Tú sabes cuándo algo no te sirve… Solo que insistes en forzar las cosas

Tú sabes cuándo algo no te sirve… Solo que insistes en forzar las cosas

Cada uno de nosotros sabe cuándo algo se ajusta a lo que desean y cuándo estamos tomando acciones que de cualquier manera no cambiarán el inevitable final. Ciertamente que en todos los aspectos de nuestras vidas encontraremos obstáculos que debemos superar y no debemos rendirnos cuando las cosas se tornan complicadas, pero más allá de la perseverancia están los resultados obtenidos y mucho más sublime aún, está nuestra intuición.

La intuición podemos verla como esos intentos de nuestra alma en darnos pistas en relación a los caminos que nos conviene tomar, muchas veces la ignoramos, la silenciamos y tercamente nos vamos con todo por nuestro precipicio preseleccionado… Aun así ella está allí tratando de evitarnos los dolores y evolucionando a través de nuestras decisiones.

Cada experiencia nutre, solo que nuestra naturaleza no es sufrir, enfermar, resistir o padecer, nuestra naturaleza es vivir en felicidad, en armonía, en facilidad, en amor… Y si aprendiéramos a enfocarnos en lo que realmente trasciende y a no darle mayor poder a nuestra mente, nos resultaría muy sencillo vivir en sintonía con esa fuente maravillosa que nos permite estar experimentando este milagro.

naturaleza de amar

Sin embargo, nos desconectamos con facilidad y decidimos aferrarnos a lo que creemos es lo mejor para nosotros, aun cuando recibamos muchas muestras de que no es así, seguimos creyendo que con unos cuantos ajustes finalmente entraremos por ese ojal y nos sentiremos muy bien al respecto. Inclusive podemos mutilarnos en esos intentos de ajustes, hacer muchos sacrificios, perdernos en el camino, para entrar por ese caminito y cuando estamos en él, quizás con suerte terminemos de aceptar que no es allí a donde debemos estar.

Pero nos costó parte importante de nuestra vida, nos robó energía vital, nos desgastó, e inclusive en algunas oportunidades nos transformó en personas que no somos, haciéndonos más duras, frías, desconfiadas y calculadoras. Si al menos tomamos la lección, el aprendizaje que nos deja cada camino, pues algo habrá valido la pena, aunque el tiempo no lo podamos recuperar, aunque las lágrimas no las podamos devolver.

No nos aferremos a situaciones que evidentemente no son para nosotros, si algo nos roba la paz, es mejor soltar, si algo nos impulsa a hacer cosas que atentan en contra de otros o de nosotros mismos, es mejor soltar, si tenemos que alejarnos de lo que somos, es mejor soltar, si sentimos que nuestra sonrisa se apaga cada vez que avanzamos un paso, es mejor soltar… Tenemos indicadores a diario de cuándo resulta mejor soltar, no están allí por casualidad, no los pasemos de largo, porque la vida es para crecer, pero mucho mejor si lo hacemos a través del amor y el disfrute de la experiencia.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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