Uno tiene que quererse mucho, si pretende que otro lo quiera

Uno tiene que quererse mucho, si pretende que otro lo quiera

Muchas personas suelen confundir el amor propio con egoísmo, con falta de empatía o de capacidad de dar, sin embargo, todo el amor que podemos sentir por cualquier ser debe estar encabezado por el que sentimos por nosotros mismos, porque no solo va a determinar la manera en la cual vemos, apreciamos y amamos a los otros, sino que determinará la manera en la cual nos aman.

Resulta que si nos amamos poco, nos aman poco. No atraemos nada que no esté en nuestra misma vibración y la manera en la cual nos amamos es el imán de las relaciones que fomentamos y mantenemos en nuestras vidas.

Nos permitimos aquello que creemos merecer, así que si tenemos un concepto pobre de nosotros mismos y de lo que merecemos, esto terminará por hacernos vivir experiencias en donde esas creencias se refuercen.

Veamos al universo como un infinito SÍ. No importa lo que pidamos, el universo nos dice que sí, salvo la condición “básica” de que realmente creamos merecerlo. Así que el amor que ha prevalecido en nuestras vidas, no corresponde a algo diferente a lo que creemos merecer y el merecimiento está relacionado de manera directa con el amor propio. Si nos amamos mucho, creemos merecer lo mejor, si nos amamos poco o tenemos una imagen de nosotros mismos pobre, lo que creemos merecer será de ese mismo estilo.

Así que si deseamos que nos amen, nos respeten, nos valoren, debemos comenzar por hacerlo nosotros mismos, debemos comenzar por ser nobles y tolerantes, por tratarnos con cariño y aceptarnos. A veces somos los primeros en criticarnos, en juzgarnos, en desconfiar de nuestras capacidades y esto lo proyectamos y las personas que nos rodean se comportan de acuerdo a lo que perciben de nosotros.

Muchas veces no tenemos que sacar a personas de nuestras vidas, reemplazarlas o intentar ignorarlas (en otras ocasiones sí), sino basta con cambiar nuestra relación con nosotros mismos de manera positiva, para comenzar a ver los cambios en quienes nos rodean. Cuando logramos elevar nuestro amor propio, todo entra en una nueva sintonía y lo que no encaja se retira de manera natural, sin que nosotros tengamos que hacer mucho.

Así que convéncete de que todo el cambio que quieres en tu vida, debe iniciar de adentro hacia afuera, todo amor que te des, multiplicará el amor que otros te den. Eres la fuente del amor que recibes, inclusive la que proviene de las personas ajenas a ti. Así que cultiva ese amor y todas tus relaciones se ajustarán a ello.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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