5 Cosas de tu vida en pareja de las cuales no debes hablar con los demás

5 Cosas de tu vida en pareja de las cuales no debes hablar con los demás

Ciertamente todos podemos contar con personas a las que les tenemos mucha confianza, sin embargo, hay cosas que como integrantes de una pareja, debemos evitar conversar con los demás. Estas cosas forman parte de lo que es nuestra intimidad de pareja y no está bien que las compartamos, inclusive con las personas más allegadas.

Cosas de las que debes evitar conversar con los demás acerca de tu vida en pareja:

Situación económica: Salvo que estés hablando con un inversionista o prestamista, no tendrá mucha utilidad que le cuentes a una tercera persona acerca de la situación financiera de tu familia o tu pareja. Si hablamos de abundancia podemos despertar envidias y si hablamos de escasez, podemos despertar lastima, así que mejor limitamos los detalles de nuestra vida económica y manejamos los proyectos en pareja.

Hablar mal de tu pareja: El descalificar a tu pareja, no solo habla de esa persona, sino habla de ti también. A esa persona la escogiste tú, forma parte de tu vida y aunque la puedas ver como a alguien ajeno a ti, la realidad es que Uds. deben formar un equipo, y en los equipos hay lealtad, confianza, solidaridad y sobre todo respeto. Es mejor en la mayoría de los casos, desahogarnos con un especialista, antes de hacerlo con personas de un entorno común.

Intimidad: Nuevamente hay sus excepciones, salvo que se trate de un sexólogo, nuestras relaciones íntimas no deberían ser tema de conversación con terceros. A nadie le interesa la frecuencia, las posiciones, los problemas que podamos tener como parejas en una alcoba. Reservemos nuestra intimidad a quienes le pertenece.

Cotidianidad: Evidentemente podemos decir uno que otro detalle a las personas que nos parezcan de confianza, pero no debemos tomar a las personas cercanas como diarios personales, contándoles cada pormenor de nuestra cotidianidad, acerca de las discusiones, qué comimos, cuánto tiempo invertimos en algo, etc, etc. La gente tiende a no solo escuchar, sino a emitir opiniones, que pueden influenciarnos a favor de la relación, pero muchas veces en contra.

Infidelidad: Éste es un tema muy sensible, porque sea que estés hablando de que sospechas o estás al tanto de una infidelidad por parte de tu pareja o sea que quien está ejecutando el engaño seas tú, al conversarlo con alguien más, le estás mostrando las fracturas quizás más profundas de tu relación, además de que le estás dando poder y control. Si como pareja deben afrontar una infidelidad, que ya es un proceso arduo, evita que se vuelva un debate colectivo o de dominio público, especialmente si aún no tienes clara la decisión que vas a tomar.

Evidentemente cada cosa tiene su excepción, el maltrato por ejemplo, muchas veces requiere de la comunicación con otras personas para salir de una situación abrumadora. También hay personas claves que pueden intervenir en casos puntuales y prestarnos colaboración o apoyo, pero debemos aprender a filtrar y a seleccionar tanto a las personas en quienes depositamos nuestra confianza como lo que decimos.

En términos generales y aunque suene triste, la mayoría de las veces cuando narramos los detalles de nuestra relación de pareja, solo nos convertimos en el entretenimiento del momento de quien nos escucha, sin que eso aporte en algo a nuestra relación. Sin contar con que es una gran cantidad los que internamente se alegran por los problemas de los otros, porque el ser humano tiende a tener limitaciones para admirar y celebrar la felicidad en otros y prefiere identificarse con el drama.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Pocas cosas pueden ser tan humillantes como exigir fidelidad

Pocas cosas pueden ser tan humillantes como exigir fidelidad

Si te encuentras en cualquier punto de tu relación en donde consideras conveniente y oportuno EXIGIR fidelidad, no quisiera desalentarte, pero lo único que deberías exigir, especialmente a ti mism@, es una revisión de esa relación, sus términos y sus compromisos que al parecer necesitan ser impuestos, en lugar de asumidos desde el corazón.

Nadie ofrece lo que no tiene para sí, si alguien no se es fiel a sí mismo y no se respeta, difícilmente podrá respetar a la persona que se relacioné con él. Mientras que por el contrario, quien se ama y es capaz de amar de forma sana, no necesita que le dicten las pautas.

No podemos imponer en el otro lo que creemos merecer, ni amor, ni respeto, ni atención… ni fidelidad, todo esto debe nacer de cada quien, sin que exista un ápice de presión por parte de quien lo recibiría. Si no se da de forma espontánea, más temprano que tarde llega a un punto de quiebre.

Si nos ponemos un tanto prácticos y dejamos un tanto los sentimientos a un lado, ¿realmente podemos pensar que nos conviene tener a alguien al lado de quien desconfiemos en tal medida, que le lleguemos a exigir algo, que se sobreentiende en cualquier relación que corresponda a nuestra cultura, salvo algún acuerdo mutuo?… Pues lo más probable es que la respuesta sea no.

Evidentemente para cada quien tiene un peso particular la fidelidad dentro de la relación, para algunos es algo esencial, mientras que otros le dan mayor peso a muchas otras cosas, por lo que su importancia tiende a bajar en el esquema de prioridades.

En lo particular, pienso que la fidelidad tiene mucho que ver con el amor, con el respeto, con el cuidado, con la lealtad y quien falle en términos de fidelidad, está quebrantando otros pilares esenciales de las relaciones. Evidentemente sumando a los mencionados, nuestra querida confianza, que es la que nos da la paz que toda persona merece al vincularse a alguien más.

Cuando hablamos de que alguien desconfía de su pareja, solemos achacarle una buena cantidad de complejos e inseguridades a esta persona, pero lo cierto es que a veces cuando se ama, quien recibe ese amor, tiene habilidades especiales para quebrantar la confianza y quizás sean cosas ligeras o bien se estén experimentando segundas, oportunidades luego de un engaño que hacen más difícil el creer. En todo caso será complicado para ambos lados.

Ciertamente una infidelidad no debe ser necesariamente el fin de una relación, sin embargo, ambas partes deben estar conscientes de que algo se rompió para no poder repararse nunca más y si quieren seguir juntas, deben aprender a vivir con eso, cada quien colocando de su parte. Evidentemente quien ha sido infiel, deberá como hormiga intentar recuperar la confianza y la otra parte, deberá ser capaz de creer y apostar por una nueva relación, juntos y comprometidos.

Si las tendencias no cambian a la infidelidad y al irrespeto no cambian, o al menos así lo percibe la parte más afectada, pues sería oportuno preguntarse ¿cómo se quiere vivir el resto de los días? Pero resulta bien importante considerar que si se decide soltar esa relación que se convirtió en dolorosa y angustiante,  se debe trabajar en la sanación de las heridas, en el perdón y en el soltar, evitando generalizar, porque si no se estará viendo posibles amenazas a la paz y a la tranquilidad en cualquier relación que se establezca a posterior.

Reconoce tu valor y entiende que el amor bonito, sano y leal, llegará a ti, cuando te sientas merecedor (a) de él.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Te di tanto amor, que no supiste qué hacer con él

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Te di tanto amor, que no supiste qué hacer con él

Y a veces así ocurre, nos entregamos tanto, damos tanto de nosotros, que quien recibe no tiene mucha idea de qué hacer o cómo corresponder… Muchas veces esa persona no está preparada para ser amada, al menos no de la manera que nosotros le estamos presentando y termina por evitar el compromiso que siente que lleva consigo el amor o bien acaba por autosabotear aquello que siente demasiado para sí mismo.

Todos tenemos diferentes maneras de amar, algunas se hacen sentir más que otras, cada amante es diferente, pero sea como sea, el que da amor, nunca sale perdiendo, el que no sabe recibirlo, es quien se llevará consigo las consecuencias de no haber sabido qué hacer con aquello que recibía.

Evidentemente no estamos obligados a corresponder el amor de nadie, pero debemos aprender a valorarlo, a saber cómo actuar en los casos donde queramos alimentar ese amor o en los casos donde sintamos la necesidad de salirnos del foco. Una persona que nos ama, de alguna manera nos está dedicando una parte de sí, nos está brindando la posibilidad de ser parte de su  vida y nos está reservando un lugar especial dentro de sus afectos, lo mínimo que merece una persona que nos considera de esa manera, es respeto.

No podemos ir por la vida haciéndoles daño a los demás, con la excusa de que somos inmaduros, de que nunca pedimos ser amados, de que no hicimos nada para que las cosas ocurrieran así… Y sí, es cierto que muchas personas se enamoran solas, que idealizan, que se imaginan y en función de eso dan y dan de sí, pero son mayores los casos de que ese amor es fomentado por algo más que el simple hecho de existir.

Si no tenemos intenciones de corresponderle a alguien, lo más sano y justo que podemos hacer es mostrarles nuestra realidad, de la manera más sutil, de la forma menos dolorosa y sobre todo evitar hacer uso indebido de ese amor, con fines de satisfacer nuestras necesidades o con intereses egoístas, pasando por encima de los buenos sentimientos de alguien hacia nosotros.

Nadie dijo que al amar no corremos muchos riesgos, que al entregarnos por completo, volveríamos ilesos, nadie dijo que siempre nos enamoraríamos de alguien capaz de retribuir nuestros sentimientos. Sí, podemos salir lastimados, podemos salir decepcionados, podemos salir sin ganas de confiar nuevamente en el amor, pero eso pasará…

El amor tocará nuevamente a nuestra puerta y quizás no abriremos por algún tiempo, pero luego, allí estaremos nuevamente y probablemente entenderemos por qué no funcionó antes, o quizás no, pero de seguro tendremos una nueva experiencia que no es otra cosa que un muestra de que estamos vivos y que crecemos a través de esas personas que nos dejan algo y en quienes dejamos algo.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

En lugar de preguntarme por qué me fui, pregúntate si me diste razones para quedarme

En lugar de preguntarme por qué me fui, pregúntate si me diste razones para quedarme

No me sorprende tu pregunta, no me sorprende que no sepas por qué me fui, porque para saberlo tuviste que haberme prestado atención, tuviste que haberte percatado de mis demandas, de mis silencios, de mis palabras, de mi ser llamando al tuyo… Pero sé que no fue así. Tú solo puedes responder por tus necesidades, por el vacío que ahora sientes.

Me inventé durante mucho tiempo motivos para quedarme, motivos que sustentaran mis sentimientos hacia ti, mientras tú, como en una máquina demoledora te encargabas de derrumbar mis cimientos. Construí una y otra vez lo que consideraba mis bases, pero entendí que en una relación las bases son comunes, entre dos se forman, no se trata de una carrera a ver si uno construye y el otro destruye… Se trata de que ambos quieran un proyecto común.

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Nunca pretendí que abandonaras tu vida por mis cosas, siempre te apoyé en cada uno de tus proyectos, que consideré siempre un poco míos, desde el cariño y no desde la posesión. Mientras que tú no hacías más que individualizar, que excluirme, que hacerme sentir sobrando y hasta molestado en tu vida.

Mis invitaciones a formar parte de mis cosas parecían ofenderte, todas tus reacciones reflejaban que no te interesaba mi vida, que hacer algo por mí para ti era un sacrificio y no bastaba con que algo fuese importante para mí, para que tú voltearas a verlo.

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Siempre te justifiqué, siempre estaba cargada de esperanzas y casi como una madre trataba de entender tus reacciones que cada día me decepcionaban más… Resulta que no eres mi hijo, no te debo amor incondicional. Merezco una relación equilibrada, donde reciba un poco de lo que doy. Merezco una persona que me tenga en sus pensamientos, que me quiera dedicar una palabra bonita, un gesto amable, una acción que me hable de su amor…

No pude más con tu indiferencia, con tu comodidad, con tu exigencia de todas las cosas que no eras capaz de dar. Ahora estoy acá reflexionando, como si me hubiesen arrancado una venda de mis ojos y no logro explicar cómo soporté tanto, en qué estaba pensando, cómo pude esperar tanto para decir basta… No quiero culparme, di lo mejor de mí y no lo valoraste, mi responsabilidad está en mi criterio para entregarme y alivio mi pesar sabiendo que di lo mejor de mí.

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Quizás yo ame a alguien más como te amé a ti, pero seguramente te costará encontrar que alguien te ame como yo lo hice. Si alguien lo hace o al menos se acerca, enfócate en darle motivos para quedarse y aprende a valorar lo que alguien decide dedicarte.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Dejar de amar a una persona es como un mar en calma …

Dejar de amar a una persona es como un mar en calma .......

Dejar de amar a una persona es como un mar en calma…

Podemos identificar casi de inmediato y de manera directa, las sensaciones que nos embargan cuando estamos enamorados, cuando comenzamos a sentir atracción, amor y enamoramiento hacia otra persona.

