Quien se quiere ir, se va sin hacer mucho ruido

Quien se quiere ir, se va sin hacer mucho ruido

La mayoría de nosotros ha estado en algún momento de sus vidas ocupando el rol de quien se aleja en una relación, o de quien ve alejarse a la otra persona. Ninguna de las posiciones es sencilla de ocupar, inclusive cuando existan muchos motivos que justifiquen una separación, siempre queda el sabor amargo de reconocer que las cosas no han ocurrido como en un principio se desearon.

Ahora bien, si observamos los casos de cerca, podemos ver un factor común, que estará asociado al nivel de seguridad que siente cada quien con respecto a la decisión de terminar. La mayoría de las personas que hacen mucho alboroto manifestando deseos de irse, sin concretar, por lo general no cuentan con los recursos necesarios para comunicar su necesidad de que las cosas que afectan la relación cambien y terminan por dar conatos y amenazas de una partida que difícilmente logran llevar a cabo.

pareja-enfadada-espaldas

En estos casos, quien manifiesta su intención de irse o terminar, lo hace esperando un cambio en la actitud del otro, impulsado por el temor que debe generarle el perder a su pareja. Pero esto muchas veces no funciona así, aunque en algunos casos puede dar resultado, especialmente la credibilidad está a favor, en muchos otros, la amenaza de ruptura, termina por generar desánimo, incertidumbre, distanciamiento e inclusive que sea la otra parte la que marque retirada antes de der dejada.

Por eso, si lo que queremos es arreglar las cosas, no partamos de la amenaza, de la presión, hagamos planteamientos constructivos. Si tenemos dudas en relación a seguir o permanecer, de igual manera evitemos mencionar la separación como una posibilidad, solo cuando estemos seguros de que es lo que queremos y lo más conveniente, hagamos el planteamiento de nuestra decisión.

parejaq.jpg_296026913

En otros casos, efectivamente la persona que decide terminar, lo plantea desde la seguridad de su decisión, sin hacer mucho ruido, sin alargar demasiado el proceso, inclusive en algunos casos dejando una conversación de cierre pendiente, porque sencillamente ya no le parece necesaria ninguna explicación adicional, ninguna discusión o alguna interacción que cuestione de alguna manera lo que ya se ha procesado, por lo menos para la parte que ha tomado la medida de la separación.

Así que para cualquier rol rescatemos lo siguiente: si estamos planteando que nos queremos ir, sin ser lo deseado, busquemos otros mecanismos para llamar la atención, si hemos tomado la decisión y no hay vuelta atrás, ejecutémosla, pero démosle a la otra persona vivir el cierre de su proceso, que quizás no coincida con el nuestro. Si estamos del otro lado, aprendamos a leer los mensajes y tomemos medidas que nos permitan o bien mejorar la relación en caso de que ese sea el objetivo de la otra parte o aceptando que la relación ha llegado a su fin en el caso de que nuestra pareja efectivamente quiera marcar la retirada.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.