mejor de ti.

¿Qué necesita tu lado oscuro?

Para dejar de alimentar tu lado oscuro es necesario que conozcas qué es lo que más le gusta. Éste se alimenta de los apegos psicológicos negativos, esos sentimientos que hacen que te aferres con fuerza a un estado anterior que te crea angustia.

Estos apegos negativos te impiden sentirte seguro, equilibrado y fuerte. Se expresan a través del rechazo, la humillación, la traición, el sentimiento de inutilidad y de fracaso.

lado oscuro

Toda esa negatividad alimenta la parte más oscura de tu psique, la cual crece con tus sentimientos, pensamientos y comportamientos negativos, con la influencia que la gente tóxica que hubo y hay en tu vida.

Cada vez que algo negativo ocurre en tu vida o cada vez que recuerdas algo que no te gusta, sale a relucir tu lado más oscuro, que se aferra a esa negatividad como si tuviera derecho a ello, como si no hubiera más salida. Entonces, más miseria, autodestrucción y negatividad atraes para alimentarlo.

¿Cómo hacer frente al lado oscuro?

La solución para hacer frente al lado oscuro de la mente es entrenarlo conscientemente.Hay cosas que no se pueden eliminar, pero a las que sí se puede hacer frente, familiarizándose con ellas.

El lado oscuro oculta mucho más que deseos incumplidos, aspiraciones frustradas o ilusiones rotas. Pero solo uno mismo puede sumergirse en él y explorar.

Cada vez que surja la negatividad en tu vida, cada vez que sientas que algo tenebroso intenta apoderarse ti, es cuando tienes que intentar descubrir por qué, sin avergonzarte.

Tienes que aceptar que hay un lado oscuro de tu mente que está ahí, y que no se va a esfumar solamente porque quieras reprimirlo. La represión solo lo hará más fuerte, y con más fuerza explotará en cuanto tenga la oportunidad.

Sé valiente.

Sé honesto contigo mismo y

trata de liberar esa negatividad

luz

La meditación puede ayudarte. También el coaching puede ser útil. Incluso, a través del arte puedes sacar lo peor que oculta tu mente, canalizando esa negatividad. 

Sólo sabiendo lo que oculta tu lado oscuro podrás recuperar el control de tu vida y aprender a manejar la negatividad para que no te domine.

Vía: lamenteesmaravillosa

Maltrato psicológico: rasgos de un maltratador

Maltrato psicológico: rasgos de un maltratador

Los psicólogos o psiquiatras ponen en cuestión que el maltrato psicológico sea la consecuencia de una enfermedad, sino más bien se inclinan por una explicación que tiene que ver con un sistema desigual. Es decir, un abuso de poder o de dominación que afecta a la sociedad.

Un maltratador suele comenzar acosando a la víctima, reduciendo su libertad, aislándola de su entorno (familia, amigos, etc), socavando su autoestima, bloqueándola y minando su percepción de seguridad, trasformándola poco a poco en dependiente.

Se enoja cuando salgo con mis amigas”, “Me dice que no me maquille demasiado”, “No le gusta que lleve una falda muy corta”, “No quiere que hable con mis compañeros de trabajohombres”, son las frases más frecuentes de aquellas mujeres que sufren del maltrato psicológico por parte de sus parejas.

Reprender, tratar como una niña, considerarla inútil o torpe, haciendo que cambie su forma de ser o de vestir, son también maneras de realizar maltrato psicológico.

El maltratador suele abusar también de su poder, ya sea económico o físico y logra que la mujer se sienta culpable de su manera de hablar, de pensar, de actuar, etc.

El problema de la culpabilidad es muy frecuente en el maltrato psicológico y también puede derivar en lo que se conoce como “Síndrome de Estocolmo”, donde se evitan las situaciones que puedan generar conflictos o confrontación para no pelear o hasta separarse.

El ciclo del maltrato psicológico suele comenzar en la infancia del mismo abusador en muchos casos, o en algún tipo de trauma que le ha ocurrido durante sus primeros años de vida (hasta la adolescencia). Puede que el maltratador haya vivido en un ambiente de mucha violencia física o verbal y haya tenido que padecer el miedo, el abandono, la represalia, el control excesivo, los golpes, etc.

Mano agarrando una jaula con un pájaro

A continuación, os indicamos las características principales de una persona con claro perfil de abusador, maltratador  o golpeador, en la que el maltrato psicológico forma parte de su forma de relacionarse.

Posesivo, dominante y exigente

Una de las primeras acciones que un maltratador toma es querer alejar a su pareja de la familia y de los amigos porque cree que ésta es de su propiedad. ¿Cómo? Hablando mal de ellos, incomodándolos en público, queriendo “meter cizaña” en alguna discusión o problema, etc.

Esto transforma la personalidad de la víctima, la priva del apoyo externo y la vuelve dependiente. Con el uso de la violencia ejerce el poder absoluto sobre los que hace, lo que piensa y lo que siente, aún en lo más íntimo de su ser.

Egocéntrico

Para una persona que ejerce el maltrato psicológico el mundo siempre tiene que girar en torno a él, pero nunca lo reconoce. Se hace lo que a él le gusta en todo momento (la película, el restaurante, el lugar de vacaciones, las salidas) y si no, se enoja.

La mujer es un simple “satélite” que tiene que moverse a su alrededor, dependiendo de lo que el quiere. Todo debe estar bajo su control y si ella desea disfrutar un poco de su independencia, mostrará sus rasgos más violentos.

Mal temperamento 

Berrinches como los niños, pataletas, enfado, amenazas, mala cara, peleas, etc. Todo siempre está justificado por culpa del otro, no por razones internas. Dirá que tal actitud lo pone de mal humor, que tal respuesta es la causa de su enfado y una gran lista de etcéteras.

El maltratador nunca considera que tiene la culpa. Culpabilizar a los demás de todo lo que ocurre es otra de las características del maltrato psicológico.

Ridiculizar o humillar públicamente 

Estando en una reunión familiar o una cena con amigos un maltratador psicológico no tendrá problema en “mostrar”  a los demás los defectos de su pareja. “¿No les parece que está un poco excedida de peso?”, “siempre se equivoca”, “no sabe hacer la carne como a mí me gusta”, “es una desordenada”, etc.

Esto lo hace para mantener a la mujer bajo control, insultando, denigrando, hiriendo. Como consecuencia, se va destruyendo la confianza y sólo se pensará en los errores.

Nunca se alegrará por los progresos o éxitos y minimizará cualquier logro. Los fallos personales saldrán a la luz antes que las virtudes, para que tenga la sensación de que siempre está haciendo todo mal.

Niña sufriendo por descalificaciones

Controlador-paranoico 

El maltrato psicológico hace que la persona que lo ejerce piense que los demás se quieren aprovechar de él, de su dinero, de su poder, de sus contactos, de su sabiduría, de su experiencia, etc. Tiene una necesidad obsesiva de controlar a la pareja todos los días, mediante preguntas destinadas a buscar contradicciones.

El maltratador vigila constantemente los movimientos de su víctima, queriendo saber dónde está su novia o esposa, con quién se encuentra, a qué hora regresa, qué hace y qué no, con quién habla, por qué se retrasa unos minutos, etc. Considera a la otra persona su posesión, su objeto, no una persona con vida propia.

Violento y agresivo 

El maltratador empieza poco a poco rompiendo platos hasta llegar a muebles o vidrios, golpear las paredes, tirar cosas al suelo o contra la persona, etc. Si se llega a este punto, es preciso hacer la denuncia y huir inmediatamente de él, no darle más oportunidades.

Parece muy simple conseguir salir de una situación de maltrato psicológico pero no lo es, ya que el maltratador mantiene “atada” a la víctima de diferentes maneras, con  una gran carga psicológica. Sin embargo, si varios de estos puntos te suenan familiares, estás en un problema que debes solucionar antes de que sea demasiado tarde.

Vía: lamenteesmaravillosa