Las emociones nos invaden todo nos parece maravilloso, innovador, todo resulta una sorpresa emocionante y además nuestro tiempo se unifica con el de la otra persona y absolutamente todo, lo queremos hacer juntos, ningún instante nos parece suficiente, siempre queremos más, esta es la principal característica de estar enamorada.

Dejar de amar…

Sin embargo, aunque no nos guste, el desamor también llega, de nuestra parte o de parte de nuestra pareja y muchas personas se hacen la vista gorda y sencillamente continúan adelante ante el hecho de dejar de amar, pensarán que quizá la costumbre lo haga pasar por alto o que sencillamente es una etapa mas de la relación, finalmente las personas terminan separándose de la peor manera o en otros casos, continúa juntas pero de una manera tan apática, que se puede sentir que se vive con un hermano o un familiar.

Cuando el desamor llega puede hacerlo de una manera sutil, pero al dejar de amar llegará un momento en que nos daremos cuenta que todo se ha resquebrajado, es como una hoja seca en la cual la intensidad y la vivacidad ya no está presente, todo lo que antes amabas de él ya te da igual, reaccionas de una manera  neutral ante cada una de sus acciones  ya no lo extrañas como antes y no esperas ansiosa su llegada, incluso en algunos momentos, preferirías que no llegara pues deseas disfrutar de tu soledad.

Al dejar de amar surge un antes y un después…

Lo que antes te encantaba compartir con él ha perdido prioridad, ya tus cosas son sus cosas y pierdes interés por las cosas de él, incluso ya no te importa que viva pegado al teléfono o en alguna conversación, le has dado una Independencia plena, porque de alguna manera quieres la tuya, salir con amigos en común es una gran manera de escapar a la rutina, más cuando tienes alguna salida a la que debes ir sola, te sientes tan emocionada como en la adolescencia.

Finalmente, tenemos muchos otros indicadores cuando llega el desamor, por supuesto que la intimidad ya no es la misma, las preocupaciones no son iguales, albergas una sonrisa y una razón de agradecimiento hacia él, pero ya ha dejado de ser como mujer, se ha convertido en algo fraterno y solidario, pues esa persona ha sido tu acompañante y de alguna manera siempre lo has disfrutado, sin embargo en la relación de pareja hay ciertas cosas que deben mantenerse, sino el fuego sencillamente se extingue y nos topamos con el desamor y la indiferencia, sólo queda la sensación de que se ha extinguido la tempestad y sólo queda un mar en calma…

Si te acostumbras a perdonar, se acostumbran a fallarte

Si te acostumbras a perdonar, se acostumbran a fallarte

Perdonar es un don, muchas veces los que mejor dominan el arte, lo hacen con especial naturalidad, pudiendo otorgar el perdón cada vez que se sienten lastimados, sin el mayor de los filtros, solo deslastrándose de aquello que les pesa o les genera malestar.

Los que mayor capacidad de perdonar poseen, son aquellas personas capaces de colocarse en los zapatos del otro, para tratar de entender el porqué de una determinada conducta, son comprensivos y normalmente no suelen juzgar a los demás por sus acciones.

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Estas personas podemos decir que son privilegiadas en cuanto a su manejo emocional, entienden que las cosas les afectan en la medida que ellas lo permiten, y normalmente se resisten a que algo que las ha lastimado, lo siga haciendo periódicamente a través del rencor, el dolor enquistado, la ira, o cualquier tipo de emoción negativa producto de una decepción o de una herida recibida.

Sin embargo, no todo es color de rosa para quienes sin mezquindad son capaces de perdonar, inclusive varias veces a la misma persona. Estas personas a veces pueden ser vistas como personas blandas, indiferentes ante las faltas, o inclusive calculadoras, bien sea porque son muy sensibles y les duele llevar a cuestas su sufrimiento y el de quien ha fallado, cuando se siente arrepentido, que no le importa o no le afecta en lo absoluto, por un sinfín de motivos, o bien porque considera el perdón una inversión, para conseguir algo a mediano o largo plazo, respectivamente.

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Dentro de las opciones, quien recibe el perdón, especialmente cuando se otorga luego de una primera vez, es capaz de asumir, que siempre va a ser perdonado, algo así como quien se confiesa ante una autoridad y queda libre de culpas y vuelve hacerlo, porque sabe que el perdón está seguro… sencillamente puede malacostumbrarse y hacer de sus faltas una rutina.

