Ya pasó… Abriga tu corazón y sigue adelante

Ya pasó… Abriga tu corazón y sigue adelante

No todo lo que nos pasará en la vida nos dejará un buen sabor, por el contrario, con algunas experiencias sentiremos nuestro corazón partirse en dos, con un dolor tan profundo que probablemente pensemos que nunca dejará de doler, con heridas tan profundas que pareciesen no tener fin.

La vida no se detiene, la vivamos o no, la vida sigue y para levantarnos y continuar, nos hará falta una buena cuota de voluntad y de confianza, especialmente en que somos capaces de superar todas las cosas que atravesamos, que aun cuando los resultados disten de manera dramática de lo que nos hubiese gustado, podemos rescatar de cada experiencia algo positivo, que nos ayude a nutrirnos, a aprender y a prepararnos para experiencias futuras.

No morimos de amor, ni decepción, solo que pasamos un tiempo en donde nos cuesta mantenernos fuera de la zona del dolor, periodo en el cual podemos cuestionarnos una y mil veces lo que nos ha ocurrido, podemos querer echar el tiempo atrás y recomenzar, podemos querer no haber tomado algunas decisiones jamás… Pero nada podemos hacer con respecto a nuestro pasado, solo podemos darnos cuenta de que seguimos acá y que capaz no hemos invertido desde nuestro dolor, nuestra vida de la mejor forma, pero no activarnos a conquistar lo que queremos sí que nos hará desperdiciarla.

Nuestros tropiezos son los que nos forman, los que nos hacen saber qué tan fuertes somos, nos hacen sacar de nosotros recursos que nunca hubiésemos imaginado que existían y nos hacen valorar muchas cosas de una manera diferente a la cual lo hemos venido haciendo. Es por ello que ningún tropiezo, ninguna caída, ninguna derrota podemos ponerla del lado del fracaso, que solo podemos alcanzarlo cuando decidimos que aquello que nos duele nos domine indefinidamente, cuando le entregamos la vida misma a cualquier sufrimiento.

Todo lleva un proceso, así como no podemos saltarnos las etapas de nuestro duelo, para realmente sanar, tampoco debemos perpetuarlas, así sin prisa pero sin pausa, luego de cualquier tipo de decepción de vida, no nos queda más que sacudirnos los raspones, abrigar nuestro corazón y seguir adelante, porque de la vida se disfruta mejor cuando tenemos la capacidad de darle más valor a las cosas positivas que nos alegran el corazón, a los detalles que nos llena de esperanza, a la experiencia que adquirimos con cada vivencia y a la nueva versión de nosotros mismos, aquella que decide seguir amando a pesar de tener muchas cicatrices en el corazón.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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