Quizás solo pasó lo que debía pasar…

Quizás solo pasó lo que debía pasar…

Quizás solo me consuele en una frase trillada la cual quizás responsabiliza al destino acerca de aquello que no salió como esperábamos, sino que por el contrario, su resultado no hace otra cosa más que frustrarnos y generarnos ese nudo en la garganta que no nos permite hablar, que nos dificulta tragar y muchas veces solo se aligera cuando rompemos en llanto.

Pero sí, quiero confiar en que todo lo que nos ocurre, nos pasa por algo, que atraemos circunstancias, que algo más poderoso a nuestra consciencia genera situaciones que inclusive nos liberan de aquello que no nos conviene o no necesitamos vivir y termina por darle paso a lo que realmente resonará con nosotros.

No te puedo mentir, mi corazón se quedó esperando mucho más, ni siquiera otro final, porque eso de finales pues no lo quería cerca, pero pasó y aquí estoy recogiendo mis pedazos e intentando armarme nuevamente. Aquí estoy tratando de darme ánimos y repetirme una y otra vez que todo es para aprender, que solo vivimos aquello que nos conduce a donde realmente debemos estar.

Es una lucha constante, pensamientos y emociones que se contradicen cohabitan en mí, tratando de aplicar un elegante cierre de ciclos y por el otro lado aferrándome al dolor que me genera el solo hecho de pensar que no estarás más en mí, que en mis planes no te consideraré, que ese mensaje jamás llegará, que esas fotos… todas ellas cargadas de recuerdos hermosos, solo serán detonantes para extrañarte más.

Sé que todo proceso lleva su tiempo, incluyendo este duelo que envuelve, sé que es normal cada una de las cosas que siento, racionalmente todo está muy claro, pero no puedo dominar mis sentimientos, mis emociones, ni siquiera puedo evitar mi sufrimiento. Sencillamente no quería esto para nosotros, tú eras ese hogar a donde pensé que mi alma siempre podría llegar… Ahora resulta que no… que tú en tu espacio y yo en el mío, sin puntos comunes, sin proyectos juntos, sin futuro compartido…

Nuestro amor murio Mujer Guru

Quizás más adelante pueda decir que esto fue lo mejor para ambos, pero sinceramente, ese pensamiento aun parece absurdo en mi mente… ¿Y sabes por qué? Porque te amo con cada parte de mí… y porque sé que tú me amas y porque siento que cuando dos personas se aman mutuamente son muy afortunadas y además están en una posición que les permite solventarlo todo…

Y de pronto solo debo aceptar que eso no es del todo cierto, que no basta con que se amen, sino que ambas personas deben tener la disposición de seguirlo haciendo, de seguir construyendo… y simplemente debo aceptar que para acabar con un juego de dos, solo uno debe retirarse… Y aceptar que quizás solo pasó lo que debía pasar…

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Finjo no esperar nada de ti, pero me decepcionas cada día más

Finjo no esperar nada de ti, pero me decepcionas cada día más

El principio de la decepción se basa en esperar algo determinado y obtener algo que dista de esa expectativa. Cada uno de nosotros tiene un conjunto de creencias favorables o desfavorables, desde donde generamos nuestras expectativas, desde donde nos hacemos patrones mentales en los cuales, de acuerdo a nuestro criterio, las cosas, personas o situaciones deben encajar.

Muchas veces hacemos el intento por no esperar nada de nadie, sin convertirnos en personas negativas, nos limitamos a tratar de entender que todos hacemos lo mejor que podemos con los recursos que tenemos y podemos marcar nuestras intenciones de forma tal de que esperemos el mejor resultado posible, incluso cuando no logremos entenderlo.

Esta forma de asumir lo que esperamos de la vida nos da la posibilidad de aceptar con mayor facilidad, de permitir y permitirnos y abrir nuestra vida a todas las sorpresas maravillosas que podamos recibir. Sin embargo, hay personas que por lo general ocupan roles importantes para nosotros, que aun siendo más cercanas, no corren con la buena fortuna de que seamos tan ligeros y permisivos evaluando su conducta y midiendo resultados.

Mientras más amamos a alguien, mientras más confiemos en alguien, mientras más especial sea una persona para nosotros, más riesgo tendrá de decepcionarnos. Es mentira, a menos que seamos extremadamente sensibles, que nos molestemos porque hemos descubierto que nuestro vecino nos mintió en cuanto al canon de su renta, o nos decepcionemos, porque un ingeniero que no conocemos realizó un fraude en la empresa para la cual trabaja, o nos sintamos realmente mal por ese jefe que abusa de sus empleados, se aprovecha de sus necesidades y su confianza y nos les paga completo o a tiempo.

Pero que una persona a la cual amamos o en quien confiamos nos mienta, nos engañe, no esté allí en el momento en el cual la necesitamos, se comporte de forma egoísta y sea incapaz de ver más allá de su metro cuadrado, sí que nos decepciona. Por el simple hecho de que sentimos que nosotros actuaríamos diferente con ellos, sentimos que la relación no es recíproca o bien sentimos que quizás lo tenemos en un pedestal que no le pertenece a esa persona, sino a la imagen que hemos creado o al menos nos gustaría que coincidiera con lo que en realidad es.

Las decepciones fisuran el amor, la confianza, las ganas de estar y de invertir. Un corazón decepcionado tarda en recuperarse, pero se le hace imposible cuando las desilusiones son continuas. Se quiebra en dos la primera vez, pero luego cada trozo es más pequeño, hasta que ya no se puede recuperar, como esa relación a la que simboliza ese corazón.

No estamos acá para cubrir las expectativas de nadie, estamos acá para ser felices, aun cuando eso signifique decepcionar a algunos, pero si lo hacemos por egoísmo, por no dar un poco de nosotros, por no saber alimentar el afecto, quizás no seamos merecedores al menos de ese amor y es nuestra responsabilidad dejar en claro nuestras preferencias y nuestras limitaciones para evitar hacerle daño a los demás.

Si estás del otro lado y no te caben más decepciones, debes aprender a desligarte de las expectativas, acostumbrarte a vivir con la desilusión a cuestas o alejarte de lo que te genera sufrimiento.

Valoremos todas nuestras relaciones y procuremos en lo posible estar y ser lo mejor para el otro, de todas formas, lo que damos, normalmente lo recibimos multiplicado.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Si una mujer finge no darse cuenta de algo… ya ha visto suficiente

Si una mujer finge no darse cuenta de algo… ya ha visto suficiente

Todas las mujeres tenemos una capacidad innata de ver más allá de lo evidente, de percibir de manera intuitiva una situación que no encaje dentro de los parámetros normales. Algunas lo logran desarrollar más que otras, otras no aprovechan este don y se van por lo comprobable. Pero en términos generales, la mayoría de las mujeres sabe más de lo que manifiesta, aunque ni ella misma lo reconozca de manera consciente.

Es por ello que surge el dicho de que “cuando una mujer te pregunte algo, no le mientas, pues ella ya sabe la verdad”… Así somos, cuando presentimos una situación, generalmente ya sabemos la verdad y el no actuar, el no tomar medidas, tiene siempre una justificación, la cual puede ser tan práctica como que no nos conviene develar una realidad o tan romántica como que no queremos que nuestras sospechas nos conduzcan a una verdad dolorosa, que termine por alejarnos de quienes queremos.

 

El camino de la honestidad puede generar sufrimiento, pero por un trayecto corto, el camino de mentiras puede llevarnos por bellos y prolongados paisajes, pero que en el fondo sabemos que están sobrepuestos sobre otra realidad, no son más que escenarios prefabricados, que tarde o temprano terminarán por agotarse, generando mucho más dolor.

Si la verdad se ha asomado por las rendijas del escenario, evaluemos la conveniencia de guardarnos la información, de reservar para nosotros lo que ya sabemos, de fingir que no estamos al tanto de nada. Esto puede ser útil para comprobar sospechas, para ganar tiempo, para establecer estrategias, para procesar un duelo e inclusive en las más calculadoras para planear venganzas.

Sea cual fuese el caso, decantemos por la opción que mayor paz nos ofrezca, dejemos el ego a un lado y la necesidad de ganar, considerando que muchas veces una pérdida puede ser la mayor ganancia. Muchas veces no sirve de nada tener una verdad dolorosa en nuestras manos y no utilizarla, es como cuando tenemos una brasa ardiendo, si no la soltamos, nos haremos mucho daño.

Nada debe robarnos la tranquilidad, nuestro bienestar y nuestro derecho a sentirnos cómodas en cualquier lugar o situación. Si tenemos la capacidad de intuir, de descifrar enigmas, de detectar engaños, mentiras o cualquier acto que de alguna manera nos amenace, démosle buen uso y el mejor de ellos es preservarnos y protegernos.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Tener o no un final feliz depende de dónde decidas detener la historia

finales

Tener o no un final feliz depende de dónde decidas detener la historia

Aunque no lo comprendamos del todo, somos nosotros mismos los que elegimos nuestros propio final, en las relaciones que establecemos en la vida pasamos por una trayectoria cuyo comienzo y final suele marcarnos, bien sea por lo maravilloso o por lo dramático de los sucesos.

El caso es que la historia transcurre día a día frente a nuestros ojos, somos los protagonistas de nuestra vida y decidimos de una u otra forma la manera en que vivimos esa historia, eso incluye el final de esa historia que tiene que ver con el justo momento en el cual ponemos fin a la relación.

historia

En muchas ocasiones afrontamos situaciones que no nos hacen felices, las relaciones suelen cambiar y tomar otros matices y en muchos casos deseamos que todo se mantenga como fue al inicio, pero esto resulta prácticamente imposible, las relaciones suelen consolidarse y pasar a mejor o deteriorarse poco a poco.

 El momento de detener la historia

Somos exclusivamente los únicos responsables de detener nuestra historia cuando no estamos conformes con su desenlace, en la medida en que nos sentimos infelices e inconformes con la situación que vivimos con nuestra pareja, es menester tomar decisiones a su debido tiempo, no dar largas a escenarios que sabemos que tarde o temprano terminarán por resquebrajarse.

escoger

Es necesario poder identificar el momento en el cual debemos dar un cambio, afrontar la situación y fijarnos nuevos horizontes o continuar manteniendo una relación basada en una historia que no nos complace y no nos proporciona felicidad, he allí la diferencia entre tener o no un final feliz.

Cuando vivimos situaciones que nos están en consonancia con nuestra verdadera esencia, de paz, serenidad y luz, por el contrario, suelen ser turbulentas, tormentosas y para nada armoniosa, es más que probable que tenga un trágico final, sin embargo, eso depende de nosotros.

Escoge tu final

De alguna manera nos sentimos atenidos a un destino que parece nos arrastra, solemos pensar que existen cosas que ocurren al azar y no tenemos mayor influencia en ellas, sin embargo, todo en la vida y en el universo ocurre por causa y efecto, incluso esas cosas que parecen ser fortuitas, basta con encontrarnos en el lugar y en el momento preciso para que nos ocurran.

detener

El manejo de las relaciones en nuestra vida siempre tienen una manera de dejarse ver más allá de lo que son, de alguna manera podemos presentir o intuir como va pasando la historia, si es realmente conveniente o hay algo que nos impide confiar del todo, en otros casos, los desastres son más que evidentes, pues se ha llegado a un nivel de irrespeto y desconsideración, que no necesita mayor evidencia.

De allí la responsabilidad de determinar el propio final de nuestra historia, de aceptar y reconocer la situación que vivimos, dependerá si el final es feliz o no, aunque muchas veces lamentamos las rupturas y las separaciones, en ciertos casos detener las cosas a tiempo, representan una gran diferencia entre lo que fue y lo que pudo ser.

Determinar si tu final es feliz o no, depende únicamente de ti.

 

Lo que ellos buscan en ellas para establecer relaciones comprometidas

Lo que ellos buscan en ellas para establecer relaciones comprometidas

El qué busca cada quien en otro a fines de establecerse y desear compartir caminos comunes es muy particular, sin embargo, podemos encontrar ciertas características comunes en lo que más le interesa a los hombres en relación a una mujer, cuando de querer relaciones comprometidas se trata.

Acá dejamos algunas de esas características que resultan interesantes en una mujer y suelen contribuir a que el hombre piense en construir hoy lo que desea para toda una vida:

Mujer cariñosa: Por más rudos que aparenten ser los hombres, siempre se sienten cómodos junto a alguien que los quiera y especialmente que no tenga problemas en demostrárselo. Una palabra bonita, unas caricias, un mensaje recordando que ocupa un espacio en los pensamientos de quien le ama resulta importante.

Mujer que sabe lo que quiere: Una mujer con norte, con algún bosquejo de lo que quiere y cómo alcanzarlo, resulta muy interesante y hasta motivador para quien esté a su lado.

Mujer independiente: Con este punto están de acuerdo los hombres que se sienten más seguros de sí mismos y no necesitan fomentar relaciones de codependencia que le hagan ser indispensable en la vida de la mujer. Una mujer independiente es capaz de valerse por sí misma, por lo cual solo decidirá estar con alguien porque así lo quiera y no porque así lo necesite.

Mujer inteligente: Una mujer con buena capacidad de análisis, que pueda emitir una opinión valiosa, que sea capaz de planificar, que pueda establecer una rica conversación, que sepa cuándo actuar y cuándo simplemente esperar, sencillamente enamora.

Mujer equilibrada emocionalmente: La mayoría de las mujeres somos bastante sensibles y emotivas, inclusive aquellas de mayor temple, lo cual nos hace proclives a perder el equilibrio en algunos momentos. Una mujer capaz de llevarse a la calma, capaz de pensar antes de actuar en determinadas situaciones, capaz de contribuir a apagar el fuego en lugar de echar más leña, tiene un armonizador natural.

Mujer con carácter firme: No se trata de tener mal carácter, se trata de ser firmes, de establecer límites claros, de ser coherente con lo que se piensa, se dice y se hace. El no consentir aquello con lo que no se está dispuesto a convivir, coloca las reglas claras y facilita el juego.

Mujer con sentido del humor: El humor es un ingrediente imprescindible en las relaciones, ameniza los buenos momentos y actúa como aliciente en los malos. Si alguien puede hacerte reír en los perores momentos, quizás quieras que esté en tu vida siempre.

Mujer con interés en fomentar la intimidad: Como todo en la pareja, la intimidad también es responsabilidad y en este caso placer de dos. El procurar y disfrutar la sexualidad, el tenerse el uno al otro, es enriquecedor para la pareja.

Mujer que cuida su apariencia personal: Ciertamente hay muchas cosas más importantes que el aspecto físico, sin embargo quien se ama a sí mismo, lo demuestra también a través de su apariencia. Una mujer que se cuida, que se mima y se consiente siempre proyectará en su exterior aquello que lleva dentro.

Mujeres con instinto maternal: Los hombres en su mayoría quieren tener hijos, por lo que una mujer que desee lo mismo y además tenga esa aura particular de madre potencial, no solo proyectará la imagen de madre de sus hijos, inclusive se mostrará como protectora y cuidadora del hogar y del propio hombre.

Y tú, ¿agregarías alguna característica adicional?

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Pocas cosas pueden ser tan humillantes como exigir fidelidad

Pocas cosas pueden ser tan humillantes como exigir fidelidad

Si te encuentras en cualquier punto de tu relación en donde consideras conveniente y oportuno EXIGIR fidelidad, no quisiera desalentarte, pero lo único que deberías exigir, especialmente a ti mism@, es una revisión de esa relación, sus términos y sus compromisos que al parecer necesitan ser impuestos, en lugar de asumidos desde el corazón.

