Aprendí que el “nunca más”, nunca se cumple y el “para siempre” siempre termina

Aprendí que el “nunca más”, nunca se cumple y el “para siempre” siempre termina

Debemos entender que cualquier promesa que pronunciamos o escuchamos, inclusive las más sentidas y con las mejores intenciones, tienen muchas probabilidades de romperse… Es por ello que podemos contar con los dedos de una mano esas promesas que nos comprometen y deseamos sostener a lo largo de nuestras vidas.

Todo cambia, nada es para siempre, y eso es un aliciente porque así enfrentamos lo negativo y disfrutamos lo positivo. Los sentimientos no son la excepción,  inclusive los más fuertes, lo que hoy sentimos, no será necesariamente lo que sintamos mañana y esto debemos entenderlo y no dejarnos embriagar por lo que sentimos desbordar, haciéndonos hacer promesas que nunca tendremos la seguridad de cumplirlas.

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“Las muchas promesas disminuyen la confianza. ― Horacio”

Dejemos que nuestras acciones sean las que hablen más fuerte que nuestras palabras, asumamos los compromisos desde el corazón y aportemos día a día lo que consideremos necesario para que nuestros vínculos se fortalezcan y nuestras relaciones se nutra a través del tiempo.

No nos dejemos llevar por palabras, que sabemos que aun pronunciadas ante lo más sagrado y con corazón en mano, pueden dejar de tener sustento. No se trata de no demostrar amor, de no pronunciar nuestros sentimientos, sino más bien de darle más peso a los hechos, digamos te amo, te quiero, me gustas,… cuantas veces nos nazca, a todos nos gusta que nos endulcen los oídos, pero no confiemos en esas promesas sencillas de hacer cuando se ama, pero difíciles de sostener cuando los sentimientos cambian.

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“Las grandes promesas son siempre muy sospechosas. ― Juan Eusebio Nieremberg”

Solo tenemos control sobre el momento presente, solo podemos manifestar lo que sentimos hoy, pero de ninguna manera podemos controlar lo que ocurrirá con nosotros a lo largo del tiempo, si vamos a preferir un estado de soledad, si vamos a conocer a alguien más, si nos vamos a decepcionar, o cualquier otra cosa que nos pueda distraer o desviar de lo que es nuestra vida hoy y nuestra proyección a futuro, pero desde nuestra realidad actual.

Disfrutemos cada momento, entendamos que los “nunca más”, probablemente no sean aplicables y los “para siempre” no son más que una frase romántica, que puede ser estimulante y nos puede hacer brillar los ojos… Y quizás sí ocurran esos “para siempre”, pero siempre vendrán de aquellos que apostaron más por sus acciones que por sus palabras.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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