Pero el problema no lo tiene quien perdona, nadie se debe sentir mal por perdonar, principalmente porque el beneficio es personal y de él derivan beneficios colaterales, quien debe saber que es un abusador es quien comete faltas una y otra vez, asumiendo que no le costará ser perdonado.

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Lo que no asumen estas personas es que se puede perdonar, pero también se acaban las ganas, se desgasta el afecto, se esfuma la confianza, se rompen las bases de una relación y llega el momento que no importa si existe o no la falta. El nivel de indiferencia por no quedar sentimiento alguno vivo, se hace cada vez más latente, ya no se espera nada, ya no se apuesta a nada, porque así como un lado asume el perdón, el otro asume la falta y con ella la pérdida.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

12 Clásicas frases usadas por personas infieles

12 Clásicas frases usadas por personas infieles

Ciertamente cada uno de nosotros es un infiel en potencia o en la práctica, sin embargo, aquellos que en efecto llegan a cometer actos de infidelidad pareciesen tener un patrón común en sus argumentos, en sus salidas, en sus excusas.

Acá presentamos una recopilación de las 12 frases más usadas por las personas infieles:

  1. No sé qué me pasó

Una frase que encierra desconcierto y que lo aísla de alguna manera. Expresa que el acto no coincide con su comportamiento habitual y sencillamente no es capaz de explicar o justificar lo sucedido.

  1. Me sentía sol@

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Aunque esto sea cierto, el infiel intenta pasar la pelota al otro lado de la cancha. Reparte la responsabilidad de sus actos en dos.

  1. Fue solo una vez

De igual manera puede ser cierto, pero no es lo relevante. Quien es capaz de engañar en algún momento, lo podrá hacer en cualquier otro momento.

  1. Voy a cambiar

Lamentamos decir que esto raras veces ocurre, los infieles tienden a abrir las puertas para que las oportunidades se den, de allí que se les complica mantenerse al margen de situaciones que los sometan a tentaciones.

  1. ¿Me estás engañando?

Irónicamente quien es infiel es muy desconfiado, justamente porque se sabe capaz de mentir, de engañar, de burlar, aun considerándose una persona que inspira confianza, por lo que tiende a pensar que los demás son capaces de actuar de la misma manera.

  1. Es solo un (a) amig@

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Pues a menos que existan severos problemas de inseguridad, cuando el sexto sentido percibe que hay algo más, generalmente lo hay. Puede ser que sea solo un amigo o amiga en un momento determinado, pero no se puede garantizar que sea el único vínculo en un período corto de tiempo.

  1. Mi trabajo me absorbe

Especialmente cuando hay cambios en relación al trabajo y a la dedicación al mismo, sin que existan motivos que los justifiquen, como un ascenso, un nuevo proyecto, etc, puede pensarse que esa absorción no proviene del trabajo precisamente.

  1. Apagaré el celular porque no quiere que nos interrumpan

Aunque esto es un bello gesto, normalmente esconde algo de fondo, una llamada que no se quiere desviar o atender o un mensaje que no responderán con comodidad frente a sus parejas.

  1. Es la primera vez que he sido infiel

(Risas) Evidentemente siempre hay una primera vez, pero difícilmente coincidirá con el momento en el que dicen que ocurre.

  1. Solo salí con él/ella para decirle que te amo a tipsicologa huelva monica infidelidad

Esto ocurre quizás luego de haber alcanzado un objetivo, pero no es el fin principal. Para dejar claro ese mensaje no es necesario salir con alguien, hay muchas maneras más efectivas y que generen menos conflictos.

  1. Él/Ella es quien me busca

Aunque esto sea cierto, la interacción entre dos, depende de dos, si una persona no desea establecer contacto, tendrá múltiples maneras de evitarlo.

  1. Solo te amo a ti

Hay amores que matan, hay amores que duelen, muchas veces no será tan importante el amor recibido, si se tiene que compartir otras cosas que deberían ser exclusivas con otras personas. El amor requiere madurez y compromiso y muy especialmente que haga bien.

Definitivamente se necesitan dos personas para crear una relación exitosa. Solo se necesita una persona para hacerla fracasar y una de las maneras más sencillas es a través de la infidelidad. Hay muchas maneras de hacer las cosas, no prefiramos justo las que dañen, deterioren y acaben con las relaciones y lastimen a quienes nos quieren.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

No puedes obligar a alguien a entender un mensaje que no está listo para recibir

No puedes obligar a alguien a entender un mensaje que no está listo para recibir

En medio de las dinámicas que nos ofrece el arte de vivir, muchos de nosotros habremos sentido extrema necesidad de que alguien, generalmente alguno persona que nos importa, entienda un mensaje que queremos transmitir, pero esto puede no ocurrir y entre las muchas razones para que esto no ocurra, se encuentra el que sencillamente no se encuentra preparado para lo que nosotros esperamos.

