Hay quienes disfrutan del amor, mientras otros se limitan a padecerlo

Hay quienes disfrutan del amor, mientras otros se limitan a padecerlo

El amor es sin duda una de las cosas más placenteras de la vida, de hecho es la fuente creadora y la justificación de nuestra existencia. Pero sin ánimos de darle mayor profundidad a nivel energético al amor, nos concentraremos en que el amor, como lo conoce la mayoría, puede disfrutarse en pleno o sabotearse y padecerlo.

Solo padecemos de cosas negativas, el amor en ningún momento podrá ser algo negativo, sin embargo cuando se distorsiona o existe usurpación puede generar los más profundos pesares.

Existen muchas maneras de padecer el amor, acá haremos mención de alguna de ellas, refiriéndonos especialmente a los amores de pareja:

Los celos:

Hay quienes ven los celos como muestras de afecto y de cuidado, sin embargo, los celos son una de las formas más tradicionales de amargarse la vida de pareja. Debemos partir de que cada quien va a hacer lo que le nazca hacer, estará con quien desee estar, asumirá los compromisos que quiera y esté en capacidad de cumplir, todo esto de manera independiente a lo que haga la otra persona, si se atormenta celándole, si le da directrices, si le asfixia o le da plena libertad. Lo único que logramos con los celos es amargarnos.

Si llegamos a estar conscientes de que nuestra pareja nos ha irrespetado, pues tomaremos medidas en su momento, pero el celar es algo como tomar antibióticos previniendo una infección.

La necesidad de controlar:

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El no entender que cada quien tiene una personalidad, unas creencias, una crianza y una realidad particular que lo invita a ver la vida de una forma determinada y los hace reaccionar y actuar de formas específicas, puede traer como consecuencia el tratar de adaptar a los demás a como pensamos que lo haríamos nosotros. Dejemos a cada quien ser, sin decirle qué ruta tomar, cómo comportarse, cómo interactuar… cómo amar.

El maltrato:

Hay muchas relaciones amorosas donde la cinámica que prevalece es la del maltrato, donde una o ambas partes adopta cualquier tipo de maltrato para comunicarse, para relacionarse, para convivir. En muchos casos esto transcurre de forma paulatina, hasta que de dejar pasar y correr los límites, se llegan a situaciones en las cuales se hace muy complicado identificar o rescatar el amor.

La rutina:

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El dejarse arropar por lo mismo todos los días desgasta, es verdad que a medida que pasa el tiempo podemos tener más claro lo que preferimos, sabemos qué nos gusta y cómo, pero el negarse a experimentar cosas nuevas coloca el amor en una inercia, donde va perdiendo chispa y combustible… hasta que llega un día que ya no enciende.

La dependencia:

Los nexos de dependencia distorsionan el amor, el no estar con alguien porque queremos o solo por ello, sino que están involucradas necesidades cubiertas en la relación, hace que no se distingan con claridad los motivos, se pierda la espontaneidad y el miedo a la pérdida esté siempre presente.

La pérdida de vida propia:

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Vivir a través del otro es una idea que puede sonar romántica, pero la verdad es que resulta aterradora. Cada quien debe tener su vida, cada quien debe tener sus amigos, sus sueños, sus prioridades y entre ambos hacer que se engranen, pero no que una de las dos partes se anule para adoptar la vida y lo que ella encierra del otro.

Si te sentiste identificado con alguna de estas formas de sabotearnos, es un buen momento para dejar de padecer el amor y comenzar a disfrutarlo, a vivirlo de a minuto, de a instante, de a beso. Haz que tus días siempre tengan algo especial que puedas atribuírselo al amor, no te guardes palabras bonitas, no dures mucho enojado, no pierdas tiempo, ni energía en lo que no lo vale… Porque al final solo nos llevamos lo vivido, así que procuremos que el balance siempre sea positivo.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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