Y contra todo pronóstico… ¡estamos de aniversario!

Y contra todo pronóstico… ¡estamos de aniversario!

Sin tener muy claros desde cuándo comenzar a contabilizar el tiempo juntos, pues hemos llegado a un acuerdo desde dónde contar y hoy celebramos un año de haber decidido darnos la oportunidad de formar parte de la vida del otro.

Como todas las relaciones interpersonales, acoplarnos ha tenido sus tropiezos, el entrar en la misma sintonía y el nadar en la misma dirección, no fue algo que se diese de la nada. Nos ha costado dar nuestro brazo a torcer, pasar por alto algunas cosas y restarle importancia a otras, justamente para sumar, para construir, para hacer de nuestra relación día a día lo que queremos que sea.

No te puedo negar que muchas veces he querido salir corriendo y no mirar hacia atrás, pero sinceramente algo en mi vida cambió desde que tú estás en ella. He aprendido a amarte y no es que resulte complicado, sino que he aprendido a ver en ti lo que todos quieren y además lo que casi nadie puede ver y con todo lo que puedes sumar a este lado oscuro, en ti veo siempre luz.

Admiro tu manera de ver la vida, de vivirla, incluso cuando digo que eres egoísta, que no lo eres más que el resto de nosotros, solo que has aprendido a ser honesto contigo y con el resto del mundo y cuando la gente sabe lo que quiere, defiende sus intereses y sobre todo sabe amarse, es realmente capaz de amar a quien decida caminar a su lado.

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Me gusta tu independencia y a la vez la manera en la cual me haces sentir importante en tu vida, a veces te siento tan completo que quisiese que me necesitases tan siquiera un poco, luego recapacito y me siento afortunada de que estés conmigo porque así lo prefieres y no porque puedo llenar algún vacío. Somos dos seres completos logrando la armonía de compartir nuestras vidas y aportarle algo a la vida del otro.

A veces quisiera que cambiaras algunas cosas, pero entiendo que los cambios no pueden ni siquiera sugerirse. Las transformaciones surgen del interior de cada uno de nosotros y sí, se hacen más sencillas no cuando nos aman, sino cuando amamos a alguien y tenemos la disposición de dar de nosotros lo mejor, para contribuir a su bienestar, a su plenitud e inclusive a su libertad.

El amor no es sinónimo de amarras, de ataduras, de esposas… El amor solo puede ser correctamente conjugado desde la libertad, desde la preferencia, desde el respeto y el compromiso que no es impuesto, sino que surge del corazón.

Como a veces te digo, no puedo prometerte mis sentimientos a futuro, pero mi intención y mis energías están dirigidas a dar lo mejor de mí día a día, detalle a detalle, para que logremos juntos lo que ambos queremos. Mi promesa es en presente, es estar contigo hoy, amarte hoy, respetarte hoy… y quien quita que de tanto amor, este sea el primero de muchos aniversarios juntos.

Te amo,

Sara Espejo

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