Tú sabes cuándo algo no te sirve… Solo que insistes en forzar las cosas

Tú sabes cuándo algo no te sirve… Solo que insistes en forzar las cosas

Cada uno de nosotros sabe cuándo algo se ajusta a lo que desean y cuándo estamos tomando acciones que de cualquier manera no cambiarán el inevitable final. Ciertamente que en todos los aspectos de nuestras vidas encontraremos obstáculos que debemos superar y no debemos rendirnos cuando las cosas se tornan complicadas, pero más allá de la perseverancia están los resultados obtenidos y mucho más sublime aún, está nuestra intuición.

La intuición podemos verla como esos intentos de nuestra alma en darnos pistas en relación a los caminos que nos conviene tomar, muchas veces la ignoramos, la silenciamos y tercamente nos vamos con todo por nuestro precipicio preseleccionado… Aun así ella está allí tratando de evitarnos los dolores y evolucionando a través de nuestras decisiones.

Cada experiencia nutre, solo que nuestra naturaleza no es sufrir, enfermar, resistir o padecer, nuestra naturaleza es vivir en felicidad, en armonía, en facilidad, en amor… Y si aprendiéramos a enfocarnos en lo que realmente trasciende y a no darle mayor poder a nuestra mente, nos resultaría muy sencillo vivir en sintonía con esa fuente maravillosa que nos permite estar experimentando este milagro.

naturaleza de amar

Sin embargo, nos desconectamos con facilidad y decidimos aferrarnos a lo que creemos es lo mejor para nosotros, aun cuando recibamos muchas muestras de que no es así, seguimos creyendo que con unos cuantos ajustes finalmente entraremos por ese ojal y nos sentiremos muy bien al respecto. Inclusive podemos mutilarnos en esos intentos de ajustes, hacer muchos sacrificios, perdernos en el camino, para entrar por ese caminito y cuando estamos en él, quizás con suerte terminemos de aceptar que no es allí a donde debemos estar.

Pero nos costó parte importante de nuestra vida, nos robó energía vital, nos desgastó, e inclusive en algunas oportunidades nos transformó en personas que no somos, haciéndonos más duras, frías, desconfiadas y calculadoras. Si al menos tomamos la lección, el aprendizaje que nos deja cada camino, pues algo habrá valido la pena, aunque el tiempo no lo podamos recuperar, aunque las lágrimas no las podamos devolver.

No nos aferremos a situaciones que evidentemente no son para nosotros, si algo nos roba la paz, es mejor soltar, si algo nos impulsa a hacer cosas que atentan en contra de otros o de nosotros mismos, es mejor soltar, si tenemos que alejarnos de lo que somos, es mejor soltar, si sentimos que nuestra sonrisa se apaga cada vez que avanzamos un paso, es mejor soltar… Tenemos indicadores a diario de cuándo resulta mejor soltar, no están allí por casualidad, no los pasemos de largo, porque la vida es para crecer, pero mucho mejor si lo hacemos a través del amor y el disfrute de la experiencia.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Suele haber más curiosidad en conocer la vida ajena, que la propia

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Suele haber más curiosidad en conocer la vida ajena, que la propia

El conocerse a sí mismos no suele ser tan interesante para muchas personas, como conocer a otros. SI se pudiese adoptar esto desde el punto de vista del interés sano de descubrir en el otro un universo completo y trascender a través de él, perdería importancia el hecho de que generara mayor interés, porque nos descubrimos día a día a través de los espejos que se nos presentan a través de nuestras relaciones.

Sin embargo, el punto que queremos resaltar en esta entrada es el paradójico interés que muchos muestran al momento de tomar parte en la vida de los demás, mientras que el descubrirse a sí mismos y verse tal cual no es ni siquiera mínimamente interesante.

La mayoría de las personas que tienen demasiado tiempo disponible para monitorear y evaluar las vidas ajenas, terminan por invertir poco tiempo en sus propias vidas. Lo cual les llega a hacer pensar que las vidas ajenas tienen cosas más interesantes que apreciar que las propias, confundiendo así las causas y las consecuencias.

Si pudiésemos invertir nuestras energías en nosotros mismos, seríamos capaces de ver al resto del mundo con ojos más ambles y menos juiciosos. El entender nuestra propia naturaleza es lo que nos hace ser más compasivos con los demás, lo que nos hace desarrollar la empatía y desear a fin de cuentas que cada quien tenga un desarrollo personal, sin ser foco de los juicios de quienes como espectadores observan su vida.

