A veces lo único que necesitamos tomar para sentirnos mejor es: DISTANCIA

A veces lo único que necesitamos tomar para sentirnos mejor es: DISTANCIA

Muchos de nosotros podríamos considerarnos especialistas en agotar las opciones para permanecer donde está demostrado que no deberíamos estar. La mayoría de las personas que responden a esta conducta tienen muchas justificaciones para querer estar, sin embargo, es frecuente que el argumento sea que no se dan por vencidos, que necesitan agotar todas las posibilidades antes de rendirse.

Y aquí vale la pena entender que no es lo mismo rendirse, a saber que ya fue suficiente. Cuando asumimos las experiencias como retos personales y pensamos que la victoria la obtendremos cuando la situación se acople a nuestras expectativas, nos encontraremos en una permanente lucha, sin capacidad de fluir, sin capacidad de protegernos.

A veces tenemos la solución justo al frente y nos negamos a tomarla, nos da miedo el resultado o el qué dirán, o el sentir que abandonamos. Nos referimos como solución a la posibilidad de marcar distancia, de abrir una brecha entre lo que nos está desgastando de alguna manera y nosotros. Quizás resulte imposible establecer una distancia física como tal, sin embargo, podemos optar por establecer distancias mentales y emocionales.

aceptar

Las distancias mentales y emocionales las establecemos tomando consciencia de cómo algo nos está afectando y tomando medidas al respecto, en donde el centro de atención se dirija en otra dirección.

Si algo no te agrada, quítale el único poder que tiene; tu atención. -Carolina Herrera

Cuando le restamos protagonismo a algo o a alguien en nuestras vidas, estamos marcando distancia, cuando ignoramos inteligentemente, estamos marcando distancia, cuando decimos basta ante una situación agotadora, estamos marcando distancia. Todo parte de la decisión de alejarnos de la fuente aparente de sufrimiento o malestar, porque en realidad la raíz radica en nuestro interior, que es desde donde podemos ejercer el control, en lugar de cederlo a lo que ocurra en nuestro entorno.

No siempre estamos preparados para tomar distancia, sin embargo, como responsables que somos de preservar nuestra integridad, debemos aprender a aceptar que algo no nos hace bien o se ha convertido en una fuente de limitación en nuestras vidas. No es un fracaso cambiar el plan original, aunque sí podría ser considerado como tal el anclarnos a una situación dolorosa, que no tenemos ni idea de cómo resolverla o adaptarla a algo que se ajuste a lo que queremos para nuestras vidas.

Esta vida es muy corta como para pasarnos de tercos, empeñados en algo de lo cual podemos alejarnos para nuestro beneficio, que no podemos cambiar y no nos hace bien. Decidamos responsablemente en base al amor y al cuidado que nos debemos y ¡aprovechemos el tiempo y esta hermosa oportunidad llamada vida!

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú