En lugar de preguntarme por qué me fui, pregúntate si me diste razones para quedarme

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En lugar de preguntarme por qué me fui, pregúntate si me diste razones para quedarme

No me sorprende tu pregunta, no me sorprende que no sepas por qué me fui, porque para saberlo tuviste que haberme prestado atención, tuviste que haberte percatado de mis demandas, de mis silencios, de mis palabras, de mi ser llamando al tuyo… Pero sé que no fue así. Tú solo puedes responder por tus necesidades, por el vacío que ahora sientes.

Me inventé durante mucho tiempo motivos para quedarme, motivos que sustentaran mis sentimientos hacia ti, mientras tú, como en una máquina demoledora te encargabas de derrumbar mis cimientos. Construí una y otra vez lo que consideraba mis bases, pero entendí que en una relación las bases son comunes, entre dos se forman, no se trata de una carrera a ver si uno construye y el otro destruye… Se trata de que ambos quieran un proyecto común.

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Nunca pretendí que abandonaras tu vida por mis cosas, siempre te apoyé en cada uno de tus proyectos, que consideré siempre un poco míos, desde el cariño y no desde la posesión. Mientras que tú no hacías más que individualizar, que excluirme, que hacerme sentir sobrando y hasta molestado en tu vida.

Mis invitaciones a formar parte de mis cosas parecían ofenderte, todas tus reacciones reflejaban que no te interesaba mi vida, que hacer algo por mí para ti era un sacrificio y no bastaba con que algo fuese importante para mí, para que tú voltearas a verlo.

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Siempre te justifiqué, siempre estaba cargada de esperanzas y casi como una madre trataba de entender tus reacciones que cada día me decepcionaban más… Resulta que no eres mi hijo, no te debo amor incondicional. Merezco una relación equilibrada, donde reciba un poco de lo que doy. Merezco una persona que me tenga en sus pensamientos, que me quiera dedicar una palabra bonita, un gesto amable, una acción que me hable de su amor…

No pude más con tu indiferencia, con tu comodidad, con tu exigencia de todas las cosas que no eras capaz de dar. Ahora estoy acá reflexionando, como si me hubiesen arrancado una venda de mis ojos y no logro explicar cómo soporté tanto, en qué estaba pensando, cómo pude esperar tanto para decir basta… No quiero culparme, di lo mejor de mí y no lo valoraste, mi responsabilidad está en mi criterio para entregarme y alivio mi pesar sabiendo que di lo mejor de mí.

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Quizás yo ame a alguien más como te amé a ti, pero seguramente te costará encontrar que alguien te ame como yo lo hice. Si alguien lo hace o al menos se acerca, enfócate en darle motivos para quedarse y aprende a valorar lo que alguien decide dedicarte.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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