No tengas miedo de perder a alguien que no se siente afortunado de tenerte

No tengas miedo de perder a alguien que no se siente afortunado de tenerte

Debemos reconocer que muchas veces pareciese que sobre nuestros ojos hay una venda que nos impide ver un poco más allá de lo que nosotros quisiéramos. Nos negamos a aceptar que nos relacionados de maneras inconvenientes, con personas que a fin de cuentas no tienen mucho que aportarnos, especialmente porque no están interesados en hacerlo.

Evidentemente cada quien es libre de dedicar su afecto a quien le nazca y a su vez cada quien es responsable de aceptar en sus vidas lo que otro tenga para ofrécele. Pero definitivamente, aceptar en nuestras vidas solo aquello que nos nutra y nos haga sentirnos bien, resultará en una actitud más saludable.

No siempre nos es posible ver con claridad cuando estamos inmersos en emociones, en sentimientos, en planes, en ilusiones. A veces llegamos a estar tan desubicados que tememos perder algo que ni siquiera sentimos nuestro, más allá de que no perdemos nada, que no perdemos a nadie, porque nada es nuestro, nada nos pertenece, todo parece ser rentado para nuestro aprendizaje, terminamos actuando con temor a cambiar de estado, a vernos sin alguien en nuestras vidas, sin pensar que ese alguien realmente está poco o nada.

Quien no se siente orgulloso de tenernos cerca, que no se siente afortunado y honrado de que decidamos compartir parte de nuestra vida con él, pues muy probablemente no merezca ser considerado como nuestro compañero de camino. No es lógico conformarnos con un poquito, con las sobras o con ser el plan B de alguien, no es sano dedicar esfuerzos a quien no los reconoce o a quien no le interesa.

Las relaciones funcionales son las que se sienten parte del equipo más poderoso del mundo, que se saben fuertes individualmente pero invencibles en conjunto, si una de las dos partes no se siente agradecida con la vida por la presencia del otro, puede no estar reconociendo o dándole el valor que su compañero merece.

Que no se te pase la vida tratando de mantener algo que solo es importante para ti, que el desgaste no te llegue cuando ya sea tarde. En el fondo, todos sabemos cuándo somos amados y cuándo no, porque cuando hay amor se siente, no hay dudas, se respira… Más allá de problemas puntuales, de diferencias y conflictos, el amor une  y cuida de manera particular… Con el desamor y el desinterés pasa lo mismo, no hay manera de ocultarlo. Acá no hay muchas medias tintas nos aman o no, somos importantes para alguien o no, estamos invirtiendo bien nuestros sentimientos o no…

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Escucha a tu corazón, más allá de los caprichos y lo que nos gustaría que fuese la realidad, podemos saber si nos sentimos en el lugar adecuado o debemos, sin miedo a perder lo que no nos pertenece, levantar nuestro vuelo.

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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