Nadie ofrece lo que no tiene para sí, si alguien no se es fiel a sí mismo y no se respeta, difícilmente podrá respetar a la persona que se relacioné con él. Mientras que por el contrario, quien se ama y es capaz de amar de forma sana, no necesita que le dicten las pautas.

No podemos imponer en el otro lo que creemos merecer, ni amor, ni respeto, ni atención… ni fidelidad, todo esto debe nacer de cada quien, sin que exista un ápice de presión por parte de quien lo recibiría. Si no se da de forma espontánea, más temprano que tarde llega a un punto de quiebre.

Si nos ponemos un tanto prácticos y dejamos un tanto los sentimientos a un lado, ¿realmente podemos pensar que nos conviene tener a alguien al lado de quien desconfiemos en tal medida, que le lleguemos a exigir algo, que se sobreentiende en cualquier relación que corresponda a nuestra cultura, salvo algún acuerdo mutuo?… Pues lo más probable es que la respuesta sea no.

Evidentemente para cada quien tiene un peso particular la fidelidad dentro de la relación, para algunos es algo esencial, mientras que otros le dan mayor peso a muchas otras cosas, por lo que su importancia tiende a bajar en el esquema de prioridades.

En lo particular, pienso que la fidelidad tiene mucho que ver con el amor, con el respeto, con el cuidado, con la lealtad y quien falle en términos de fidelidad, está quebrantando otros pilares esenciales de las relaciones. Evidentemente sumando a los mencionados, nuestra querida confianza, que es la que nos da la paz que toda persona merece al vincularse a alguien más.

Cuando hablamos de que alguien desconfía de su pareja, solemos achacarle una buena cantidad de complejos e inseguridades a esta persona, pero lo cierto es que a veces cuando se ama, quien recibe ese amor, tiene habilidades especiales para quebrantar la confianza y quizás sean cosas ligeras o bien se estén experimentando segundas, oportunidades luego de un engaño que hacen más difícil el creer. En todo caso será complicado para ambos lados.

Ciertamente una infidelidad no debe ser necesariamente el fin de una relación, sin embargo, ambas partes deben estar conscientes de que algo se rompió para no poder repararse nunca más y si quieren seguir juntas, deben aprender a vivir con eso, cada quien colocando de su parte. Evidentemente quien ha sido infiel, deberá como hormiga intentar recuperar la confianza y la otra parte, deberá ser capaz de creer y apostar por una nueva relación, juntos y comprometidos.

Si las tendencias no cambian a la infidelidad y al irrespeto no cambian, o al menos así lo percibe la parte más afectada, pues sería oportuno preguntarse ¿cómo se quiere vivir el resto de los días? Pero resulta bien importante considerar que si se decide soltar esa relación que se convirtió en dolorosa y angustiante,  se debe trabajar en la sanación de las heridas, en el perdón y en el soltar, evitando generalizar, porque si no se estará viendo posibles amenazas a la paz y a la tranquilidad en cualquier relación que se establezca a posterior.

Reconoce tu valor y entiende que el amor bonito, sano y leal, llegará a ti, cuando te sientas merecedor (a) de él.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Te resultó más sencillo ver mis errores, que ver todo lo que hice por ti

Te resultó más sencillo ver mis errores, que ver todo lo que hice por ti

Quizás injusto sería un buen adjetivo para calificar tus conclusiones. Ciertamente en ningún momento hice algo por ti o por nosotros buscando llevar o superar un record personal, sin embargo, si de juzgarme se trata, cómo me hubiese gustado que al menos te hubieses dado por enterado de mi esfuerzo prácticamente constante por complacerte, por ayudarte, por facilitarte la vida, por hacerte feliz…

Cuando algo no va bien, una lupa se coloca sobre los errores

Un ambiente armónico permite ser objetivos al momento de evaluar determinadas circunstancias, permite observar las cualidades de alguien sin ningún velo y evaluar con justicia sus errores. Sin embargo, cuando el ambiente se torna turbio, hasta las cosas comunes parecen desagradar, la paciencia se pierde con facilidad y las cosas positivas se desvanecen en la nada.

La tolerancia parece venir en un frasquito, cada vez que lo necesitamos tomamos un sorbo o vertemos sobre aquello que sentimos que lo requiere, sin embargo esa cantidad es limitada, por lo que conscientemente debemos restaurar las cantidades de aquello que resulta esencial en las relaciones interpersonales. Porque siempre habrán cosas que nos disgusten, siempre podemos pensar que hay mejores maneras de llegar a un resultado, siempre podemos desear que alguien a quien amamos mejore (de acuerdo a nuestro criterio) alguna de sus características.

El llenado de ese frasco debe estar cargado de mucho reconocimiento de lo que somos, de observación, de empatía, de protección y de amor. Cuando el frasco de la tolerancia se vacía y no reponemos su contenido, terminamos por sensibilizarnos ante lo que consideramos errores, demandamos cosas que no llegan y vemos con frustración los intentos infructuosos del otro de llegar a un punto determinado.

Lo cierto es que en las relaciones en algún momento algo pareciese romperse y en ese punto dejan de importar las cosas que hemos recibido, nos cargamos de información que mueve la balanza en contra de la relación, hasta que finalmente se produce algún tipo de ruptura.

Evidentemente ese algo no revienta de la noche a la mañana, es por ello que debemos estar alertas en nuestras relaciones, cultivarlas y cuidarlas, los detalles son la gasolina diaria… El desamor toma tiempo, sin embargo hay detonantes que aceleran el proceso y predisponen a los integrantes de una relación colocándoles ese cristal que solo ve errores, limitaciones, cansancio y por los cuales se vislumbra una brecha interesante separándonos de lo que no nos hace bien.

Todo ello tiene una connotación mental, pero se necesita un nivel de consciencia determinado y una disposición mutua para que se considere lo positivo, lo que suma y a fin de cuentas lo que justifica una relación determinada. El amor todo lo puede, pero luchar con una mente terca puede ser un proceso desgastante, sea una mente que no nos pertenece o en el peor escenario, la nuestra.

Por: Sara Espejo –Mujer.Gurú

Tú sabes cuándo algo no te sirve… Solo que insistes en forzar las cosas

Tú sabes cuándo algo no te sirve… Solo que insistes en forzar las cosas

Cada uno de nosotros sabe cuándo algo se ajusta a lo que desean y cuándo estamos tomando acciones que de cualquier manera no cambiarán el inevitable final. Ciertamente que en todos los aspectos de nuestras vidas encontraremos obstáculos que debemos superar y no debemos rendirnos cuando las cosas se tornan complicadas, pero más allá de la perseverancia están los resultados obtenidos y mucho más sublime aún, está nuestra intuición.

La intuición podemos verla como esos intentos de nuestra alma en darnos pistas en relación a los caminos que nos conviene tomar, muchas veces la ignoramos, la silenciamos y tercamente nos vamos con todo por nuestro precipicio preseleccionado… Aun así ella está allí tratando de evitarnos los dolores y evolucionando a través de nuestras decisiones.

Cada experiencia nutre, solo que nuestra naturaleza no es sufrir, enfermar, resistir o padecer, nuestra naturaleza es vivir en felicidad, en armonía, en facilidad, en amor… Y si aprendiéramos a enfocarnos en lo que realmente trasciende y a no darle mayor poder a nuestra mente, nos resultaría muy sencillo vivir en sintonía con esa fuente maravillosa que nos permite estar experimentando este milagro.

naturaleza de amar

Sin embargo, nos desconectamos con facilidad y decidimos aferrarnos a lo que creemos es lo mejor para nosotros, aun cuando recibamos muchas muestras de que no es así, seguimos creyendo que con unos cuantos ajustes finalmente entraremos por ese ojal y nos sentiremos muy bien al respecto. Inclusive podemos mutilarnos en esos intentos de ajustes, hacer muchos sacrificios, perdernos en el camino, para entrar por ese caminito y cuando estamos en él, quizás con suerte terminemos de aceptar que no es allí a donde debemos estar.

Pero nos costó parte importante de nuestra vida, nos robó energía vital, nos desgastó, e inclusive en algunas oportunidades nos transformó en personas que no somos, haciéndonos más duras, frías, desconfiadas y calculadoras. Si al menos tomamos la lección, el aprendizaje que nos deja cada camino, pues algo habrá valido la pena, aunque el tiempo no lo podamos recuperar, aunque las lágrimas no las podamos devolver.

No nos aferremos a situaciones que evidentemente no son para nosotros, si algo nos roba la paz, es mejor soltar, si algo nos impulsa a hacer cosas que atentan en contra de otros o de nosotros mismos, es mejor soltar, si tenemos que alejarnos de lo que somos, es mejor soltar, si sentimos que nuestra sonrisa se apaga cada vez que avanzamos un paso, es mejor soltar… Tenemos indicadores a diario de cuándo resulta mejor soltar, no están allí por casualidad, no los pasemos de largo, porque la vida es para crecer, pero mucho mejor si lo hacemos a través del amor y el disfrute de la experiencia.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Comienza a amar lo que crees que no está bien en ti

Comienza a amar lo que crees que no está bien en ti

Esto es algo que aplica para ambos géneros, sin embargo, nos enfocaremos en el femenino, considerando que tenemos la capacidad casi ilimitada de maltratarnos, acusarnos y criticarnos por no llenar las expectativas de ciertos estándares, especialmente físicos, determinados por la sociedad. Mientras que los hombres por su parte se caracterizan por sentirse cómodos con su apariencia, sin mostrar rasgos de complejos que puedan perjudicarles.

“El espejo sirve solamente a la vanidad del hombre; la mujer lo necesita para cerciorarse de su personalidad.”   ― Karl Kraus

Lo primero que debemos hacer las mujeres en cualquier momento de nuestras vidas es aprender a amarnos, aceptarnos tal cual somos, hay aspectos de nosotras que podremos modificar a algo más cercano a lo que nos gustaría, otros que requieren grandes inversiones y otros que son sencillamente no modificables.

Todo lo que podamos hacer para sentirnos más cómodas es válido, sin embargo conviene destacar que la imagen que tenemos de nosotras juega un papel trascendental, si nuestra tendencia es a criticarnos y lastimarnos, tendremos mucho riesgo de hacerlo, inclusive luego de haber rebajado unos 15 kgs que considerábamos de sobra.

Lo único que indiscutiblemente valdrá la pena hacer por nosotras es AMARNOS, porque solo así atraeremos a personas a nuestras vidas por lo que somos realmente, que poco tiene que ver con lo que se hace visible al asomarnos al espejo. Lo que somos en realidad no envejece, no engorda, no se maquilla, no es alto, ni bajo, nuestra esencia es perfecta tal y como es y a esos niveles no intentamos cambiarnos, más que cuando aprovechamos nuestras experiencias para evolucionar.

El problema surge a nivel de ego, donde nuestra mente nos juega en contra y nos habla de lo insuficientes que podemos ser, de lo poco atractivas, del exceso de canas o de arrugas, de los cauchitos que no podemos ocultar o esa celulitis que decidió acompañarnos para siempre… Pausa… Nada de eso te define, a la gente realmente importante de tu vida no la vas a atraer a través de cualidades físicas, todo eso es efímero y evidentemente que hay interacciones y relaciones sustentadas en la superficialidad, pero el porcentaje que logra realmente involucrarse si no se intercambia nada más que lo físico, es muy poco.

Mírate al espejo y con amor detállate, esa eres tú, tienes imperfecciones como todas, hasta las que consideramos las más bellas se paran frente a un espejo y sus imperfecciones les hacen ruido, raras veces estamos de acuerdo con nuestra imagen en su totalidad y lo peor es que podemos tener la cara de porcelana, pero si se nos forma algún surco, será allí donde primero veamos al mirar nuestro reflejo.

Tenemos cosas que nos gustan y otras que no tanto, pero aceptemos todo lo que nos gustaría cambiar, así sin presión y sin maltrato podemos vivir sin complejos tal cual estamos o comenzar a mejorar en la medida de nuestras posibilidades.

A fin de cuentas, podemos tener un rostro perfecto, las medidas soñadas, la mejor ropa, el mejor calzado, un cabello de revista y sí no nos aceptamos, si no nos amamos, eso lo proyectaremos en nuestro andar y nuestra estela será muy corta. Mientras que sin importar las cualidades físicas nos sentimos merecedoras, nos amamos y estamos seguras de quienes somos más allá de lo visible, también lo proyectaremos irradiando luz. Así que comencemos a amarnos con todo y lo que no nos gusta y trabajemos la aceptación, el cuidado y el amor propio.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Nadie puede sacar a alguien de donde no quiere salir

Nadie puede sacar a alguien de donde no quiere salir

Son casos puntuales los que se encuentran en situaciones que los atan a un lugar en contra de su voluntad, normalmente estos casos son legalmente llamados secuestros, en cualquier otro escenario, cada quien es responsable de permanecer o retirarse de un sitio determinado.

Muchas veces pensamos que un compromiso adquirido es lo mismo a una condena y debemos permanecer en un sitio, aun sin quererlo, sin embargo, siempre hay maneras de hacer ajustes que nos den la posibilidad de afrontar una situación desde una posición de mayor respeto hacia nosotros mismos.

Lo que sí es muy poco probable lograr, es sacar a alguien de un lugar, si esta persona realmente no pretende salir. Puede decir inclusive que está dispuesta, que se está preparando, que está buscando las vías, pero solamente saldrá cuando se convenza de que ese lugar, definitivamente no es su sitio y voluntariamente quiera abandonarlo.

salir de tu zona de confort

No podemos obligar a nadie a nada, no podemos enseñar algo que la persona que recibe la enseñanza no esté preparada para asimilar, no podemos inyectar en los demás el afecto que nos gustaría que nos tuviesen, no podemos ocupar papeles que no nos corresponden. Todos tenemos un rol, una manera y algo muy importante: un ritmo determinado para hacer, aprender y tomar decisiones en nuestras vidas.

Muchas veces ni siquiera podemos adelantar o acortar nuestros propios procesos, imaginemos lo que representan interferir en los procesos de los demás. Cada quien debe tener la libertad de estar el tiempo que requiera para finalmente trascender de una determinada situación.

Sería mucho más sencillo si pudiésemos efectivamente utilizar la intuición, la experiencia y la destreza de otros para resolver algunas cosas de nuestra propia vida, sin embargo, muchas veces es necesario vivir en carne propia la experiencia para tomar finalmente una lección, para conocer más de nosotros, para saber con quién contamos, para entender a alguien más, para saber nuestros límites. Solo nosotros debemos iniciar nuestras etapas y solo nosotros debemos cerrarlas, pero solo una vez que hayamos sacado de ellas lo provechoso y hayamos descartado lo que no nos nutre.

Quedarnos anclados a algo que nos limita carece de sentido, pero pueden venir muchas personas a corearnos lo que debemos hacer y no será suficiente si nosotros mismos no nos convencemos del camino que debemos tomar.

Respetar los lapsos de cada quien y sus intenciones es prioritario en las relaciones interpersonales, especialmente cuando podríamos aplicar un criterio diferente y de acuerdo a nuestra evaluación obtener mejores resultados, pero esta conclusión es mayormente empírica y no nos queda más que apoyar hasta donde nuestro alcance lo permita a quien de alguna manera tiene nuestra atención.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú