Y al final estamos bien… Ni tú eres de los que extraña, ni yo soy de las que vuelve

Y al final estamos bien… Ni tú eres de los que extraña, ni yo soy de las que vuelve

Te mentiría si te digo que este desenlace era el que quería, siempre pensé que tú y yo tendríamos un camino más largo que recorrer, no consideré sentirte hoy tan distante, aun cuando aún mis manos pueden alcanzarte.

La distancia puede ser más dolorosa cuando no es física, cuando debes tragarte tus sentimientos y hacer que nada pasa, que lo has dejado atrás, que ya no duele. Te crees fuerte hasta que sientes que no puedes emitir palabras porque el quiebre de tu vos te delata, cuando sientes que el llanto se aproxima y necesitas un salvavidas de emergencia, una llamada imaginaria, un estornudo o una tos que justifique una ausencia repentina o un autocontrol supremo que nos proteja de demostrar el dolor que albergamos en el corazón.

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No te niego que te di un tiempo a ver si te sentías cómodo en mi ausencia, hasta que entendí que sí, que el amor fue fugaz para ti o sencillamente tu capacidad de olvidar y de continuar tu vida, son mucho más fuertes que las mías… Algunas veces pensaba que era simple orgullo de tu parte, que al igual que a mí, evitaba cualquier tipo de acercamiento, de reflexión, pero no… realmente había contundencia en tu decisión.

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Tengo sentimientos encontrados, porque a pesar de que no soy de las que da vuelta atrás, pensé que al menos darías una muestra de que extrañabas lo que tuvimos o quizás sentirías la duda de qué hubiese pasado en caso de haber hecho las cosas distintas, en caso de no haberle dado tanto peso a lo que ahora parece irrelevante.

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Sí, ya estoy en una relativa tranquilidad, ya el verte no me atraviesa el alma, pero reconozco que te extraño, que me hace falta tu voz al despertar, que me hacen falta tus caricias y de vez en cuando me invaden unas ganas terribles de escribirte, de llamarte, de hablar contigo, no para retomar una historia, pero sí para decirte lo que siento. Pero no me atrevo, me paralizo al pensar en tu reacción, que en mi mente siempre resulta dolorosa para mí.

En todo caso, estaremos bien, de amor nadie se muere, todos debemos acostumbrarnos a la ausencia de alguien que deseamos en algún momento estuviese para siempre, pero ya vemos cómo la vida nos hace un cambio de seña y debemos dar un giro, quizás sin entender que lo que nos ha pasado es una completa bendición.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

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