El mejor maestro será el que te enseñe tus primeros pasos

El mejor maestro será el que te enseñe tus primeros pasos

Hoy en muchos países se hace un reconocimiento a esos hombres que voluntariamente o no, se convirtieron en padres, que aportaron su 50% para que el milagro de la vida se hiciera posible. Solemos brindar constante reconocimiento a las madres por su dedicación y entrega durante la ejecución de uno de sus roles más importantes y algunas veces el padre queda en un segundo plano.

Sin embargo, quienes han contado con la presencia de un padre en sus vidas de forma activa, quienes han tenido la dicha de contar con esa figura de protección, de apoyo, con esa fuente de seguridad y de enseñanza, pueden dar fe de que la figura del padre es tan importante como la de la madre.

Llamamos buen padre a aquella persona que logra identificarse con ese compromiso que debe salir del corazón, cuyas acciones son consecuencia de uno de los amores más grandes que se pueden sentir en este plano.

Llamamos buen padre a quien hace un esfuerzo cada día por convertirse en ejemplo, en esa fuente de orgullo y en especial a quien con paciencia y sin tener mucha idea de cómo hacer las cosas, intenta enseñarle a su hijo el mejor camino, quien trata de que sus primeros pasos vayan cargados de principios, de valores, de amor, para que cuando a ese hijo le toque caminar solo, sepa qué camino tomar, sin mayores riesgos de perderse.

Como casi todo en nuestras vidas, nuestros roles no vienen con instrucciones y los de los padres no son una excepción. Inclusive para aquellos que abandonan, para los ausentes, para los restrictivos, más si se trata de los nuestros, debemos aprender a perdonar, a aceptar y especialmente a agradecer, porque de forma independiente a cómo hayan sido con nosotros, aportaron lo necesario para hacer nuestra existencia posible.

Nada pesa más que arrastrar con un resentimiento hacia nuestros padres, la vida en estos casos nos coloca frente a situaciones que nos ayuden a sanar esas relaciones, pero solo cuando concientizamos que estamos arrastrando vivencias y dolores de nuestro pasado, que mientras no sanemos algunas heridas, no comenzaremos a tener relaciones o interacciones diferentes.

Honremos a todos los padres, recordando que cada quien hace lo mejor que puede con los recursos que tiene, que cada uno dentro de sus posibilidades está aprendiendo, está evolucionando y lo que puedan o no otorgar a sus hijos, más allá de la vida misma, será proporcional justamente al aprendizaje adquirido a cada paso.

Felicidades a todos los padres, a los que hacen su mejor esfuerzo por agregar valor a la vida de sus hijos, convirtiéndose en sus primeros maestros, también a aquellos que no terminan de entender que se deben a alguien más, e inclusive a aquellos que solo de manera biológica dijeron presente, porque han dado vida a través de su propia existencia y con ello la oportunidad a un ser de transitar por esta maravillosa experiencia.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú