Haz las paces con la soledad y permítete ser selectivo con quienes recibes en tu vida

Haz las paces con la soledad y permítete ser selectivo con quienes recibes en tu vida

La soledad puede no estar bien vista por muchos, suele desvalorizarse y ser apreciada por algunos como una especie de castigo por no ser lo suficientemente bueno para mantenerse junto a alguien. Pero la realidad es que la soledad es el estado en el cual podemos aprender a conocernos y a amarnos de una forma tan particular que nos garantizará relaciones con otras personas de calidad.

Cuando no nos conocemos, cuando no hemos aprendido a amarnos en soledad, es muy probable que nos vinculemos con personas sin aplicar muchos criterios de selección, solo intentando llenar una posición.

Nunca estarás solo si aprendes a hacerte amigo de ti mismo.

Debemos poder apreciar que si bien es cierto que estar en pareja es positivo, es muy satisfactorio  y hay pocas cosas que se comparan con la experiencia de estar enamorados y más cuando gozamos de una compañía de calidad; también es cierto que si solo buscamos llenar un espacio, podemos terminar vinculándonos con quien sea y evidentemente terminar frustrados por lo que efectivamente logramos obtener de una relación.

El estar vinculados afectivamente no debe ser a cualquier costo. Debemos darnos el tiempo necesario para seleccionar a esa persona que queremos que pase a formar parte de nuestras vidas. No tenemos que desesperarnos por vincularnos sentimentalmente a alguien… Eso se nota y vibramos con una energía que termina por atraer relaciones poco satisfactorias.

Debemos partir de que el estar solos no está mal, por el contrario, es una de las mejores condiciones en las cuales nos podemos encontrar  y si logramos encariñarnos en la relación más importante que tendremos, de seguro, al estar con alguien más, no nos conformaremos con menos de lo que nosotros mismos podemos ofrecernos.

Aprendamos a valorar los períodos que nos permiten contactar con esa parte de nosotros que solo veremos estando en soledad. Reconciliémonos con el hecho de hacer las cosas por y para nosotros mismos: atendernos, arreglarnos, cuidarnos, prepararnos esa comida especial, comprarnos ese vestido que nos gusta, ver esa película… Sin pensar en agradarle a nadie, sin pensar en complacer a una persona diferente a nosotros mismos, sin necesidad de comentar nada, sin esperar un reconocimiento… Solo disfrutando de nosotros mismos y conociéndonos un poco más.

El amor que normalmente perdura es ese que nos llega sin avisar, sin esperarlo, sin buscarlo, cuando más en paz nos sentimos con nosotros mismos, cuando no creemos que la soledad es un problema… Y cuando podemos tomarnos el tiempo suficiente para evaluar si lo que se nos presenta realmente coincide con lo que nos gustaría que permaneciera en nuestras vidas.

Imágenes cortesía de: Sophie Wilkins

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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