Esas personas que aceptan lo peor de ti, son lo que te impulsan a ser mejores

Esas personas que aceptan lo peor de ti, son lo que te impulsan a ser mejores

Los cambios verdaderos no vienen dados porque alguien venga y nos recomiende: “necesitas cambiar esto”, porque nos presionen o amenacen. Inclusive cuando la recomendación nos llame la atención y la consideremos apropiada, un verdadero cambio se dará desde nuestro interior, involucrando nuestra consciencia y cambiando las creencias que alimentan a nuestro inconsciente. De lo contrario solo será una fachada, ajustada al autocontrol, pero más pronto que tarde saldrá a relucir lo que realmente somos.

Las personas que nos aceptan tal cual somos, sin pretender cambiarnos, viendo nuestra parte más oscura y aun así nos aman, paradójicamente son un estímulo para crecer como seres humanos, para sacar la mejor versión posible de nosotros, por generar un cambio desde lo más profundo para nosotros mismos y para esa persona que incondicionalmente nos acepta.

La mayoría de nosotros quisiera adaptar a todo el que pertenece a nuestro entorno a lo que consideramos que está bien. Todos tenemos un esquema de creencias, una escala de valores y unas preferencias específicas de cómo deberían ser y cómo deberían comportarse las personas, en especial en lo que a nosotros se refiere. Afortunadamente el hecho de que nos gustaría no lo hace realidad, especialmente porque cada uno de nosotros también se ajustaría a lo que otros desean.

El no recibir lo que queremos crea en nosotros frustración, pero cuando aceptamos a las personas tal cual son, esa frustración deja de existir, porque no esperamos algo en particular y la brecha entre la realidad y la expectativa, tiende a cero. Sin embargo, tenemos un nivel de consciencia que algunas veces nos habla de las cosas que podemos mejorar, cómo podríamos colaborar con la felicidad de alguien más, especialmente si ese alguien es amado por nosotros.

Y es allí donde se presenta la decisión de ser mejores, no por peticiones externas, no por exigencias, ni imposiciones, solo por el hecho de valorar a quien nos ama tal cual somos y sentirnos capaces de proponernos un cambio que nos ayude a mejorar por nosotros y por esa persona. Nos invitan de forma sublime a mostrar una versión mejorada de nosotros mismos, desde el lenguaje del amor y allí siembran la semilla de la transformación, de la evolución y el crecimiento.

Esas personas especiales se convierten en un espejo para nosotros vernos a través de ellos, para darnos cuenta de las cosas que nos hacen mejores o peores seres humanos y nos dan la posibilidad de escoger sin chantajes, sin límites de tiempo, sin amenazas, sino desde la aceptación de nuestra parte oscura, a partir de lo cual mágicamente comenzamos a iluminarnos.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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