Todos cometemos errores, pero para muchos resulta más sencillo observar los de los demás que mirar adentro. Crear caminos alternos para otros, puede ser más sencillo que levantarnos de nuestra silla para recorrer el nuestro y mirar con decepción a los demás por no resultar lo que esperamos resulta más apropiado que decepcionarnos de nosotros mismos.

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Cada quien a nuestro alrededor está haciendo lo mejor que puede con los recursos con los que cuenta, evidentemente nosotros también lo hacemos. A veces hace falta un llamado de atención para que cada quien deje de mirar a los demás como algo ajeno a sí mismo. El juzgar a otros termina por juzgarnos a nosotros mismos, en especial todo aquello que llama nuestra atención del comportamiento de otros, nos grita que veamos en nosotros aquello que criticamos.

Si somos foco de la atención de otros, muchas veces será porque nos aprecien y otras veces porque se entretienen con nuestras vidas, sin pensar que nos pueden hacer daño con sus intervenciones y hasta sus intromisiones. Pero debemos aprender a ignorar y en algunos casos rescatar lo que nos ayude a crecer y a mejorar la versión de quienes somos.

Nuestra vida es un regalo, el conocernos completamente no es posible, pero sin duda resulta un recorrido muy productivo ver en nosotros algo interesante que descubrir y orientarnos a ello. Vivamos  y dejemos vivir a los demás… si vamos a participar en la vida de alguien más, asegurémonos de que será para favorecerle.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Frente al abismo, lo único que podemos hacer es aprender a volar

Frente al abismo, lo único que podemos hacer es aprender a volar

Las situaciones que más nos exigen que explotemos nuestro mayor potencial, son justamente aquellas que pensamos que acabarán con nosotros, las que nos tiran contra el suelo y sentimos que nos quitan todas las fuerzas para levantarnos.

Pero justo allí, cuando no sentimos que no podemos más, brotan de nuestro interior todas esas fortalezas que ni nosotros mismos sabíamos que poseíamos, para decirnos:

No caerás al abismo, tienes alas para volar, no las has usado, porque no te ha hecho falta, peros siempre las has llevado contigo, ahora solo debes confiar en ti y tener la seguridad de que al saltar, ellas no te dejarán caer.

Has llegado a este punto, no por casualidad, sino justamente para darte cuenta de tu potencial, para entender que puedes estar por encima de las circunstancias y que lo más importante es que creas en ti mismo. No afrontarás nada que no seas capaz de soportar, porque inclusive la muerte, no lo es tal, solo es una transición. Así que debes ser más grande que cualquier miedo, que cualquier problema, que cualquier abismo, porque dentro de ti, se encuentra todo lo que necesitas.

Todos quisiéramos vivir nuestra vida desde la felicidad, la abundancia y la facilidad, porque ésa es nuestra realidad, ésa es nuestra naturaleza, sin embargo por decisiones, por creencias instauradas, por acuerdos preestablecidos, nos enfrentamos a situaciones donde lo que menos podemos percibir son esos niveles anhelados de lo que decimos es parte de nuestra esencia.

Cada situación que se nos presenta es una oportunidad para cambiarnos, para transformar nuestra perspectiva, para mostrarnos algo de la vida o de nosotros mismos, que desconocíamos. Es por ello que resulta importante no agobiarnos ante los problemas y no sacarlos de proporción y mejor aún, si desde un inicio tratamos de ubicar en ellos la oportunidad de mejora o de crecimiento.

Si nos enfocamos en el dolor, sufriremos… Si nos enfocamos en la lección, evolucionaremos.

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Solo entendamos que la vida como la conocemos, desde que nacemos hasta que partimos es una escuela, con diferentes maestros y muchas proyecciones ilustrativas. No hay una sola manera de aprender, incluso muchos aseguran que los golpes y el sufrimiento son los mejores al momento de enseñarnos, no nos vayamos con esa idea, porque si bien es cierto que el dolor enseña rápido, también podemos aprender desde el amor, desde la consciencia, desde el estar presentes aquí y ahora y esto va más en línea con lo que somos.

Independientemente de cómo sea tu proceso de aprendizaje, solo recuerda que no debes preocuparte por llegar al punto en el que solo sigue el abismo… Más bien agradece, porque a partir de allí, todo comenzará a mejorar… Sabrás que tienes alas e intuitivamente, simplemente volarás.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Mapa del tesoro para materializar lo que queremos

Mapa del tesoro para materializar lo que queremos

Quizás hayas escuchado hablar del llamado “Mapa del Tesoro”, herramienta utilizada por aquellas tendencias en las  cuales responsabilizamos a nuestras emociones, pensamientos, imaginación y palabras de las creaciones en nuestras vidas.

El Mapa del Tesoro no hará nada por sí mismo, aunque el proceso de elaboración nos puede ayudar a centrarnos para identificar lo que queremos en nuestras vidas y ya esto es un aporte considerable. Luego de elaborado, se supone que sirva como recurso para utilizar nuestro poder creador para manifestar lo plasmado allí.

Las manifestaciones las logramos cuando derribamos las barreras mentales entre nosotros y todo aquello que queremos en nuestras vidas, cuando nos sentimos merecedores y capaces de alcanzar aquello que queremos manifestar. Mientras la duda exista, será un obstáculo. El Mapa del Tesoro nos facilita la visualización y ayuda a nuestra mente a convencerse de que lo plasmado allí tiene sentido, es realizable y lo podemos sentir nuestro.

Cómo preparamos nuestro mapa del tesoro

Hay muchas maneras, inclusive podemos hacer mapas del tesoro para algo bien específico o para abordar un área en particular de nuestras vidas, por ejemplo la salud, si por algún motivo la tenemos comprometida o si para nosotros es necesario reforzarla energéticamente.

Acá te daremos unas guías generales para elaborar tu “Mapa del Tesoro” o mapa de visualización, tablero de sueños o como quieras llamarlo y tú podrás ajustarlo a lo que quieras manifestar:

Define qué cosas te gustaría tener en tu vida, inclusive aquellas con las que cuentas que quieres mantener y busca imágenes que se asocien a estas cosas.

Selecciona una cartulina de un tamaño que se ajuste al área donde lo vas a colocar una vez terminado.

Usa colores, diagramas, mándalas de fondo, usa tu imaginación para concretar en una cartulina todo aquello que quisieses manifestar, no te limites, no pienses en pequeño, si quieres un perrito no coloques un poddle mini toy (es broma, puedes colocarlo, acá no importa la dimensión), si quieres viajar, pon los destinos que te llaman la atención sin preocuparte por lo que cuesten y así desde la más plena abundancia ve seleccionando lo que quieras.

Coloca en esa cartulina de la manera más llamativa y armoniosa para ti, todas las imágenes que recolectaste de lo que deseas en tu vida, sería interesante valernos de la herramienta del photoshop o algún editor que nos permita obtener imágenes con nuestro rostro. También si eres bueno con el arte, puedes usar tus propias imágenes.

No coloques imágenes en el proceso hacia lo que quieres, no coloques por ejemplo una persona haciendo dieta, si quieres mejorar tu cuerpo, coloca sencillamente la figura con el cuerpo como te gustaría, como si fuese un hecho, otro ejemplo, no coloques a alguien que atraviesa victoriosamente un tratamiento médico, sino a alguien sano.

Lo importante es que eses imágenes te agraden, te llamen y te inspiren, tendrás que repasarlas con frecuencia, así que hazlo con el mayor agrado y con la mayor fe del mundo, esto potencia cualquier efecto, a veces siento que todo lo que necesitamos es fe, no importa en qué o quién, si solo pudiésemos creer sin dudarlo, ya estaría hecho.

Sé concreto, específico, que veas la imagen y proyectes en tu mente algo específico asociado a tu deseo. Si colocas un amplio jardín, esto podría representar paz, viaje, abundancia, contacto con la naturaleza, etc. Coloca la imagen que para ti tenga el sentido necesario para que en tu mente prevalezca lo que quieras, mientras más específico seas, mejor.

Puedes colocar frases que describan las imágenes, estas frases deben estar escritas en presente, como si ya tuviésemos aquello que buscamos manifestar. Por ejemplo:

  • Yo tengo una pareja maravillosa.
  • Yo tengo una salud perfecta.
  • Vivo en abundancia económica.
  • Viajo a donde quiera.

No debemos usar negativas, sino enfocarnos en lo que sí queremos, es decir no debemos escribir:

  • No tengo problemas económicos.
  • Mi pareja no me lastima.
  • Mis recursos no se acaban.

Sino hablar en positivo: Estoy bien económicamente, mi pareja me trata con amor, tengo recursos ilimitados… Damos el mismo mensaje, pero no confundimos a nuestra mente y la llenamos de pensamientos positivos.

Si el espacio te lo permite, puede incorporar deseos a tu mapa cuando quieras, si no siempre podrás tomar un tanto más del área que abarca el mapa en donde hayas decidido colocarlo.

La idea es colocarlo en un sitio en donde puedas verlo con facilidad, que no tengas que bajarlo de armario, o correr un mueble para acceder a él. Lo más importante es tenerlo presente y repasarlo tantas veces podamos.

No nos detengamos a pensar en los cómo, dejemos esto al universo… Imaginemos que estamos en restaurant y nos dan la carta, pedimos lo que queremos y el mesonero toma la orden, no nos preocupamos sino por dar las instrucciones precisas de lo que queremos, pero no es usual que nos paremos para asomarnos por la ventanilla de la cocina a verificar si están haciendo lo que ordenamos, si tienen los ingredientes, si no van a confundir nuestra orden, solo esperamos confiados a que nuestra comida llegue y que sea tan sabrosa como ya casi podemos saborearla.

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Los peros son los obstáculos que coloca nuestra mente en nuestro poder creador, no nos convencemos de que lo merezcamos, dudamos de esa “magia” con la que contamos y terminamos por sabotearnos. Callemos nuestra inquieta mente y demos paso a nuestro poder, a la confianza en que el universo puede actuar a favor, si estamos escépticos, probemos con algo pequeño y cuando lo materialicemos, vayamos por el resto.

En lo particular pienso que cualquier cosa que nos ayude a reforzar nuestros pensamientos positivos, el sentido de merecimiento y la confianza en que somos los creadores de nuestras vidas, debe ser considerado como valioso y útil y en definitiva como bien dicen: si lo puedes tener en tu mente, lo podrás tener en tus manos.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

La seguridad que necesitas está dentro de ti, no al lado de alguien

La seguridad que necesitas está dentro de ti, no al lado de alguien

Cuando nos convencemos a nosotros mismos de que la mayoría de las cosas que buscamos afuera, en algún lugar, en un trabajo, en un logro, en alguien más, son cosas que solo se encuentran en nuestro interior, comenzamos a ver las cosas desde otra perspectiva, comenzamos a buscar mayor conexión con nuestro centro y a tomar decisiones más acertados en cuanto a nuestro mundo exterior.

Uno de los errores que solemos cometer, es buscar seguridad vinculándonos a alguien. Buscamos sentirnos seguros de diferentes maneras: buscamos seguridad económica, buscamos refugio para nuestro afecto, buscamos el poder contar con alguien que nos aliviará en los momentos en los cuales nos necesitamos, buscamos tener a alguien en quien confiar, buscamos a alguien que pueda representarnos socialmente, buscamos a alguien que nos cuide, buscamos a quien aligere nuestras incertidumbres…

Pero muchas veces no nos damos cuenta de que esas cosas no las debemos buscar en nuestro exterior, somos capaces de proveernos, contenernos, refugiarnos y representarnos a nosotros mismos y paradójicamente cuando nos hacemos conscientes de este hecho y dejamos de buscar suplencias fuera de nosotros mismos, comenzamos a atraer todo aquello que refuerza esa capacidad de darnos todo aquello que podemos llamar necesidades.

Cuando nos sentimos cómodos con lo que somos, cuando trabajamos por lo que nosotros queremos y nos ocupamos a diario en dar al menos un pasito hacia donde queremos llegar, todas las dudas se disipan, los miedos se callan para observarnos andar y lo mejor de todo es que esa seguridad la proyectamos y nadie se acerca a nosotros a proponernos algo que no encajará en nuestros planes. Atraeremos a personas que sumarán a nuestras vidas desde su propia vía de realización, pero sin pretender ningún tipo de chantaje emocional porque es evidente que no aplicará.

Aprendamos a conocernos, dejemos de limitarnos y restarnos valor, pretendiendo que alguien llegará a nuestras vidas para resolverlas… Las cosas funcionan normalmente al revés: ponemos en orden nuestras vidas y atraemos las personas que se ajusten a ese nuevo escenario. De lo contrario nos vincularemos a alguien desde el miedo, desde la dependencia, desde la necesidad y lo que haremos será generar apegos que terminarán por hacernos daño y no obtendremos lo que estuvimos buscando y estaremos enredados en una relación que normalmente nos roba energía y de seguro nos costará salir.

Evitemos las distorsiones en lo que queremos en nuestras vidas y aprendamos a ver que muchas cosas no estarán en alguien diferente a nosotros. Hacernos conscientes nos abre un abanico de posibilidades, porque es más fácil establecer un nexo con quien no tiene que llenar un espacio que creíamos vacío, es más fácil ver al otro sintiéndonos individuos completos, con ganas de amar y ser amados y no como un ser con faltantes que alguien más debe rellenar.

El amor propio normalmente ocupa todos esos espacios que creemos están vacíos.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Nadie puede sacar a alguien de donde no quiere salir

Nadie puede sacar a alguien de donde no quiere salir

Son casos puntuales los que se encuentran en situaciones que los atan a un lugar en contra de su voluntad, normalmente estos casos son legalmente llamados secuestros, en cualquier otro escenario, cada quien es responsable de permanecer o retirarse de un sitio determinado.

Muchas veces pensamos que un compromiso adquirido es lo mismo a una condena y debemos permanecer en un sitio, aun sin quererlo, sin embargo, siempre hay maneras de hacer ajustes que nos den la posibilidad de afrontar una situación desde una posición de mayor respeto hacia nosotros mismos.

Lo que sí es muy poco probable lograr, es sacar a alguien de un lugar, si esta persona realmente no pretende salir. Puede decir inclusive que está dispuesta, que se está preparando, que está buscando las vías, pero solamente saldrá cuando se convenza de que ese lugar, definitivamente no es su sitio y voluntariamente quiera abandonarlo.

salir de tu zona de confort

No podemos obligar a nadie a nada, no podemos enseñar algo que la persona que recibe la enseñanza no esté preparada para asimilar, no podemos inyectar en los demás el afecto que nos gustaría que nos tuviesen, no podemos ocupar papeles que no nos corresponden. Todos tenemos un rol, una manera y algo muy importante: un ritmo determinado para hacer, aprender y tomar decisiones en nuestras vidas.

Muchas veces ni siquiera podemos adelantar o acortar nuestros propios procesos, imaginemos lo que representan interferir en los procesos de los demás. Cada quien debe tener la libertad de estar el tiempo que requiera para finalmente trascender de una determinada situación.

Sería mucho más sencillo si pudiésemos efectivamente utilizar la intuición, la experiencia y la destreza de otros para resolver algunas cosas de nuestra propia vida, sin embargo, muchas veces es necesario vivir en carne propia la experiencia para tomar finalmente una lección, para conocer más de nosotros, para saber con quién contamos, para entender a alguien más, para saber nuestros límites. Solo nosotros debemos iniciar nuestras etapas y solo nosotros debemos cerrarlas, pero solo una vez que hayamos sacado de ellas lo provechoso y hayamos descartado lo que no nos nutre.

Quedarnos anclados a algo que nos limita carece de sentido, pero pueden venir muchas personas a corearnos lo que debemos hacer y no será suficiente si nosotros mismos no nos convencemos del camino que debemos tomar.

Respetar los lapsos de cada quien y sus intenciones es prioritario en las relaciones interpersonales, especialmente cuando podríamos aplicar un criterio diferente y de acuerdo a nuestra evaluación obtener mejores resultados, pero esta conclusión es mayormente empírica y no nos queda más que apoyar hasta donde nuestro alcance lo permita a quien de alguna manera tiene nuestra atención.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Un verdadero caballero, jamás habla mal de una mujer

Un verdadero caballero, jamás habla mal de una mujer

Acá vamos con una lección que debe ser dictada en casa, pero que en algunos casos en el hogar no fue importante impartir o bien, fue olvidada en el camino.

En principio, nuestra prudencia, compasión y empatía deberían ser suficientes para no hablar mal de ninguna persona, pero como seres humanos que somos, resulta para muchos una gran tentación el no exteriorizar lo que pensamos, con quienes sentimos la confianza para ello.

De lo que abunda en el corazón, habla la boca. Lucas 6:45

Vamos a hacer un paréntesis en el punto central de la entrada, para hacerles la invitación a revisar en su interior, cualquier cosa que les parezca que otro ha hecho de manera diferente a como eventualmente ustedes lo harían, cualquier cosa que ante sus ojos esté mal o pudiese estar mejor. De cualquier juicio que se cruce en su mente, traten de identificar aquello que les genera ruido en otros, en ustedes mismos y si pueden ser honestos, se sorprenderán con los resultados. Finalmente todos somos espejos y una de las principales utilidades de nuestras interacciones resulta de conocernos a través del otro.

Ahora bien, en el caso específico de la manera de expresarse los hombres en relación a las mujeres, debemos reconocer que se trata de una práctica de respeto que se instauró en nuestra cultura desde hace muchísimos años, donde la mujer como precursora de la vida misma y en su cualidad de figura delicada, merece el respeto, la admiración, el cuidado y el afecto de quienes se vinculan con ella.

Un hombre que habla de forma negativa de una mujer se está exponiendo a la crítica y al rechazo, está demostrando su poca capacidad de respetar al género femenino, probablemente sea reflejo de un hogar donde el fuerte no fue el respeto y el cuidado hacia la mujer y a su vez demuestra inmadurez, falta de asertividad y pocos recursos para manejar diversas situaciones.

Hay dos tipos de hombres dentro de quienes hablan mal de una mujer, el que la conoce bien o el que está lejos de conocerla. El que la conoce puede estar cargado de resentimiento, de rabia, de dolor e inclusive de amor y maneja torpemente sus recursos demostrando su debilidad. El que no la conoce habla desde la especulación, pero normalmente con la rabia de no haber podido ser parte de la vida de la mujer de quien habla.

Podríamos irnos al extremo y mencionar la misoginia, caracterizada por el odio o la aversión a las mujeres, que puede demostrarse a cualquier escala, desde cómo se expresa un hombre de una mujer, hasta como la trata, llegando a las peores consecuencias.

El hablar mal de las mujeres puede colocarnos en alguno de estos roles: quien lo hace, quien lo escucha o de quien se habla.

Si somos el hombre que habla mal de una mujer, debemos aprender a controlarnos, inclusive aun estando seguros de lo que decimos, debemos respetar su posición de mujer y sin importar lo que haya hecho, siempre será mucho más beneficioso ignorar la situación o evadir una conversación en la cual nos arriesguemos a dar nuestra opinión. Lo mejor es sanar todas nuestras relaciones, perdonar, soltar y aceptar lo que fue y lo que no. Nada ganamos descalificando a alguien, usando lo que sabemos en su contra o peor aun calumniando. En la vida todos cosechamos lo que sembramos, así que no tomemos en nuestras manos papeles que nos hagan quedar mal o inclusive le den la razón, gracias a nuestra actitud a quien no la tiene.

hombre con mariposa mujer guru

La elegancia de hombre está en la seriedad de su boca.

Si somos quien escucha a alguien hablando mal de una mujer, debemos ser lo más asertivos posibles para desviar la conversación, evitando caer en ese juego y de ser necesario hacer evidente que no seremos quienes reciban los mensajes que desacrediten a una persona, por su condición de ser humano, de persona y normalmente de ausente.

Si somos la mujer de quien hablan y nos hemos enterado, pues ante esa situación lo más recomendable es ignorar los mensajes, en caso de que nos comprometan en algún sentido, buscar la manera de aclarar las cosas, sin necesidad de caer en dimes y diretes con quien nos ha mal puesto.

Todos tenemos diversas formas de expresar nuestras frustraciones, nuestro dolor, nuestra inconformidad y algunos pueden caer en juegos para incautos haciendo evidentes sus debilidades. Si eres un caballero no necesitarás este mensaje, si eres un hombre, más por inteligencia que por caballerosidad: No hables mal de una mujer.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

No insistas en lo que la vida te ha dicho de muchas maneras que no es para ti

No insistas en lo que la vida te ha dicho de muchas maneras que no es para ti

Con frecuencia para quienes tenemos la creencia de que nosotros somos responsables de todo lo que nos ocurre y que somos los creadores de nuestro destino a través de cada una de nuestras acciones y decisiones, nos resulta un tanto complicado el aceptar los “no” que nos puede brindar la vida.

Pero resulta de mucha utilidad aprender a leer la vida y a entender sus señales, que muchas veces parecen resaltar como anuncios publicitarios gigantes y aun así, si no estamos preparados para apreciarlas podemos pasarles de largo sin percatarnos de su existencia.

Existe una delgada línea que separa la posibilidad de lograr lo que deseamos en nuestra vida y aceptar que los resultados que obtenemos distan de lo que nos gustaría. Para poder evaluar cuál debe ser nuestra actitud ante determinada situación, nos convendría silenciar nuestra mente y escuchar a esa parte de nosotros que nos guía hacia donde nos conviene estar.

Esa parte sensitiva, que parece captar nuestra esencia no se rige por caprichos, por miedos, por ego, no le interesa satisfacer las expectativas de los demás y busca el mayor beneficio para la mayoría de los involucrados. Además parece tener un nivel de sabiduría superior al que pudiésemos podido acumular en nuestra experiencia vital corriente.

Si dejamos que sea esa parte de nosotros la que interprete las señales, de seguro podemos distinguir con facilidad cuándo levemos levantarnos y luchar un poco más o sencillamente aceptar y agradecer que si alguna puerta permanece cerrada por más intentos que hagamos por abrirla, es sencillamente porque no nos conviene atravesarla.

La vida tiene formas diferentes de comunicarnos sus intenciones, ella pareciese entender qué es lo que necesitamos vivir para potenciar nuestro proceso de aprendizaje, para sacar el mayor provecho a nuestras experiencias y para ponernos algunas trabas para persuadirnos de no tomar una ruta inconveniente.

Si bien solemos asumir las piedras en el camino como retos que superar, también podríamos traducir en valentía el aceptar que algo no es para nosotros, que no merece nuestro tiempo, ni la inversión de energía. Ese hecho de aceptación puede evitarnos el desgaste característico de resistirnos o luchar en contra de algo que no nos es posible cambiar.

Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. 

Aprendamos a agradecer  los  “sí” y especialmente los “no” que nos da la vida. Dejemos de insistir en aquello que nos ha dado muchos indicios de que resultará inconveniente en nuestras vidas, dejemos de forzar las cosas y aprendamos a aceptar.

Cuando aceptamos comenzamos a fluir con la experiencia, comenzamos a confiar en el proceso de la vida y dejamos de lado la necesidad de “ganar”, sustituyéndola por el placer de vivir y éste quizás sea el primer paso a la liberación y a la felicidad.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

¿Sabes cómo se mide un buen año?

¿Sabes cómo se mide un buen año?

Catalogar algo como positivo o negativo es por lo general un proceso subjetivo y relativo que depende del observador. Sin embargo, la mayoría de las personas que tienen una actitud agradecida con la vida, tienden a considerar sus cierres de ciclo como positivos.

En un año pueden pasarnos muchas cosas, que podemos considerar agradables o desagradables. Podemos haber tenido experiencias indeseadas, que nos gustaría no haber tenido que vivir, así como momentos que quisimos haber vivido el resto de nuestras vidas. Pero por lo general no es lo que nos ocurre lo que marca la diferencia, es qué hacemos con aquello que vivimos.

Cada una de nuestras vivencias es una oportunidad para crecer, para cambiar, para apreciar la vida, inclusive cuando no sea exactamente como nos gustaría. Cuando queremos hacer una revisión de un período de tiempo de vida, debemos evaluar cómo nos ha movido cada elemento y si lo racionalizamos, quizás no en el momento, sino con algo de tiempo, nos daremos cuenta de que aquello que resultó doloroso fue quizás una de las cosas que más crecimiento nos dejó.

Obviamente no invitaremos a medir un buen año a través del sufrimiento, solo queremos rescatar que inclusive de las cosas más terribles podemos rescatar algo positivo. Y si queremos hacer un balance no debemos aislar lo que vivimos del efecto que trajo a nuestras vidas.

Un buen año lo medimos por cuánto amamos y cuánto nos amaron, cuánto dimos, qué tanta pasión invertimos a lo que hicimos, qué compartimos, cuántas veces nos maravillamos con las cosas más sencillas que vemos. Un buen año lo medimos por las lecciones que aprendimos, por cada pequeña o gran mejora con respecto a nosotros mismos. Lo medimos por el amor que nos dimos, por cómo nos cuidamos y nos protegemos, inclusive de nosotros mismos.

Un buen año resulta cuando actuamos aun estando cargados de miedo, cuando decidimos desde la confianza que sentimos en nosotros mismos y en nuestras capacidades. Un buen año se mide por lo que invertimos en lo que nos gusta, por el tiempo que nos dedicamos y compartimos con quienes amamos. Un buen año se mide por todo aquello que pudimos lograr que propusimos como meta y en la planificación de nuevas metas que nos hagan mantener nuestras aspiraciones accesibles.

Un buen año lo podemos medir por nuestras cuentas bancarias, pero lo que realmente importará, será aquello que nos alimenta el alma, en lugar del ego, aquello que nos invita a apreciar la vida, a agradecer, a ser humildes, a amar y a dar de nosotros lo mejor.

¡Espero que hayas tenido un muy buen año y que estés preparado para uno mejor!

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Cosas que debes hacer antes de que termine el año…

Cosas que debes hacer antes de que termine el año…

Cualquier momento es bueno para hacer ajustes, para tomar medidas, para redirigir el curso… Los fines de año en particular son una buena oportunidad para hacer evaluaciones de lo cómo invertimos nuestros días y cuáles fueron los frutos obtenidos.

Usualmente cuando el año está por terminar, sentimos como el tiempo ha corrido y nos damos cuenta de que esa lista de cosas que nos propusimos hacer, esas promesas que hicimos, no robaron mucho de nuestra atención y casi que podríamos repetir esa lista para el próximo año. Hacemos un paréntesis para felicitar a quienes normalmente materializan sus deseos y pueden hacer un check en su lista de metas.

Lo cierto es que mientras más claro tengamos a donde queremos llegar, más sencillo será andar en esa dirección. Muchas veces no tenemos idea de cómo trazar nuestras metas, cómo plasmar nuestros sueños y evidentemente no sabemos tomar las medidas que nos lleven a conquistarlos.

Si no tenemos claro nuestros propósitos, será de utilidad que nos tomemos un tiempo para observarnos, para encontrar aquello que nos hace vibrar y a partir de allí ir recorriendo el camino que nos permita ubicarnos donde queremos estar, esto no necesariamente ocurre de una vez, muchas veces nos toma mucho tiempo y atención descubrir aquello que nos llama pero que con tanto ruido no logramos escuchar, así que esto no será una tarea de días, esto a muchos les lleva toda la vida.

Mientras que eso ocurre, queremos darte una serie de recomendaciones que nos gustaría que aplicaras a tu vida antes de dar cierre este año, en pro de recibir un nuevo ciclo con baterías recargadas y en sintonía con lo que más te conviene:

Pon en orden la mayor cantidad de aspectos de tu vida:

En este punto englobamos cualquier cosa a la que podamos aplicar el filtro del orden, desde tu closet, hasta tu mente, clasifica, revisa, descarta, don… Haz lo que consideres necesario, pero por sobre todo ordena.

Haz las paces con tu pasado:

Ya lo que ocurrió no lo podemos cambiar, así que ¿De qué sirve estar anclado a situaciones que nos hacen carga y no nos permiten hacer espacio para cosas más productivas? Perdona a quien tengas que perdonar, aunque ello implique hacerlo contigo, acepta lo que debas aceptar y centra tus energías en el presente para alcanzar el futuro que realmente quiere.

Contacta con tus seres queridos:

Muchas veces nos sumergimos en dinámicas que nos roban el tiempo, que nos aíslan de lo que queremos, incluyendo a esas personas que ocupan lugares especiales en nuestras vidas. Una llamada, una visita o hasta un mensaje puede hacernos sentir presentes para esa persona especial.

En lo posible cancela tus deudas:

Trata de cerrar el año sin pendientes, no solo en cuanto a dinero se refiere, sino a compromisos que hayas asumido, promesas que hayas realizado. Procura no arrastrar esos pasivos al próximo año.

Agradece por todas las cosas positivas presentes en tu vida:

Siempre hay cosas maravillosas diciendo presente en nuestras vidas, reconócelas y agradécelas. Agradecer es la mejor manera de pedir.

Haz cualquier obra benéfica:

Cualquier época es buena para dar algo positivo por los demás. Si este año has estado un poco alejado de cualquier cosa que tenga que ver con ayudar a alguien que lo necesite, este es el momento perfecto para tener un gesto que le alegre o facilite la vida a alguien más.

Revisa tus sueños y comprométete con ellos:

Escúchate y alimenta cada uno de tus sueños, aun cuando no los reconozcas, ellos están allí como parte de tu plan de vida, solo acostúmbrate a cerrar los ojos y mirar adentro. Mientras más te conozcas, más sencillo será escoger la dirección correcta.

No importa el día del año, céntrate en el presente, eso es lo único que todos tenemos, no te quedes esperando que algo ocurra para ser feliz, para dar lo mejor de ti, para arreglarte, para lucir esa ropa especial… Ama cada instante y aprovecha cada oportunidad que te ofrece la vida de hacer las cosas de la mejor manera y esa no es otra distinta a hacerlas con amor, con pasión, enfocándonos realmente en aquello que nos ocurre y con la seguridad de que, sin importar lo maravillosa que haya sido nuestra vida, lo mejor está por venir.

Te deseo un cierre de año armónico y un nuevo ciclo cargado de bendiciones.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú