Y curaste mis heridas, solo para hacerme una más profunda

Mujer morena con ojos cerrados apoyada en la pared

Y curaste mis heridas, solo para hacerme una más profunda

Así ocurre algunas veces en la vida, no es que haya llegado a conformarme, es que sencillamente he podido apreciar la naturaleza del ser humano, que aun cuando no quiere hacer daño, aun cuando ama, aun cuando cuida, es capaz de generar daños irreparables.

Sería muy malagradecido de mi parte, pretender que he olvidado lo que hiciste por mí, como con tu amor me levantaste, diste vida a lugares en mi corazón, que creía dormidos para siempre, me enseñaste a confiar nuevamente, no solo en el amor, sino en ti y especialmente en mí. Me recuperaste de un duelo que yo había adoptado como forma de vida, devolviste los colores a mis pensamientos, que ya no navegaban constantemente sobre mi pasado, sino que se proyectaban a futuro con la intensidad y la pasión propia de quien ama.

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Y es que definitivamente el amor todo lo cura, es triste que la mayoría de las cicatrices que llevamos, correspondan a heridas hechas por quienes amamos. Sin embargo, como una especie de terapia, inclusive como un reto, si logramos apostar nuevamente por amor, vemos sanar esas heridas, aun a riesgo de que se produzcan algunas nuevas.

El amor no tiene que ser para siempre, el amor dura lo que tenga que durar, por eso nunca he sido amiga de esas promesas eternas que asocian el amor con tiempos indefinidos. Mi momento de amar es ahora, es lo que tengo, en el presente es en el único tiempo en que puedo amarte.

Evidentemente que el amor debe cuidarse y trabajarse para que dure para siempre, pero sin miedo a perderlo, sin restarle la magia que le caracteriza cuando es espontáneo, no cuando persigue el objetivo de la perpetuidad.

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En este momento tengo el corazón roto, en pedazos tan pequeños que no sé cuánto tiempo me pueda tomar su reconstrucción, las heridas son tan profundas que atraviesan por completo mi ser. Créeme que te amo tanto que quisiera poder aligerarte de la culpa, del pesar, de la pena por haberme defraudado, luego de que me hayas visto prácticamente como tu creación.

Tuviste una participación tan especial en la sanación de las heridas que tanto dolían cuando te acercaste a mí, que no fue que quedé como antes de ellas, quede como nueva, una nueva versión de mí, con proyectos propios, con una vida maravillosa que no dependía de la tuya, pero que me encantaba compartir… Sí, ahora has sido tú quien me devuelve a la lona, pero todo es diferente, sé que no necesitaré a nadie que me ayude a sanar, ya sé cómo hacerlo…

Espero que tus heridas por lo que has hecho sanen con facilidad, no te diré que estaré para ti, porque la incondicionalidad, sencillamente no era tal… Sin embargo, sé que estaremos bien y acepto que tu paso por mi vida, a pesar de no tener el final más hermoso, fue sencillamente para ayudarme a hacer de mí, mi mejor versión… Solo con que hoy a pesar de todo siga creyendo en el amor, no habla de otra cosa más que de un buen trabajo… o debo decir: de un buen amor.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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