Un verdadero caballero, jamás habla mal de una mujer

Un verdadero caballero, jamás habla mal de una mujer

Acá vamos con una lección que debe ser dictada en casa, pero que en algunos casos en el hogar no fue importante impartir o bien, fue olvidada en el camino.

En principio, nuestra prudencia, compasión y empatía deberían ser suficientes para no hablar mal de ninguna persona, pero como seres humanos que somos, resulta para muchos una gran tentación el no exteriorizar lo que pensamos, con quienes sentimos la confianza para ello.

De lo que abunda en el corazón, habla la boca. Lucas 6:45

Vamos a hacer un paréntesis en el punto central de la entrada, para hacerles la invitación a revisar en su interior, cualquier cosa que les parezca que otro ha hecho de manera diferente a como eventualmente ustedes lo harían, cualquier cosa que ante sus ojos esté mal o pudiese estar mejor. De cualquier juicio que se cruce en su mente, traten de identificar aquello que les genera ruido en otros, en ustedes mismos y si pueden ser honestos, se sorprenderán con los resultados. Finalmente todos somos espejos y una de las principales utilidades de nuestras interacciones resulta de conocernos a través del otro.

Ahora bien, en el caso específico de la manera de expresarse los hombres en relación a las mujeres, debemos reconocer que se trata de una práctica de respeto que se instauró en nuestra cultura desde hace muchísimos años, donde la mujer como precursora de la vida misma y en su cualidad de figura delicada, merece el respeto, la admiración, el cuidado y el afecto de quienes se vinculan con ella.

Un hombre que habla de forma negativa de una mujer se está exponiendo a la crítica y al rechazo, está demostrando su poca capacidad de respetar al género femenino, probablemente sea reflejo de un hogar donde el fuerte no fue el respeto y el cuidado hacia la mujer y a su vez demuestra inmadurez, falta de asertividad y pocos recursos para manejar diversas situaciones.

Hay dos tipos de hombres dentro de quienes hablan mal de una mujer, el que la conoce bien o el que está lejos de conocerla. El que la conoce puede estar cargado de resentimiento, de rabia, de dolor e inclusive de amor y maneja torpemente sus recursos demostrando su debilidad. El que no la conoce habla desde la especulación, pero normalmente con la rabia de no haber podido ser parte de la vida de la mujer de quien habla.

Podríamos irnos al extremo y mencionar la misoginia, caracterizada por el odio o la aversión a las mujeres, que puede demostrarse a cualquier escala, desde cómo se expresa un hombre de una mujer, hasta como la trata, llegando a las peores consecuencias.

El hablar mal de las mujeres puede colocarnos en alguno de estos roles: quien lo hace, quien lo escucha o de quien se habla.

Si somos el hombre que habla mal de una mujer, debemos aprender a controlarnos, inclusive aun estando seguros de lo que decimos, debemos respetar su posición de mujer y sin importar lo que haya hecho, siempre será mucho más beneficioso ignorar la situación o evadir una conversación en la cual nos arriesguemos a dar nuestra opinión. Lo mejor es sanar todas nuestras relaciones, perdonar, soltar y aceptar lo que fue y lo que no. Nada ganamos descalificando a alguien, usando lo que sabemos en su contra o peor aun calumniando. En la vida todos cosechamos lo que sembramos, así que no tomemos en nuestras manos papeles que nos hagan quedar mal o inclusive le den la razón, gracias a nuestra actitud a quien no la tiene.

hombre con mariposa mujer guru

La elegancia de hombre está en la seriedad de su boca.

Si somos quien escucha a alguien hablando mal de una mujer, debemos ser lo más asertivos posibles para desviar la conversación, evitando caer en ese juego y de ser necesario hacer evidente que no seremos quienes reciban los mensajes que desacrediten a una persona, por su condición de ser humano, de persona y normalmente de ausente.

Si somos la mujer de quien hablan y nos hemos enterado, pues ante esa situación lo más recomendable es ignorar los mensajes, en caso de que nos comprometan en algún sentido, buscar la manera de aclarar las cosas, sin necesidad de caer en dimes y diretes con quien nos ha mal puesto.