No podemos juzgar a nadie por encontrarse en una etapa diferente a la nuestra, por tener otros recursos o por sencillamente querer interpretar los acontecimientos, las palabras e inclusive los sentimientos a su manera. De cualquier manera, una de las cosas más valiosas con las que contamos como seres humanos, es con la libertad y por no asumirla es muchas veces el motivo por el cual terminamos mirando la vida a través de unos cristales que no son nuestros.

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Inclusive, debemos darle cabida a la duda, ésa que deriva que puede ser que seamos nosotros los que no logremos entender una determinada situación, porque cada uno de nosotros tiene un criterio, una manera y una mente privilegiada que es capaz de darle una forma muy diferente a la del otro. La humidad es una de las claves para el crecimiento y solo aceptando a los demás, aceptándonos a nosotros mismos y que tanto unos como otros podemos y tenemos el derecho a equivocarnos, nos hace darle un sentido a la vida diferente.

Cada uno de nosotros hace lo mejor que puede con los recursos que tiene, entender este hecho nos coloca en una posición privilegiada, donde respetamos los tiempos y las etapas de cada quien, donde entendemos que muchas cosas que nos pueden afectar e inclusive ofender, provenientes de otras personas, no debemos tomarlas como personales. La mayoría de las personas cuando hacen algo que afecta negativamente a otro, no tiene intenciones de dañarle, piensa que ha hecho lo mejor posible y generalmente es así.

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A medida que pasa el tiempo, cada uno adopta herramientas, abre su entendimiento, amplía su mente, disipa temores… Quizás con el tiempo también adopte patrones y maneras inconvenientes a sus vidas, pero puede ser que mensajes de su pasado, que no llegaba a entender y canalizar, sean tratados y percibidos de otra manera a través de la experiencia adquirida.

Todos vamos en un proceso de desarrollo, en el cual, tal como cuando éramos niños, vamos aprendiendo y descubriendo un mundo alrededor y vamos entendiéndonos a nosotros mismos, identificando y aplicando cada uno de nuestros recursos, vamos formulando estrategias en relación a lo que nos funciona mejor y así va transcurriendo nuestra vida, normalmente con mayor seguridad, con ideas más claras, con capacidad de aligerarnos de cargas que nos aten y con suerte preparados para ver lo que ayer no pudimos.

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Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

Te di otra oportunidad y nuevamente me fallaste

Te di otra oportunidad y nuevamente me fallaste

Resulta complicado aceptar el hecho de que las personas difícilmente cambian, que más temprano que tarde terminan repitiendo un patrón de conducta que los ha definido a lo largo de sus vidas. Y resulta muy doloroso verse afectado por cualquier tipo de decepción, pero sin duda el dolor se multiplica cuando se siente por segunda vez.

Como bien se dice, si te lastiman una vez, la culpa es de quien lo hace, si te lastiman dos, es tu responsabilidad. Parece obvio que lo más sano ante la herida, ante la traición, ante el engaño, es marcar una retirada que nos permita recuperarnos y protegernos. Pero algunas veces nuestras ganas de que las cosas sean diferentes, nuestras esperanzas en que las personas o las circunstancias cambien, nos hacen dar segundas oportunidades.

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Lamentablemente las segundas oportunidades no llevan consigo garantía alguna de que esta vez lo que obtengamos se diferente, y aun cuando las asumamos con la mejor disposición, con las mejores intenciones, podemos vernos en la incómoda posición de atravesar por algo igual o peor a lo anterior.

Acá no solo nos decepcionamos nuevamente del otro, sino que nos sentimos mal con nosotros mismos, nos cuestionamos, perdemos esa confianza que podamos sentir en relación a la toma de decisiones, además de la confianza en quien nuevamente nos ha restado valor y nos ha lastimado.

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No siempre una segunda oportunidad lleva al fracaso, pero por lo general las cosas resultan como la primera vez, quizás con el agravante de que como hemos dado una nueva oportunidad, se asume que estaremos dispuestos a hacerlo las veces que hagan falta.

Debemos entender que los cambios no surgen de la noche a la mañana y que cada uno de nosotros tiene creencias, intereses, prioridades, costumbres y personalidades que de alguna manera nos define, los cambios que se pueden mantener vienen como consecuencia de una revolución interna, sin presiones externas, sino por decisión y toma de acciones que vayan en una dirección determinada. Para ello es necesario el reconocimiento, la aceptación y el paulatino cambio de lo que podríamos mejorar. Pero esos procesos raras veces se concretan, por lo que tarde o temprano las personas terminan actuando la misma manera en situaciones similares.

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No te sientas mal si la persona que le diste una nueva oportunidad otra vez te ha fallado, quizás no es algo personal, sino tiene que ver con los recursos que tiene para afrontar cada una de las circunstancias de su vida. Pero sí ten claro, que eres la única persona que puede evitarte el sufrimiento. Muchas veces aunque nos duela profundamente es necesario dejar salir de nuestras vidas aquello que nos daña, así aun tengamos fuertes sentimientos hacia ello. Siempre será preferible trabajar una herida hasta curarla, a resignarnos a que esa herida nunca cicatrice.

Por: Sara Espejo

Antes de ser infiel piensa que…

Antes de ser infiel piensa que…

Estarías eligiendo un camino que sería doloroso para todos los involucrados.

Nadie merece un engaño y si ya no te sientes cómodo con tu pareja, la honestidad es la vía más honorable que puedes tomar.

La persona con la que engañarás a tu pareja probablemente te guste mucho y tú le gustes, pero la persona tu pareja seguramente ha llegado a amarte, teniendo miles de opciones, decidió estar contigo.

No se acaba el mundo si dejas de tomar una oportunidad para sumar una persona más a tu lista. Los compromisos cuando salen del corazón, no son penitencias, se asumen con placer y con responsabilidad.

Todo al principio parece ser perfecto, pero recuerda que también lo fue con tu pareja. Las relaciones cambian, evolucionan, superan obstáculos, se decepcionan y se reenamoran. Las etapas en las parejas son parte de su crecimiento, depende de ambos, del interés, de la inversión de recursos el mantener vivo el amor a través de detalles, de gestos, de interés…

Sentir mariposas en el estómago es emocionante, divertido, nos hace sentir vivos, pero el tener tranquilidad, paz y seguridad, tener un refugio, es algo que se logra con el tiempo y es de un valor incalculable.

La confianza una vez perdida es cuesta arriba recuperarla y los engaños normalmente se descubren más temprano que tarde. Una relación fracturada por infidelidad jamás vuelve a ser la misma, la palabra pierde valor, las dudas se hacen presentes de manera cotidiana y los celos, la rabia y el resentimiento tienen papeles importantes en la nueva etapa de la pareja, en caso de que sea posible continuar.

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La traición genera un agujero al corazón, no hay nada que la justifique, porque siempre habrá maneras de evitarla.

Hay formas maneras de vivir la vida, pero si has decidido compartir tu trayecto junto a alguien, es porque tienes la capacidad de ser coherente con ese proyecto que es solo de dos, cuando buscas otros tipos de sociedades, es preferible cancelar el proyecto original.

No estás en la obligación de estar con la misma persona eternamente, pero sí debes tener claro los acuerdos que se asumen, si ya no deseas ser parte de ellos, no decantes por la opción de lastimar a esa persona que apuesta por ti, quizás le hagas daño dejándola ir, pero más daño le harás a través de la traición.

Cuando traicionas una vez, atraviesas una puerta que puede dar entrada a muchas traiciones posteriores, así que eso de “solo por esta noche”, no será muy aplicable y estarás complicándote la vida de manera indefinida y arriesgando una relación de forma ilimitada.

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Detente un momento e imagina tu reacción si estuvieses en la posición contraria, qué sentirías y cómo podrías manejarlo, cómo volverías a confiar o qué tal largo al olvido (por no decir otra cosa) enviarías a la persona que te ha engañado.

Las infidelidades improvisadas o planificadas, puntuales o sostenidas, pueden romper el corazón de quien nos ama, ¿realmente vale la pena perder un amor, salir por la puerta de atrás o fracturar una relación por algo que no sabes si va a resultar?

¿Es definitivo que no quieras estar con tu pareja, es un hecho que ya no la amas? sencillo o no: déjala… ¿Aún la amas? sencillo o no: cuídala y respétala.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru