La dignidad termina donde comienza la necesidad

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La dignidad termina donde comienza la necesidad

Si vemos con detenimiento cada caso en donde la dignidad es tirada por la borda, nos será sencillo en quitarle las capas a la cebolla para llegar finalmente a la causa y ella es siempre una manifestación de necesidad.

Cuando perdemos la dignidad en una relación amorosa, la excusa siempre será: el amor hacia el otro, o bien la falta de amor propio, lo cual puede ser cierto, pero debajo de estas causas hay una necesidad oculta, por lo general una relación de dependencia, que por algún motivo sugiere que el no estar con alguien nos traerá consecuencias negativas, porque esa persona suple o tiene la potencialidad de satisfacer una necesidad: afectiva, económica, moral o de cualquier otra índole y esta necesidad genera sin duda una distorsión del amor, donde por mantener lo que se considera un beneficio, se deja en cada paso rastros de dignidad.

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Son incontables la cantidad de casos de humillaciones, vejaciones, aprovechamiento de posición, cuando una de las partes siente la necesidad de mantener un vínculo, no solo amoroso, sino laboral, académico, social… esto es justamente por la relación de dependencia, de necesidad y la sensación de incapacidad de prescindir de aquello que representa un beneficio o se siente que de alguna forma aporta, por lo que se puede inclusive colocar en balanza los pros vs la dignidad, al ser evidente que ésta se va perdiendo.

Cuántas veces escuchamos historias que tienen tantas aristas, pero que evidencian una clara necesidad y miedo a perder lo que malamente se tiene, “él me maltrata, pero me provee de techo, alimento y de vez en cuando cariño.” Evidentemente aquí hay un tema de merecimiento que debe ser abordado, para retomar la autoconfianza y reforzar la creencia de que por los propios medios se puede conseguir todo lo que se es recibido en medio de una relación que lleva consigo la pérdida de la dignidad.

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Solo hasta el momento que la persona toma la decisión de decir “basta”, la dignidad va en caída libre, es difícil recogerla, y mientras más se pierde, pues parece que la familiaridad con la sensación se hace crónica, por lo cual se entra en un nocivo círculo vicioso, que desencadena la muerte paulatina de la autoestima, de la autoconfianza, del reconocimiento de lo que se es y se puede ser y de las capacidades de salir airoso de esa situación que consume parte importante de la integridad humana.

Aprendamos a no necesitar de nada ni de nadie, de esta manera ya tendremos un paso adelante en la defensa de nuestra dignidad, que una vez quebrada, cuesta un poco recuperar.

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Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

No podrás vincularte con la persona correcta, si no dejas ir a la equivocada

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No podrás vincularte con la persona correcta, si no dejas ir a la equivocada

Cuántos de nosotros no hemos estado junto a alguien con quien no terminamos de encajar, que por diversos motivos sentimos que no es la persona con la que deberíamos estar y aunque ciertamente nadie se cruza en nuestra vida por azar, estamos conscientes de que sea lo que sea que debamos sacar de esa relación, debemos hacerlo apresuradamente porque definitivamente no es la persona que creemos correcta para nosotros.

Lo cierto es que no estamos en la vida para malgastar el tiempo y las energías y debemos prestar especial cuidado a lo que nuestra intuición nos dice en relación a con quién debemos vincularnos o permanecer unidos.

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No dejemos que los miedos a quedarnos solos, a salir de nuestra zona de seguridad, a no encontrar algo que se adapte mejor a nuestras expectativas, nos haga quedarnos donde por un motivo u otro es evidente que no debemos estar.

Por la importancia que la mayoría de nosotros le damos a las relaciones amorosas, lo mínimo que podemos hacer, por respeto propio y por quien se vincule a nosotros, es sentir que vale la pena estar junto a esa persona, que lo hacemos por placer, por preferencia, sin presiones, sin que los motivos sean los equivocados.

Es justo para nosotros querer darlo todo por alguien y sentirnos correspondidos, sentir confianza, plenitud, sentir que hay un presente que vivir y disfrutar y que a su vez podemos proyectarnos a futuro juntos.

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Si algo nos incomoda, si sentimos que esa no es la persona con la que queremos estar, no debemos darle largas al asunto, qué nos hace pensar que lo que hoy son fronteras entre nosotros, mañana serán puentes de unión. No digo que no ocurra, pero por qué forzar una situación si podemos abrir nuestras energías a lo que queremos a nuestro lado.

Es válido cansarse, inclusive dejar de amar o transformar el amor en otro sentimiento, es válido querer recorrer otros caminos con alguien más, lo que no puede ser válido es sentir que estamos junto a alguien con quien no nos corresponde estar, en estos casos es necesario sincerarnos y dejar ir aquello que nos permitirá darle la oportunidad a lo que realmente creemos merecer.

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Solo nosotros somos los creadores de nuestra vida, aprovechemos esta bendición para hacer con ella lo que realmente queremos. Nada nos limita, solo lo que anidamos en nuestra mente puede hacerlo, así que dejemos atrás los miedos, las dudas y vayamos por lo que nos llama en la vida, para bien nuestro y de las personas involucradas.

Imágenes cortesía de: Nidhi Chanani

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

Las personas calladas poseen las mentes más interesantes

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Las personas calladas poseen las mentes más interesantes

Las personas calladas suelen pasar desapercibidas. Rara vez se tiene en cuenta lo que hay tras esa apariencia serena, cauta y silenciosa. Son personas observadoras, exploradoras de los sentidos que conectan de forma más intensa con la realidad, con los pequeños detalles y con esos mundos sensibles que esconden universos variados y apasionantes.

Cada uno de nosotros procesamos la información de forma distinta, eso es algo que ya sabemos. Sin embargo, en ocasiones, se nos escapa que esas diferencias van ligadas sobre todo a nuestro estilo de personalidad. Según Marti Olsen Laney, autora del libro “The Introvert Advantage“, las personas calladas, las que responden a un perfil introvertido, lo hacen de un modo más pausado, más meticuloso y profundo.

Esto es así por una razón muy concreta, a la vez que fascinante. Todo estímulo en el cerebro de la persona introvertida, hace un complejo recorrido vinculado a la memoria emocional, al análisis y la planificación. Por su parte, las personas más extrovertidas tienen un umbral de sensibilidad un poco menor a los estímulos y son muchos más rápidos a la hora de emitir una respuesta o iniciar una conducta.

No se trata ni mucho menos de ensalzar un estilo de personalidad por encima de otro. De hecho, la mayoría de nosotros podemos tener rasgos de ambas dimensiones, aunque nos encontremos más cerca de una de ellas. Lo que queremos exponer con esto es que a día de hoy, ese silencio en la persona introvertida sigue siendo mal entendido e incluso descuidado en los centros educativos. Te hablamos de ello.

Personas calladas, aves extrañas en un mundo de extrovertidos

Cada día, maestros y profesores ven en sus aulas a esos alumnos que, sentados en las últimas filas, se pasan toda la clase en silencio, absortos en un punto de la clase o garabateando secretamente en sus cuadernos. No les agrada responder en voz alta las preguntas ni interactuar en las lecciones. No funcionan de ese modo. Sin embargo, los centros educativos, e incluso las universidades, siguen valorando al alumno que participa, que diserta, que levanta la mano y contagia entusiasmo e interés con su actitud.

Ese estereotipo que vincula extroversión con éxito o eficacia, sigue muy arraigado en nuestras mentalidades y en nuestra sociedad. Los especialistas en psicología social, por ejemplo, nos indican que en estas últimas décadas el perfil de la persona extrovertida, carismática pero a la vez egocéntrica y poco sensible a las necesidades ajenas, sigue encumbrando con mucha más fuerza nuestros entornos laborales y nuestras élites políticas.

Es como si el ideario colectivo valorara esos rasgos comportamentales y de personalidad como eficaces sin llegar a ver realmente el desempeño productivo, o la capacidad de crear un clima de armonía entre los grupos de trabajo. Sin embargo, y aquí llega lo más contradictorio, las actuales investigaciones sobre liderazgo nos revelan que las personas introvertidas, calladas, reflexivas y pacientes, propiciarían un rendimiento mucho más elevado y un entorno humano más satisfecho.

Por otro lado, la profesora e investigadora Francesca Gino, de la Universidad de Harvard, realizó un trabajo donde demostró que los líderes con un perfil de personalidad introvertido no abundan demasiado en nuestra actualidad. Son aves extrañas en un mundo donde sigue triunfando la extroversión. Sin embargo, en aquellos entornos laborales donde el departamento de dirección cuenta con líder de estilo pausado, reflexivo a la vez que sensible, actúa como gran facilitador a la hora de potenciar las aptitudes de sus trabajadores.

Los empleados son mucho más proactivos, más creativos y se sienten más felices, porque ese líder introvertido les aporta confianza y nuevas oportunidades.

Las personas calladas y sus mentes

Las personas calladas no son necesariamente tímidas. Son pausadas, tienen otro ritmo, otros tiempos y otras necesidades. Para ellas, el mundo, va a veces demasiado rápido y no alcanzan a poder analizar tal y como desean cada aspecto, cada detalle. Porque cada matiz de su realidad debe pasar primero por el filtro de las emociones, y tal delicadeza, tal meticulosidad lleva su tarea, su lenguaje, su artesanía.

Hay quien encuentra el silencio como algo incómodo e insoportable… Tal vez sea porque tienen demasiado ruido en su interior

Las personas calladas no se sienten cómodas siendo el centro de atención. No son el satélite de nadie y prefieren orbitar en espacios privados, a veces hasta solitarios. Este estilo comportamental puede suscitar cierta extrañeza ante las miradas ajenas, de ahí, que muchas veces las personas más silenciosas sean etiquetadas de tímidas, apocadas, reservadas o faltas de interés. Sin embargo, es importante saber que este estilo de personalidad esconde sus tesoros y sus bellezas en las profundidades y es ahí donde se halla su incomensurable belleza.

Veamos ahora con detalle cuáles son sus características.

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Las 5 características de la persona silenciosa e introvertida

Antes que nada es importante resaltar aquí la abundante bibliografía que contamos al respecto de este tema. Libros como “El líder introvertido: aprovecha tu talento silencioso” de Jennifer B. Kahnweiler, son interesantes ejemplos con los que ampliar nuestro conocimiento sobre este perfil de personalidad.

No obstante, y a grandes trazos, estas serían algunas características básicas sobre la mente de las personas más reservadas, más silenciosas:

  • Piensan antes de hablar. Son considerados a la hora de comunicar, saben escuchar, reflexionan y más tarde responden.
  • No les agrada la superficialidad. Su foco de interés navega en las profundidades de la realidad, son imaginativos, les gusta relacionar ideas, conceptos, son soñadores y suelen hablar con ellos mismos todo el tiempo.
  • Las personas calladas suelen caracterizarse por una buena autoconfianza. No se dejan llevar tampoco por opiniones ajenas, tienen unos valores sólidos y unas ideas claras.
  • Prefieren escribir a comunicar. Se sienten más cómodos con la palabra escrita.

Por último, tal y como hemos señalado con anteriormente, la soledad es un refugio común en la persona introvertida. Sin embargo, cabe señalar que no la buscan como mecanismo de huida, sino como espacio para recuperar la energía y la claridad cuando el mundo les satura con sus estímulos, sus voces, sus prisas y sus rumores.

Porque al fin y al cabo, las personas calladas son cómplices de esa sabiduría que nace de la reflexión, la imaginación y ante todo, del tranquilo silencio.

Vía: lamenteesmaravillosa

Quien no tiene vida propia, es especialista en meterse en la de los demás

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Quien no tiene vida propia, es especialista en meterse en la de los demás

Ciertamente solo aquel que tiene una cantidad de tiempo ocioso considerable, le rinde la vida como para estar inmiscuyéndose en la vida de otros, más cuando no es para nada positivo que lo hace.

Hay quienes están más pendientes de lo que hace su vecino, que lo que ocurre en su núcleo familiar y no es de extrañar que por dedicar su tiempo evaluando, criticando y juzgando a otros, muchas cosas de su propia vida salgan de control sin ni siquiera percatarse.

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Quienes tienen verdadero aprecio por su vida, valoran este tránsito, también valoran sus recursos, incluidos su tiempo y su energía, no le es grato invertir en algo que no les incumbe parte de su vida, procuran andar por la vida seleccionando de ella lo mejor, por eso se caracterizan por no acumular rencores en su corazón, no odiar, no buscar excusas para no ser felices y sobre todo por ver con benevolencia las acciones de los otros.

Evidentemente es positivo ayudar a quien lo necesite, apoyar, soportar, aportar, cualquier intervención positiva de nuestra parte a cualquier otra persona, mientras sea bien recibida, siempre podrá sumar. Lo que diferencia a una persona empática, compasiva y dispuesta a ayudar de otra que se mete en la vida de los demás para juzgar, criticar, limitar y apabullar, no es solo la intención matriz, es la manera de ver la vida de cada una, de lo que se nutre cada espíritu.

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Una persona que se caracteriza por juzgar a los demás, está en una clara declaración de su arrogancia, de sentir que la razón está de su lado, que nadie tiene derecho a hacer las cosas de una manera diferente a lo que su patrón mental le indique y por lo general nunca logra conectar con el resto de manera sincera, porque sus energías siempre van dirigidas a encontrar la falla, el defecto o la caída en el otro, para sentirse cada vez más regocijado y continuar su ciclo de críticas y desvalorización.

Quienes encajan dentro de estos patrones distan de apreciar los encantos de la vida y de ver más allá de lo evidente ante los ojos, se pierden de conocer realmente a los que les rodean, limitando sus acciones a restar.

El amor por la propia vida genera una conducta que favorece no solo a quien lo siente, sino a quienes le rodean, pudiendo fácilmente ser luz que irradia a su alrededor, donde inclusive lo que puede verse negativo a su alrededor se ve iluminado.

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Decide cómo alimentas tu vida, de qué te nutres, dedícale tiempo a lo que genere valor, haz de ti lo mejor que puedas y procura ver a los demás más allá de lo que crees son defectos. Cada persona es una lección de vida, sé tú la que se recuerde con cariño y rodéate de personas que si van a intervenir en tu vida, sea para procurarte el mayor bien, de lo contrario, no les des mayor alcance en tu vida.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

Esto es lo que nos hace felices: un estudio de 76 años

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Esto es lo que nos hace felices: un estudio de 76 años

En 1938 la Universidad de Harvard (USA) comenzó una investigación llamada “Estudio sobre el desarrollo adulto”. Su principal objetivo era determinar qué es lo que realmente nos hace felices. La investigación se extiende hasta la actualidad y es uno de los más completos en su área.

Para realizar la investigación se pidió la colaboración de 700 hombres jóvenes, inicialmente. Algunos de ellos eran personas que gozaban de una posición acomodada, mientras que otros pertenecían a clases pobres de Boston. Los investigadores acompañaron a estas personas a lo largo de sus vidas para evaluar cómo buscaban y eventualmente construían su felicidad.

Actualmente la investigación cuenta con más de 1.000 hombres y mujeres, algunos de los cuales son hijos de la primera generación de voluntarios. El actual director del estudio es el psiquiatra Robert Waldinger, que también es maestro Zen.

Con base en las conclusiones extraídas en estos 76 años de estudio, el profesor Waldinger ofreció un pequeño esquema de lo que podría llamarse “una buena vida”. La investigación ha permitido establecer qué es lo que realmente hace felices a las personas (o al menos la mayoría) y enseguida te contamos cuáles son algunos de esos hallazgos.

Lo más felices nos hace: la calidad de nuestras relaciones

Una de las conclusiones más importantes del estudio sobre el desarrollo adulto es que las personas se sienten auténticamente felices cuando logran establecer relaciones humanas de calidad. “Lo que encontramos es que en el caso de las personas más satisfechas en sus relaciones, más conectadas a otros, su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo”, dijo Waldinger.

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Respecto a la pregunta sobre qué es una relación de buena calidad, el académico señaló que es aquella en la cual te sientes confiado y puedes ser tú mismo. En otras palabras, no te sientes juzgado y tienes la convicción de que cuentas con la otra persona en prácticamente cualquier circunstancia. Este tipo de vínculo puede hacerse con la pareja, con la familia o con amigos y compañeros.

El dinero y la fama son cortinas de humo

En varias ocasiones la investigación ha aplicado cuestionarios sobre el concepto de felicidad entre los participantes, e incluso entre personas que no forman parte del estudio. Les preguntan qué les haría felices. Un 80% de los consultados ha dicho que sería feliz si tuviera más dinero y un 50% aseguró que la fama le daría la dicha. Sin embargo, tras analizar los resultados después de que mejorara la condición económica o los éxitos sociales de estas personas se concluyó que la suposición que hacían a priori no se reflejaba en los resultados después de la mejora.

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Todo parece indicar que el dinero y la fama actúan en nuestras mentes como una especie de cortina de humo. Se podría concluir que quienes piensan de ese modo no están admitiendo que lo que buscan en el fondo es aprobación, respeto y compañía. Sin darse cuenta asumen que dinero y a la fama serán vehículos para ganar más y mejores vínculos con los demás.

Esto quiere decir que inconscientemente creen que si tuvieran mayor dinero o fama, serían más valorados por los demás, lo cual es falso. Tanto la fama como el dinero sí atraen nuevos vínculos, pero en muchos casos se trata de nexos poco auténticos, no basados en la genuina valoración del otro. Muchos se acercan a los ricos y famosos por los beneficios que pueden obtener, pero no porque experimenten auténtico afecto por esas personas.

Si ya hay una respuesta, ¿por qué no somos más felices?

El estudio de Harvard ha encontrado la respuesta a la pregunta de cómo podemos ser felices y se trata de una respuesta relativamente sencilla y muy concreta. Pero esto lleva a una nueva pregunta: ¿por qué entonces hay tantas personas infelices? ¿No bastaría con que invirtieran más tiempo y esfuerzo en sus relaciones para que pudieran vivir mejor? Ahí está realmente la clave del asunto.

Establecer relaciones de calidad no es tan sencillo. Y no lo es porque exige que para hacerlo hayamos desarrollado previamente un conjunto de valores y virtudes que no están simplemente ahí, servidas a la carta. Para construir vínculos valiosos necesitamos ser generosos, bondadosos, pacientes y cercanos en el trato.

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En la vida, el asunto no es encontrar “personas especiales” con las que podamos establecer vínculos maravillosos. De lo que se trata más bien es de que nosotros mismos seamos maravillosos en nuestras relaciones. Esto es lo que constituye la base de un vínculo de calidad.

La conclusión fundamental de los 76 años que tiene el estudio de Harvard es muy simple: todos buscamos, fundamentalmente, ser amados. Eso sería un sinónimo de ser felices. Sin embargo, muchas veces no se logra construir relaciones de amor genuino porque todavía nosotros no hemos desarrollado esa profunda capacidad de dar amor.

Vía: lamenteesmaravillosa

Podrás engañar al cuerpo con otra piel, pero no al corazón con otra alma

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Podrás engañar al cuerpo con otra piel, pero no al corazón con otra alma

Definitivamente cualquiera puede hacernos erizar la piel, cualquiera puede alborotar nuestros sentidos, haciéndonos sentir muchas emociones y sensaciones asociadas a una liberación hormonal, que responde a un proceso químico y biológico de nuestro cuerpo, pero la conexión que sentimos entre almas, esa sí que va más allá de todo lo que con nuestro cuerpo podemos percibir.

Podemos suplantar una caricia por otra, unos besos por otros, pero cuando vamos más allá, no podemos engañar a nuestro corazón, no encontraremos miradas que nos hagan sentir lo mismo, ni esa sensación de que siempre hemos estado conectados aunque ni siquiera nos hayamos conocido que solo se da cuando dos almas se reconocen.

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Cuando dos corazones de quienes han hecho un acuerdo de almas, se separan, el vacío que se siente es profundo, ahoga, quema, suspende el aliento, no se halla en nadie más la satisfacción, la comodidad y el acoplamiento que les pertenece a dos almas que han viajado juntas por más tiempo del que podemos reconocer.

Ciertamente las misiones terminan, muchas veces aun amándose intensamente dos corazones deban tomar caminos diferentes para aprender lo necesario, para llegar a donde deben y no sabemos si en este plano o en otro, pero de seguro estás almas volverán a estar juntas. Sin embargo, mientras estén a distancia física en el marco terrenal podrán reconocer su energía aunque ni siquiera puedan verse.

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Una vez que estamos en contacto con ese ser que sabemos que nos arroba más allá de lo tangible, no podremos engañarnos al vincularnos con alguien más, el sentimiento estará grabado en nuestra esencia, nuestra mente podrá confundirse y tratar de suplantar lo que una vez le dio placer, nuestro cuerpo encontrará otras vías para sentirse a gusto, pero nuestra alma siempre nos hará un llamado especial a volver a donde pertenecemos, conociendo a plenitud lo que es el verdadero amor.

Más allá de poder identificar lo que nos ocurre, debemos agradecer por haber estado en contacto con nuestra persona especial, tomando consciencia de que no importa lo que ocurra en esta transitoria vida, el amor nos une, nos alimenta y trasciende por encima de lo que nuestra razón logra entender.

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Sigue adelante, continúa con tu vida, que todo pasa por algo y lo que es para ti, lo será en el momento preciso. Confía siempre que lo mejor está por venir y escucha lo que te diga tu corazón, que no permite ser fácilmente engañado.

Imágenes cortesía de: Tomasz Alen Kopera

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

Te perdono… No porque lo merezcas, sino porque yo lo necesito

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Te perdono… No porque lo merezcas, sino porque yo lo necesito

El perdón es la herramienta de liberación que tenemos todos los seres humanos, pero que no todos sabemos aprovechar. Muchas veces pensamos que al no perdonar de alguna manera mantenemos en deuda a quien nos ha lastimado, pero lo triste es que el único notificado de esa cuenta es uno mismo.

El perdón no es el un reconocimiento de que no hemos resultado heridos producto de las acciones u omisiones de alguien o de nosotros mismos, tampoco debe representar que las relaciones deberán continuar como si el dolor no hubiese sido generado, menos aún es la autorización para que nos lastimen nuevamente.

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El perdón es la decisión que parte de lo más profundo de nuestro ser, de permitir soltar aquello a lo cual le hemos dado el poder de seguirnos afectando más allá del agravio original. Ciertamente las decepciones pueden ser muy fuertes, el hecho de resultar heridos, especialmente por quienes contaban con nuestra confianza y afecto, nos puede generar un profundo dolor que podríamos no saber manejar.

Afortunadamente podemos seguir adelante y solo nosotros decidimos cómo queremos hacerlo, si con una carga a cuestas o con mayores herramientas, recursos y experiencias que nos hagan el camino más llevadero. Nadie puede perdonar por nosotros, solo cada uno tiene el poder de hacerlo, más allá de las palabras, sino partiendo desde el corazón.

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Saquemos nuestra nobleza a relucir, aprendamos a comprender lo que en un momento no fue digerible, a fin de cuentas todos estamos acá cometiendo errores continuamente y si les sacamos provecho, pues nos quedará la lección. Todos podemos haber lastimado a alguien y unas disculpas u otras acciones de mayor envergadura pueden no ser suficientes para resarcir el daño, dependerá de quien haya sido afectado los efectos que se sigan generando en su interior.

La vida como la conocemos es corta, pero si aprendemos a mirarla con detenimiento, podremos ver que la bondad impera sobre la maldad y que las acciones hirientes corresponden más a egoísmos que a malos sentimientos, los cuales pueden tener una raíz profunda que aligere de culpa a quien las cometa.

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No vinimos acá a ser jueces de las acciones de otros, tampoco hemos venido a ser víctimas de alguien, menos de nosotros mismos, así que miremos más allá de nuestro ego y entendamos que otorgar un perdón es un gesto de nobleza, especialmente en lo que a nosotros mismos se refiere.

Hagamos el bien, que el universo se encarga de poner cada cosa en su lugar, la venganza, el rencor, la amargura que atrae consigo cualquier herida solo será disipado a través del perdón… no importa si el otro lo merece o no… pensemos sencillamente, que nosotros lo necesitamos.

Imágenes cortesía de: Audrey Kawasaki

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

Signos de que tu relación de pareja se ha desgastado

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Signos de que tu relación de pareja se ha desgastado

Toda relación de pareja pasa por diversas etapas. Algunas veces este proceso lleva a un fortalecimiento de la relación, pero en otros casos hay un desgaste.

Cuando las afinidades son menos que las diferencias, invariablemente necesitamos avanzar a otra lado. Este es un proceso que se da de forma silenciosa y pasa porque todos avanzamos y con el tiempo buscamos nuevas cosas.

Una relación de pareja requiere de un esfuerzo y atención constantes. Pero estas dos cosas no surgen de forma automática. Quizás sientes que la relación de pareja que tienes ahora ya no te interesa tanto como antes. No te debes sentir culpable por esto.

Debes identificar si estás pasando por un cambio profundo que puede llevar la relación a otro nivel o si ésta ya no tiene futuro. Los signos de que tu relación de pareja se ha desgastado son:

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Ya no conoces a la otra persona

Cuando una relación de pareja inicia, lo normal es tener largas conversaciones. Sueles hablar de lo bueno, lo malo, las preocupaciones del día a día, etc. La compenetración llega a ser tan fuerte que con solo ver a la otra persona puedes saber lo que le pasa. Con el tiempo, esto ayuda a tener una comunicación más fluida y tu pareja se convierte también en tu mejor amigo.

Sabrás que tu relación de pareja se ha desgastado cuando ya no conozcas a tu pareja ni tengas interés en él o ella. Cuando ya te da igual lo que anhela o ya no te preocupa ayudarle a alcanzar sus sueños. A veces puede parecer que la rutina les hace una mala jugada y que no están juntos porque necesitan cambiar de aires.

Pero si descubres que realmente ya no te hace falta y que en realidad disfrutas más el tiempo lejos de tu pareja, es hora de analizar lo que está pasando. Llegados a este punto lo mejor suele ser terminar con la relación.

Parece que el único interesado en la relación eres tú

Cada uno tiene personalidades muy distintas y obligaciones que cumplir. Por eso no es raro que de pronto tu pareja no pueda mandarte un mensaje de buenos días o que parezca distraído. Pero puedes darte cuenta de que tu relación de pareja se ha desgastado cuando tú eres el único que pone interés en lo que ocurre.

El problema es más profundo que simplemente dejar de enviar mensajes o dejar de llamar al otro. Se trata de que la comunicación ya no fluye de forma natural sino que se concentran en cumplir con lo esperado: un beso de buenos días o comer juntos pero sin hablar del futuro. ¿Tu pareja está haciendo planes a futuro sin preguntarte? ¿Estos planes te incluyen o en realidad le daría igual si estás o no en ellos?

Hombre con paraguas detrás de su pareja

Ya no te interesa el sexo… con tu pareja

La pasión y el deseo sexual son dos de los aspectos más importantes dentro de la relación de pareja. Aunque es cierto que ciertos cambios y la rutina pueden afectar, siempre queda algo de deseo entre las dos personas. Pero una relación de pareja que ya se ha desgastado tendrá menos necesidad de explorar estas áreas de su vida en común.

Algo va mal cuando aparecen las infidelidades o cuando tú o tu pareja ponen cualquier tipo de pretexto para no tener intimidad. Eso sí, debes estar seguro de que no hay otro aspecto físico o emocional que afecte su sexualidad.

Habla sobre tu relación de pareja

Cuando una relación de pareja se ha desgastado y no tiene más futuro te darás cuenta. Es probable que no estés list@ para aceptarlo y que por eso dudes. Esto es muy válido y natural porque cuando inicias una relación lo haces con la idea de que dure por mucho tiempo.

Pero si estos signos han aparecido debes tomarte un momento para hablar con tu pareja y entender lo que realmente está pasando. En caso de que lo consideren necesario, pueden acudir a terapia de pareja o probar a estar separados un tiempo y ver qué pasa. Esto les ayudará a entender si realmente necesitan al otro en su vida como pareja, como amigo o de ninguna forma.

Vía: lamenteesmaravillosa

A veces abrazamos tan fuerte por miedo a que algo tan maravilloso no ocurra dos veces

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A veces abrazamos tan fuerte por miedo a que algo tan maravilloso no ocurra dos veces

Cuantos de nosotros no hemos recibido en un abrazo la recarga de energía que necesitamos en un momento determinado, cuántos no hemos sentido la mágica sensación de que a través de un abrazo todos los dolores, los miedos, las penas parecen desaparecer por instante y cuántos no nos hemos aferrado con tan fuerza a esa persona especial con el temor de no volver a sentir ese compendio de emociones nuevamente.

Está más que demostrado que los abrazos nos renuevan, nos hacen liberar hormonas que nos hacen tranquilizarnos, sentirnos plenos, sentirnos seguros y de mucho mejor estado anímico. Un abrazo lo podemos recibir de muchas personas, pero solo pocas podrán contenernos en sus brazos para hacernos sentir en un refugio particular aparentemente creado a la medida de nuestras necesidades.

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Algunas veces cuando las palabras no son suficientes o por el contrario, sobran, un abrazo es la mejor muestra de afecto que podemos y nos pueden ofrecer, donde sentimos el cuerpo de otra persona abrigando el nuestro, donde podemos sentir el corazón del otro cerquita y entender que allí tenemos un espacio.

No subestimemos el efecto de un abrazo, por sencillo que parezca sus propiedades son curativas, son recursos que podemos rememorar y volver a sentir esa calidez, son una especie de ansiolítico sin receta, aunque sí que pueden resultar adictivos.

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Los abrazos controlan la ira, secan las lágrimas o las invitan a salir con la garantía de que llegarán a buen puerto, que será un mecanismo de drenaje de todo lo que duele, de lo que atemoriza, de lo que frustra. Puede ser que un abrazo no pueda cambiar una realidad, pero sí puede hacernos sentir diferente en relación a ella.

Si no somos de mucho abrazar a quienes nos importan, practiquemos un poco, hasta agarrarle el gusto y preguntarnos, por qué hemos dejado de demostrar afecto a través de algo tan sencillo y con tanto alcance.

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Todos necesitamos o al menos nos beneficia en algún momento el sentirnos soportados por alguien más, el sentirnos cuidados, protegidos, el sentir que lo que nos ocurre no solo es de nuestra incumbencia, sino que le dolemos a alguien más, que le importamos a alguien más, que una persona nos quiere y está dispuesta a compartir la carga que llevemos así sea por el corto tiempo que dure esa sublime conexión. Así que no desperdiciemos ninguna oportunidad de abrazarnos a nuestras personas especiales y simplemente sintamos los beneficios de ese perfecto acoplamiento.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

 

El lenguaje del sarcasmo: agresiones verbales encubiertas

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El lenguaje del sarcasmo: agresiones verbales encubiertas

A menudo, no falta quien defiende aquello de que las personas sarcásticas son más inteligentes, más ágiles y brillantes en el dominio de las palabras. Sin embargo, esa forma de ingenio a veces se carga de veneno, de una artillería de agresiones encubiertas y desprecios sutiles que desconciertan y destruyen autoestimas.

El sarcasmo como forma de comunicación tiene muchos adeptos y seguidores. Por ejemplo, lo podemos ver en varias series de televisión, ahí donde sus protagonistas muestran una mente privilegiada, excepcional y a instantes inspiradora, capaz de resolver infinidad de enigmas criminales y desafíos médicos. Sin embargo, estos personajes se caracterizan a la vez por un tipo de lenguaje mordaz, aderezado por ciertas dosis de desprecio hilvanadas por grandes dotes de sarcasmo.

Hemos de tenerlo claro, este tipo de lenguaje mordaz, satírico pero ingenioso es claramente perjudicial para la comunicación efectiva. En ocasiones, no solo hay un claro desprecio, muchas veces existe una clara incapacidad de establecer un diálogo neutral, un intercambio armónico de mensajes donde no se derive en la burla como forma de expresar poder o dominancia.

Por otro lado, hay un aspecto que no conviene descuidar. El sarcasmo es más común entre personas que mantienen una relación de confianza, como pueden ser los compañeros de trabajo, nuestros familiares o incluso nuestras parejas. Un hecho que intensifica aún más el efecto desgastante y afilado de esta dimensión.

Los “matones” intelectuales y su arma favorita: el sarcasmo

Hay un tipo de bullying para el cual existe una mayor indulgencia. Hablamos sin duda del sarcasmo, y ese tipo de agresiones tan comunes como permitidas que se dan ante todo en nuestro mundo adulto, en nuestros entornos laborales y en especial en esos espacios privados donde se encierran las dinámicas antes señaladas: las de pareja, familia e incluso de amistad.

Según el “Ranking Bully Types” del 2010, los matones intelectuales están especializados en la condescendencia. Son perfiles que camuflan sus inseguridades a través de grandes palabras y frases arrogantes. A su vez, disfrutan consiguiendo que los demás se sientan inferiores bajo la clara creencia de que ellos son más inteligentes, más hábiles y, por supuesto, brillantes.

Lo más negativo de todo ello es que muchas veces glorificamos estos comportamientos o incluso los interpretamos como bromas inocentes. Al principio, hay quien es incapaz de ver en ese acto una forma de intimidación o desprecio. Uno termina sonriendo el ingenio y el sutil juego de palabras admirándose por tal artimaña lingüística. Sin embargo, cuando el matón intelectual persiste cada día en su artillería verbal, la cosa no solo cambia, sino que tiene consecuencias serias.

La primera consecuencia es la vulneración del vínculo relacional con esa persona. Es un atentado hacia la autoestima del otro, es una agresión y un “matoneo” constante e implacable. El segundo aspecto, tan interesante como devastador a la vez, es descubrir que el artesano del sarcasmo rara vez es consciente de su comportamiento ni de sus actos intimidantes.

Estas personalidades suelen camuflar una clara insensibilidad interpersonal o social, un embotamiento emocional donde lo único que se busca a cada instante es imponer su destreza intelectual, su habilidad de palabra e ingenio, porque esas son las únicas herramientas de las que dispone el sarcástico para reafirmarse como persona.

Tres modos de hacer frente a las agresiones sarcásticas

Es muy posible que a todos nos cautive el sutil ingenio verbal de personajes como Sherlock Holmes. Sin embargo, más allá de una mente brillante y un cerebro maravillosamente dotado, debe existir también una persona cercana, empática y respetuosa. Porque de nada importa el ingenio de una frase si el mensaje que transmite es dañino.

Este tipo de dinámicas pueden verse muchas veces en esas cenas que se hacen con amigos. No suele faltar, por ejemplo, esa pareja (ya sea hombre o mujer) que deja caer un comentario sarcástico y ocurrente sobre el cónyuge que al instante provoca las risas de toda la mesa, excepto de la propia víctima. De algún modo, todos son cómplices de esa agresión encubierta, de ese desprecio camuflado ante el que debemos estar más atentos para poner límites. Para frenarlos. Te explicamos cómo.

Mujer con nubes alrededor agresiones

Cómo defenderse de la persona sarcástica

La primera recomendación es simple y básica: no asumiremos una actitud pasiva ante el sarcasmo. Tampoco se trata de reaccionar con rabia, iniciando una afrenta poco útil. No podemos olvidar que, generalmente, estamos ante una persona muy hábil con las palabras, pero pobre con las emociones, y es ahí donde tenemos nuestra ventaja. Por tanto, lo primero que haremos es expresar con tranquilidad “que no nos ha sentado bien el comentario”.

  • Exige literalidad. El sarcástico tiene un máster en las metáforas y en las más siniestras ironías. No las aceptes, exígele que sea literal. Las personas maduras transmiten valentía y claridad en la palabra, los inseguros se camuflan en los juegos de palabra.
  • La tercera recomendación es explicarle al “matón intelectual” los efectos de su comportamiento. Si es nuestro compañero de trabajo o un amigo, hay que dejarle claro que no nos hace sentir bien y que en caso de no mostrar más amabilidad o cercanía, optaremos por la distancia.

Por otro lado, si el artesano del sarcasmo es nuestra pareja, hablaremos del dolor que nos causa y de que ese atentado continuo hacia nuestra autoestima no es reflejo de un amor sincero, ni lógico, ni consciente ni maduro. Exige respeto, honestidad y afecto transmitido a través de ese alimento enriquecedor que es el lenguaje y la palabra.

Recuerda siempre que el sarcasmo y los agresores intelectuales no merecen ser alimentados con la admiración, sino cortados con la verdad de aquello que ocasionan sus actos.

Imagen principal cortesía de Nicoletta Ceccoli

Vía: lamenteesmaravillosa