Todos tenemos diversas formas de expresar nuestras frustraciones, nuestro dolor, nuestra inconformidad y algunos pueden caer en juegos para incautos haciendo evidentes sus debilidades. Si eres un caballero no necesitarás este mensaje, si eres un hombre, más por inteligencia que por caballerosidad: No hables mal de una mujer.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

No insistas en lo que la vida te ha dicho de muchas maneras que no es para ti

No insistas en lo que la vida te ha dicho de muchas maneras que no es para ti

Con frecuencia para quienes tenemos la creencia de que nosotros somos responsables de todo lo que nos ocurre y que somos los creadores de nuestro destino a través de cada una de nuestras acciones y decisiones, nos resulta un tanto complicado el aceptar los “no” que nos puede brindar la vida.

Pero resulta de mucha utilidad aprender a leer la vida y a entender sus señales, que muchas veces parecen resaltar como anuncios publicitarios gigantes y aun así, si no estamos preparados para apreciarlas podemos pasarles de largo sin percatarnos de su existencia.

Existe una delgada línea que separa la posibilidad de lograr lo que deseamos en nuestra vida y aceptar que los resultados que obtenemos distan de lo que nos gustaría. Para poder evaluar cuál debe ser nuestra actitud ante determinada situación, nos convendría silenciar nuestra mente y escuchar a esa parte de nosotros que nos guía hacia donde nos conviene estar.

Esa parte sensitiva, que parece captar nuestra esencia no se rige por caprichos, por miedos, por ego, no le interesa satisfacer las expectativas de los demás y busca el mayor beneficio para la mayoría de los involucrados. Además parece tener un nivel de sabiduría superior al que pudiésemos podido acumular en nuestra experiencia vital corriente.

Si dejamos que sea esa parte de nosotros la que interprete las señales, de seguro podemos distinguir con facilidad cuándo levemos levantarnos y luchar un poco más o sencillamente aceptar y agradecer que si alguna puerta permanece cerrada por más intentos que hagamos por abrirla, es sencillamente porque no nos conviene atravesarla.

La vida tiene formas diferentes de comunicarnos sus intenciones, ella pareciese entender qué es lo que necesitamos vivir para potenciar nuestro proceso de aprendizaje, para sacar el mayor provecho a nuestras experiencias y para ponernos algunas trabas para persuadirnos de no tomar una ruta inconveniente.

Si bien solemos asumir las piedras en el camino como retos que superar, también podríamos traducir en valentía el aceptar que algo no es para nosotros, que no merece nuestro tiempo, ni la inversión de energía. Ese hecho de aceptación puede evitarnos el desgaste característico de resistirnos o luchar en contra de algo que no nos es posible cambiar.

Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. 

Aprendamos a agradecer  los  “sí” y especialmente los “no” que nos da la vida. Dejemos de insistir en aquello que nos ha dado muchos indicios de que resultará inconveniente en nuestras vidas, dejemos de forzar las cosas y aprendamos a aceptar.

Cuando aceptamos comenzamos a fluir con la experiencia, comenzamos a confiar en el proceso de la vida y dejamos de lado la necesidad de “ganar”, sustituyéndola por el placer de vivir y éste quizás sea el primer paso a la liberación y a la felicidad.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

¿Sabes cómo se mide un buen año?

¿Sabes cómo se mide un buen año?

Catalogar algo como positivo o negativo es por lo general un proceso subjetivo y relativo que depende del observador. Sin embargo, la mayoría de las personas que tienen una actitud agradecida con la vida, tienden a considerar sus cierres de ciclo como positivos.

En un año pueden pasarnos muchas cosas, que podemos considerar agradables o desagradables. Podemos haber tenido experiencias indeseadas, que nos gustaría no haber tenido que vivir, así como momentos que quisimos haber vivido el resto de nuestras vidas. Pero por lo general no es lo que nos ocurre lo que marca la diferencia, es qué hacemos con aquello que vivimos.

Cada una de nuestras vivencias es una oportunidad para crecer, para cambiar, para apreciar la vida, inclusive cuando no sea exactamente como nos gustaría. Cuando queremos hacer una revisión de un período de tiempo de vida, debemos evaluar cómo nos ha movido cada elemento y si lo racionalizamos, quizás no en el momento, sino con algo de tiempo, nos daremos cuenta de que aquello que resultó doloroso fue quizás una de las cosas que más crecimiento nos dejó.

Obviamente no invitaremos a medir un buen año a través del sufrimiento, solo queremos rescatar que inclusive de las cosas más terribles podemos rescatar algo positivo. Y si queremos hacer un balance no debemos aislar lo que vivimos del efecto que trajo a nuestras vidas.

Un buen año lo medimos por cuánto amamos y cuánto nos amaron, cuánto dimos, qué tanta pasión invertimos a lo que hicimos, qué compartimos, cuántas veces nos maravillamos con las cosas más sencillas que vemos. Un buen año lo medimos por las lecciones que aprendimos, por cada pequeña o gran mejora con respecto a nosotros mismos. Lo medimos por el amor que nos dimos, por cómo nos cuidamos y nos protegemos, inclusive de nosotros mismos.

Un buen año resulta cuando actuamos aun estando cargados de miedo, cuando decidimos desde la confianza que sentimos en nosotros mismos y en nuestras capacidades. Un buen año se mide por lo que invertimos en lo que nos gusta, por el tiempo que nos dedicamos y compartimos con quienes amamos. Un buen año se mide por todo aquello que pudimos lograr que propusimos como meta y en la planificación de nuevas metas que nos hagan mantener nuestras aspiraciones accesibles.

Un buen año lo podemos medir por nuestras cuentas bancarias, pero lo que realmente importará, será aquello que nos alimenta el alma, en lugar del ego, aquello que nos invita a apreciar la vida, a agradecer, a ser humildes, a amar y a dar de nosotros lo mejor.

¡Espero que hayas tenido un muy buen año y que estés preparado para uno mejor!

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Cosas que debes hacer antes de que termine el año…

Cosas que debes hacer antes de que termine el año…

Cualquier momento es bueno para hacer ajustes, para tomar medidas, para redirigir el curso… Los fines de año en particular son una buena oportunidad para hacer evaluaciones de lo cómo invertimos nuestros días y cuáles fueron los frutos obtenidos.

Usualmente cuando el año está por terminar, sentimos como el tiempo ha corrido y nos damos cuenta de que esa lista de cosas que nos propusimos hacer, esas promesas que hicimos, no robaron mucho de nuestra atención y casi que podríamos repetir esa lista para el próximo año. Hacemos un paréntesis para felicitar a quienes normalmente materializan sus deseos y pueden hacer un check en su lista de metas.

Lo cierto es que mientras más claro tengamos a donde queremos llegar, más sencillo será andar en esa dirección. Muchas veces no tenemos idea de cómo trazar nuestras metas, cómo plasmar nuestros sueños y evidentemente no sabemos tomar las medidas que nos lleven a conquistarlos.

Si no tenemos claro nuestros propósitos, será de utilidad que nos tomemos un tiempo para observarnos, para encontrar aquello que nos hace vibrar y a partir de allí ir recorriendo el camino que nos permita ubicarnos donde queremos estar, esto no necesariamente ocurre de una vez, muchas veces nos toma mucho tiempo y atención descubrir aquello que nos llama pero que con tanto ruido no logramos escuchar, así que esto no será una tarea de días, esto a muchos les lleva toda la vida.

Mientras que eso ocurre, queremos darte una serie de recomendaciones que nos gustaría que aplicaras a tu vida antes de dar cierre este año, en pro de recibir un nuevo ciclo con baterías recargadas y en sintonía con lo que más te conviene:

Pon en orden la mayor cantidad de aspectos de tu vida:

En este punto englobamos cualquier cosa a la que podamos aplicar el filtro del orden, desde tu closet, hasta tu mente, clasifica, revisa, descarta, don… Haz lo que consideres necesario, pero por sobre todo ordena.

Haz las paces con tu pasado:

Ya lo que ocurrió no lo podemos cambiar, así que ¿De qué sirve estar anclado a situaciones que nos hacen carga y no nos permiten hacer espacio para cosas más productivas? Perdona a quien tengas que perdonar, aunque ello implique hacerlo contigo, acepta lo que debas aceptar y centra tus energías en el presente para alcanzar el futuro que realmente quiere.

Contacta con tus seres queridos:

Muchas veces nos sumergimos en dinámicas que nos roban el tiempo, que nos aíslan de lo que queremos, incluyendo a esas personas que ocupan lugares especiales en nuestras vidas. Una llamada, una visita o hasta un mensaje puede hacernos sentir presentes para esa persona especial.

En lo posible cancela tus deudas:

Trata de cerrar el año sin pendientes, no solo en cuanto a dinero se refiere, sino a compromisos que hayas asumido, promesas que hayas realizado. Procura no arrastrar esos pasivos al próximo año.

Agradece por todas las cosas positivas presentes en tu vida:

Siempre hay cosas maravillosas diciendo presente en nuestras vidas, reconócelas y agradécelas. Agradecer es la mejor manera de pedir.

Haz cualquier obra benéfica:

Cualquier época es buena para dar algo positivo por los demás. Si este año has estado un poco alejado de cualquier cosa que tenga que ver con ayudar a alguien que lo necesite, este es el momento perfecto para tener un gesto que le alegre o facilite la vida a alguien más.

Revisa tus sueños y comprométete con ellos:

Escúchate y alimenta cada uno de tus sueños, aun cuando no los reconozcas, ellos están allí como parte de tu plan de vida, solo acostúmbrate a cerrar los ojos y mirar adentro. Mientras más te conozcas, más sencillo será escoger la dirección correcta.

No importa el día del año, céntrate en el presente, eso es lo único que todos tenemos, no te quedes esperando que algo ocurra para ser feliz, para dar lo mejor de ti, para arreglarte, para lucir esa ropa especial… Ama cada instante y aprovecha cada oportunidad que te ofrece la vida de hacer las cosas de la mejor manera y esa no es otra distinta a hacerlas con amor, con pasión, enfocándonos realmente en aquello que nos ocurre y con la seguridad de que, sin importar lo maravillosa que haya sido nuestra vida, lo mejor está por venir.

Te deseo un cierre de año armónico y un nuevo ciclo cargado de bendiciones.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

12 Cualidades de mujeres que sí saben vivir

12 Cualidades de mujeres que sí saben vivir

Vivir va más allá de tener un corazón latiendo y una entrada y salida de aire frecuente a nuestro cuerpo. Vivir implica experimentar la mayor cantidad de emociones, enamorarse, despecharse, crecer, caer, levantarse, arriesgarse… Cada uno de nosotros, tiene un regalo en sí mismo y pocos realmente pueden disfrutar como se debería de este milagro recibido.

Las mujeres en particular tenemos facilidad para complicarnos un poco más de lo necesario, a profundizar donde no hay cabida, a apegarnos y a fomentar relaciones de interdependencia, cosas que no nos hacen la vida más ligera, por decirlo de alguna manera. Aquellas mujeres que logran entender el propósito de la vida y hacen lo posible por disfrutar de ella tienen algunas características comunes, que aquí las dejamos para que las recordemos y por qué no, las apliquemos a nuestras vidas si nos resulta conveniente.

Cualidades de mujeres que disfrutan el regalo de la vida

No esperan que alguien les resuelva la vida: Se saben capaces de resolverse ellas mismas lo que sea necesario.

Están abiertas al perdón: Entienden el riesgo que todos tenemos de equivocarnos y les resulta más sencillo perdonar, antes de ir acumulando rencores.

No esperan mucho de los demás: Son receptivas a lo que los demás le ofrecen, sin tener mayores expectativas, lo cual les ayuda a apreciar a los demás por lo que son y no por lo que ellas desean que sean.

Se ríen de la vida: No se toman las cosas tan en serio, mantienen una actitud que les permite reír y encontrar el lado amable y chistoso aun a las situaciones de mayor controversia.

sonrisa

Disfrutan de dar: No definen su vida en función a lo que reciben, sino que el dar se convierte en un regalo para sus almas, donde el ver la sonrisa en los demás, provoca las propias sonrisas.

Son apasionadas: Aman lo que hacen, se esfuerzan en ser mejores que ellas mismas día a día, se retan y se impulsan. Defienden sus causas y a su vez tienen la humildad suficiente como para reconocer sus errores.

Son flexibles: Evitan esa rigidez que las desvía de la meta, no se frustran cuando algo no se da como quieren, sino que se adaptan y buscan otros caminos para llegar a donde quieren.

Son punto de apoyo: No son un problema para quienes le rodean, sino por el contrario, aportan soluciones, calidez, inyectan energía y repotencian a quien lo necesite.

Confían en su intuición: Tienen esa capacidad de esclarecerlo todo con solo cerrar sus ojos, como si vieran algo más allá desde su interior, como si alguien le “soplara” las respuestas.

Son multifacéticas: Pueden tener muchos roles sin colapsar, se potencian y dan lo mejor de sí en cada uno de ellos, buscando siempre el equilibrio que las permita mantener el centro.

Son proactivas: Antes de sumergirse en quejas e inconformismos, buscan la manera de cambiar aquello que no les resulte de su agrado, en los casos en los cuales no se pueda, procuran la aceptación antes de resistirse y desgastarse.

Se enamoran de ellas mismas, de la vida y después de quien consideren conveniente: Una vez que se aman a sí mismas, aprecian la vida como el milagro que es, tienen el criterio suficiente, así como la energía ideal para atraer a sus vidas la pareja con la mejor engrane.

Así que nos toca revisar algunos aspectos de nuestras vidas y quizás enfocar nuestras intenciones en amarnos, amar la vida, abrazar el presente y decirle sí a las oportunidades. Total la vida se trata justamente de disfrutarla y a veces es lo que menos hacemos, pero lo buenos será que siempre, cada segundo tenemos la oportunidad de agregar cosas que resulten beneficiosas y apartar todo aquello que nos ancle, nos limite o nos haga sufrir.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

En este momento de mi vida no trato de impresionar a nadie… Simplemente soy

En este momento de mi vida no trato de impresionar a nadie… Simplemente soy

Puede ser que haya tomado mucho tiempo el darme cuenta de que la opinión más importante en relación a mi vida es exclusivamente la mía, que los demás aun cuando puedan quererme, apreciarme y desear lo mejor para mí, solo ven mi vida desde su punto de vista y opinan desde lo que ellos consideran que está bien… Esto en el caso de los que me quieren bien…

Luego están aquellas personas que solo esperan que dé un paso para juzgarme y criticarme, no tienen consideraciones para entrar a mi vida y perjudicarme, porque se creen con derecho a… Y para ser sincera algo de mí siempre pretendió no darles argumentos a estas personas, pero luego entendí que no dependía de lo que yo hiciera, que sus actitudes solo estaban determinadas por lo que esas personas eran, no por lo que yo hacía… Siempre encontrarían el motivo, la mancha en mi vida que según ellos podrían usar para volcar sobre mí lo que solo habita en su interior.

A veces la sensibilidad hace que la actitud de los demás marque tu vida, quizás pases por ataques de rebeldía y hagas todo con la intención de dar de que hablar, para descubrir que por allí tampoco está la salida, para sentir que de una manera u otra esa gente que dices que no te importa lo que opina de ti ha actuado con gran influencia en tus decisiones.

Y es solo en el momento en el cual abres los ojos y te das cuenta de que no importa si hablan o no de ti, si las demás personas están de acuerdo o no con lo que haces o dejas de hacer… Lo realmente importante es que tú te sientas conforme, tranquilo y a gusto con tus acciones, que inclusive cuando te equivoques, sin maltratarte puedas rescatar la lección, puedas enmendar tus errores cuando sea posible y puedas seguir adelante con la cabeza en alto.

No vine al mundo, como tampoco lo hizo ninguna otra persona, a satisfacer a los demás, ni a dar de qué hablar. Si alguien considera que mi vida es parte de su entretenimiento, solo pido que solo sea una parte pequeña y que no dedique gran parte de su vida a juzgar la de los demás… Y aunque no es mi problema, hoy en día siento compasión por esas maneras de ser que siempre encuentran argumentos a través de los cuales puedan destruir a los demás.

Hoy no trato de impresionar a nadie, no trato de comportarme como los demás esperan, hoy me acepto como soy y desde ese punto de plenitud decido vivir mi vida con las experiencias que quiero y de la mejor manera que considere que puedo hacerlo. No me comparo con nadie, solo trato cada día de ser la mejor versión posible de mí misma y con eso ya sé que estoy dando lo mejor de mí misma. Los que me quieren lo hacen por lo que realmente soy y los que no, seguramente lo seguirán haciendo aun cuando me convirtiese en lo que ellos quisieran.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

4 tipos de personas de las que debes desintoxicar tu vida

4 tipos de personas de las que debes desintoxicar tu vida

La vida es un continuo aprendizaje y nuestras relaciones nos aportan gran parte de la información y la práctica que necesitamos para crecer. Si bien es cierto que cada relación es una invitación a realizar una proyección de nosotros en la otra persona, también es cierto que muchas veces nos conviene comenzar tomando la lección del amor propio en primera instancia y apartar de nuestras vidas a toda persona que nos robe la energía vita, que actúe de manera premeditada en nuestra contra o centralice sus esfuerzos en perjudicarnos la vida.

Acá traemos 4 tipos de persona que sin duda nos conviene mantener a distancia o con acceso restringido a nuestras vidas:

Personas que nos mienten continuamente: Ciertamente hay mentiras de mentiras, algunas con mayores consecuencias que otras, pero quien opta por adoptar la mentira como hábito en su relación son nosotros, no podrá aportarnos algo diferente a la decepción consecuencia de engaño, tras engaño, desilusión tras desilusión.

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Personas que nos irrespetan: A veces es mucho más importante que nos respeten a que nos amen, el respeto es la muestra de lealtad, de que ocupamos un lugar en la vida de alguien más, que no está en planes quebrantar. Quien nos irrespeta no nos merece, nos hace daño y algo terrible que comúnmente ocurre y que debe llamar la atención, es que cuando se habla de irrespeto, éste siempre va a más, por lo general el respeto se pierde a lo largo del tiempo y el mal manejo de esa conducta hace que la situación cada vez sea peor.

Personas que nos utilicen: Todos merecemos afecto y cercanía sincera, no el interés de que podemos satisfacer alguna necesidad, ser proveedores de algo o facilitarle la vida a los demás. Quien dice querernos, pero ese afecto va relacionado con lo que podemos hacer por esa persona, debe aprender a apreciarnos por lo que somos, más allá de lo que podemos aportarle a su vida en momentos determinados.

Personas que no nos valoren: Evidentemente no tenemos que ser importantes para todos, pero quienes estén en nuestras vidas, más aun, los que tengan lugares especiales, deben valorarnos, deben sentirse afortunados porque de alguna manera compartimos algo de lo que somos y de lo que es nuestra vida en general con ellos. Quien no sepa darnos valor, sino por el contrario nos lleve a menos, no debería tener mayor acceso a lo que es nuestra vida.

Todos somos especiales, todos estamos en un proceso de evolución y contamos con mayores y menores recursos al momento de relacionarnos y esto puede justificar algunas cosas y abrir nuestro campo de tolerancia. Pero cuando nuestra vida se ve afectada negativamente por personas de nuestro entorno, es necesario tomar medidas y en algunos casos, medidas drásticas, que quizás nos duelan en primera instancia, pero terminen por favorecer nuestras vidas.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

No puedes ser feliz si te empeñas en aferrarte a lo que te entristece o te angustia

No puedes ser feliz si te empeñas en aferrarte a lo que te entristece o te angustia

La felicidad es un preciado tesoro que nos puede mantener en su búsqueda durante toda la vida, creyendo encontrarlo en personas, experiencias, sitios, logros… para al poco tiempo darnos cuenta de que no estaba allí… corriendo a otro espacio en donde nos convencemos de que sí estará… para luego caer en la realidad de que tampoco estaba allí.

La felicidad solo la encontraremos dentro de cada uno de nosotros, pero inclusive el hecho de saber que está allí, no nos hace encontrarla, es una buena pista, pero no es suficiente saber dónde se encuentra para experimentarla, para conectarnos a ella.

Mientras prendemos a establecer esa conexión con nuestro interior, que nos lleva a entender que todo está perfectamente bien tal y como está y que nosotros no necesitamos de nada, ni de nadie, porque lo tenemos absolutamente todo, podemos aplicar algunas prácticas que solemos adoptar que no nos permitirán ser felices.

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Uno de los principales saboteadores de nuestra felicidad no es nuestro vecino con su escandalosa música, no es esa pareja celosa que no nos deja vivir tranquilos, no es ese presidente que consideramos que no sabe gobernar… es lo que llevamos en mente: son los apegos y la incapacidad de vivir el presente.

Si nos aferramos a cosas que nos entristecen, generalmente de recuerdos nostálgicos de cosas que quisiéramos tener en nuestras vidas en el presente, o cargados de dolor por lo que sentimos que no fue justo vivir, pues de seguro mataremos cualquier posibilidad de que el presente nos atrape y nos haga vivirlo a plenitud.

Si nuestra cabeza está enfocada en aquello que nos llena de angustia, de miedo, de necesidad de control, evidentemente eso tampoco favorecerá a nuestro estado de calma, desde donde apreciamos las cosas sin colocarles adjetivos, sin clasificarlas como buenas o malas.

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Aprendamos a soltar, a agradecer lo que pasó aunque no entendamos bien el porqué de las cosas,  y aprendamos a confiar en lo que la vida tiene para mostrarnos. Si estamos dispersos o distraídos nos perderemos de muchas cosas, gran parte de nuestra vida nos pasará sin haberla vivido realmente, por haber estado aferrados a algo que dolía o preocupaba.

La preocupación no resuelve conflictos, no quita problemas, sino que roba la paz. La angustia no permite encontrar soluciones, no ver más allá de lo trágico y lo terrible que pudiese pasar. Si aprendemos a confiar, nos daremos la oportunidad  de vivir el presente, con la creencia de que la vida tiene muchas cosas buenas que ofrecernos y que solo están allí esperando por nosotros.

Soltar lo que nos mantiene en el pasado o lo que nos hace temerle al futuro,

es sin duda la primera clave para ser felices.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Cómo detectar amistades tóxicas

Cómo detectar amistades tóxicas

Las amistades suponen por definición un refugio para ambas partes, una relación que en términos generales suma  a nuestras vidas, nos aporta fuerzas, entusiasmo, ánimo, sustento, afecto, sin embargo, en algunas oportunidades una amistad puede resultar contraproducente y generar más efectos negativos que otra cosa.

Es cierto que todos tenemos algo de toxicidad en lo que damos en nuestras relaciones interpersonales, sin embargo, hay algunas personas que pueden resultar para otras en foco de negatividad.

Es importante tener en consideración algunas características de las personas que pusiesen estar restando a nuestras vidas a través de su vínculo de amistad:

Fomentan relaciones unidireccionales, donde están acostumbradas solo a recibir y no son capaces de dar, exigen, demandan y se ofenden cuando no podemos estar allí para satisfacer sus necesidades.

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Personas competitivas, no en el mejor sentido, las personas que suelen llevar su vida en una constante competencia con quienes se puede comparar, resultan tomándonos como patrones de referencia. Se sienten amenazados ante cualquier conato de que puedan ser superados en cualquier aspecto de la vida y jamás se sentirán a gusto con que nos vaya mejor que a ellos.

Personas interesadas, la amistad no es sincera, sino persigue un fin, está supeditada a algo que se pretende obtener, no se juega limpio y por lo general hay mucha manipulación en medio. Está asociada a personas falsas, que no se sienten capaces de fomentar nexos honestos, sino a través del trueque, de la ganancia e inclusive de la venta de la confianza al mejor postor.

Personas amargadas, cualquier detalle es un estímulo para despotricar del mundo, para poner su peor cara o desatar una ola de palabras cargadas con todo lo que llevan dentro. Son personas que pueden transformar cualquier momento agradable en una situación de la cual queramos salir eyectados a alta velocidad.

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Los juicios y las críticas están a la orden del día, suelen criticar cualquiera de nuestras acciones, para ellas siempre habrá una mejor manera de hacer las cosas, una vía más rápida, una mejor respuesta. Irónicamente, en la mayoría de los casos, su vida no sirve de modelo, pero siempre creen tener la potestad de opinar, criticar y juzgar la manera de los demás.

Saca lo peor de nosotros, esto podría ser positivo, porque nos ayuda a conocer aspectos de nosotros mismos, que quizás no teníamos idea de tener. Sin embargo, una persona que es capaz de sacar de nosotros lo peor, de seguro es buena como lección, pero no de amiga.

Personas controladoras, siempre se termina haciendo lo que ellas quieren, nuestros intereses quedan rezagados. Quieren opinar en todo, en cómo nos vestimos, cómo contestamos un mensaje, la película que se verá y hasta el novio que se escogerá…

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Las amistades deben ser una bendición en nuestras vidas, no convertirse en un problema. Ciertamente debemos aceptar a cada quien como es, pero para darles espacio en nuestras vidas, debemos asegurarnos de que el nexo es sano, que ambas personas estamos dispuestas a sumar, a dar lo mejor para colaborar con la felicidad y el bienestar de la otra persona. Si no es el caso, debemos sencillamente alejarnos, restar influencias y comenzar a aceptar en nuestras vidas todo lo que nos permita brillar y nos dé luz, que no quiera opacarnos, ni apagarnos.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

Que no te haga falta lo que no te hace bien

Que no te haga falta lo que no te hace bien

Aunque para muchos suene ilógico extrañar o echar de menos algo que no resulte beneficio para nuestras vidas, la realidad es que ocurre con mucha más frecuencia de la deseada. Solemos acostumbrarnos a muchas dinámicas que no nos hacen bien y en caso de distanciarnos por algún motivo, terminamos por extrañarlas y hasta quererlas de vuelta en nuestras vidas.

Somos responsables de lo que hacemos con nuestras vidas, de lo que aceptamos en ella y de las situaciones y las personas a las que les damos cabida y mantenemos cerca. Algunas veces tenemos ideas distorsionadas del amor, de la calidad del afecto que damos y recibimos, con demostraciones que creemos positivas, pero que resultan tóxicas para ambas partes.

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Debemos aprender a amarnos a nosotros mismos, antes de pretender a amar a cualquier otra persona o pretender que alguien más nos ame. Saber amarnos es lo único que nos mantiene cerca de las personas que nos convienen y saber colocar límites a quienes no nos hacen bien o bien, aprender a alejarnos, así sea solo de manera emocional de cualquier situación que comprometa nuestro bienestar.

El no saber manejar la soledad, nos hace tomar decisiones equivocadas en nuestras vidas, nos hace querer sustituir la soledad con cualquier compañía,  inclusive aquellas que afortunadamente ya no forman parte de nuestras vidas, peros seríamos capaces de traer de vuelta, por el simple hecho de no querer estar solos.

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Cuando aprendemos a caminar solos, a no verlo como algo negativo y podemos prescindir de cualquier compañía, tomamos el control de lo que aceptamos en la vida en cuanto a relaciones se refiere. Ya quien se acerque a nosotros tendrá como límite inferior lo que nosotros podemos conseguir estando solos, ése es su punto de partida, no nos conformamos con menos, no permitimos que alguien se acerque a restarnos calidad de vida, a llevarnos a menos a hacernos sentir mal.

Es por ello que conocernos en soledad y disfrutarnos se convierte en un objetivo crucial, es una experiencia que no todo el mundo se permite, quizás influenciados por una sociedad que habla de que el estar solos es un reflejo de la poca capacidad que tenemos de relacionarnos, de enamorar, de conquistar, cuando en realidad quienes pueden y disfrutan de estar solos, resultan las que mayores capacidades tienen de relacionarse y pueden ofrecer un amor de calidad, por elección y no por necesidad.

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No nos acostumbremos a nada que nos reste bienestar y en el mismo orden de ideas, no nos acostumbremos a extrañar a nada ni a nadie que no nos haga bien, soltemos de raíz lo que nos daña, aprendamos de la experiencia y miremos al futuro seguros de que lo que las experiencias venideras se acercarán cada vez más a lo que merecemos.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú