¿Sabes cómo se mide un buen año?

¿Sabes cómo se mide un buen año?

Catalogar algo como positivo o negativo es por lo general un proceso subjetivo y relativo que depende del observador. Sin embargo, la mayoría de las personas que tienen una actitud agradecida con la vida, tienden a considerar sus cierres de ciclo como positivos.

En un año pueden pasarnos muchas cosas, que podemos considerar agradables o desagradables. Podemos haber tenido experiencias indeseadas, que nos gustaría no haber tenido que vivir, así como momentos que quisimos haber vivido el resto de nuestras vidas. Pero por lo general no es lo que nos ocurre lo que marca la diferencia, es qué hacemos con aquello que vivimos.

Cada una de nuestras vivencias es una oportunidad para crecer, para cambiar, para apreciar la vida, inclusive cuando no sea exactamente como nos gustaría. Cuando queremos hacer una revisión de un período de tiempo de vida, debemos evaluar cómo nos ha movido cada elemento y si lo racionalizamos, quizás no en el momento, sino con algo de tiempo, nos daremos cuenta de que aquello que resultó doloroso fue quizás una de las cosas que más crecimiento nos dejó.

Obviamente no invitaremos a medir un buen año a través del sufrimiento, solo queremos rescatar que inclusive de las cosas más terribles podemos rescatar algo positivo. Y si queremos hacer un balance no debemos aislar lo que vivimos del efecto que trajo a nuestras vidas.

Un buen año lo medimos por cuánto amamos y cuánto nos amaron, cuánto dimos, qué tanta pasión invertimos a lo que hicimos, qué compartimos, cuántas veces nos maravillamos con las cosas más sencillas que vemos. Un buen año lo medimos por las lecciones que aprendimos, por cada pequeña o gran mejora con respecto a nosotros mismos. Lo medimos por el amor que nos dimos, por cómo nos cuidamos y nos protegemos, inclusive de nosotros mismos.

Un buen año resulta cuando actuamos aun estando cargados de miedo, cuando decidimos desde la confianza que sentimos en nosotros mismos y en nuestras capacidades. Un buen año se mide por lo que invertimos en lo que nos gusta, por el tiempo que nos dedicamos y compartimos con quienes amamos. Un buen año se mide por todo aquello que pudimos lograr que propusimos como meta y en la planificación de nuevas metas que nos hagan mantener nuestras aspiraciones accesibles.

Un buen año lo podemos medir por nuestras cuentas bancarias, pero lo que realmente importará, será aquello que nos alimenta el alma, en lugar del ego, aquello que nos invita a apreciar la vida, a agradecer, a ser humildes, a amar y a dar de nosotros lo mejor.

¡Espero que hayas tenido un muy buen año y que estés preparado para uno mejor!

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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