Y así, nos volvimos extraños nuevamente, pero con recuerdos comunes

Y así, nos volvimos extraños nuevamente, pero con recuerdos comunes

Nunca pensé que las cosas se desencadenarían de esta manera, que la persona que se convirtió en un parte de mí, que ocupó mi mente, mi corazón y mi piel, un día sería más que lejano, completamente ajeno a mí, inalcanzable.

Ahora solo te desconozco, no eres esa persona de quien me enamoré y sí, quizás tú puedes decir lo mismo, yo no soy la misma, pero para que duela más, sé que no importarán los cambios, tú para mí siempre ocuparás ese lugar especial que te ganaste a pulso, ese lugar que solo te puede corresponder a ti, no importa lo que pase, yo seguiré amándote.

Y es que cuando el amor es verdadero, no se acaba, no se termina ni con la distancia. Nos hacemos conscientes de que no podremos demostrar ese amor, nos tragamos las palabras, nos intoxicamos de añoranza, nos negamos a la ausencia, quizás hasta procuramos cercanía… Y en algunos casos esa cercanía se dará, pero en otros, los motivos de separación serán más fuertes que el amor.

Miro hacia atrás y no logro definir cómo todo inició, cómo es que pudimos cambiar las caricias por silencios, nuestros besos por palabras cortantes, nuestra complicidad por juicios y criticas… cómo de la admiración pasamos a colocar lupa sobre nuestros defectos, cómo en lugar de seguir creciendo juntos, apoyándonos el uno al otro, lo que hicimos fue querer pasarnos por encima.

El amor bonito se perdió, se dejó opacar por el orgullo, por la necesidad de controlarlo todo, por los celos, por la indiferencia. Los detalles se fueron agotando… Y la distancia se sentía cada vez mayor aun cuando nuestras manos se podían alcanzar.

Se fueron perdiendo las ganas, la disposición y la esperanza de que las cosas resultaran diferentes. Estábamos caminando hacia un final inminente, sin detenernos y reconsiderar nuestros pasos… Ahora en frío, siento que no hicimos nada por rescatar nuestro amor, ahora que todo se volvió añicos es que se me vienen a la mente las mil y una maneras que pudimos haber considerado para unirnos…

Pero ya es tarde, de alguna manera, aun cuando siento que te amaré toda mi vida, ya no hay cabida en ninguno de los dos para recibir al otro. Es como si de lo nuestro solo me hubiese quedado con el sentimiento y con el resto haya hecho una montaña completa, que solo miraré en la distancia, a sabiendas de que nunca más estaré en ella. Y así, nos volvimos nuevamente extraños, pero con recuerdos comunes…

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.