Las cosas que no se dicen para no lastimar, siempre terminan haciendo más daño

Las cosas que no se dicen para no lastimar, siempre terminan haciendo más daño

Las cosas que no se dicen evitando hacer daño, están cargadas de información que no se puede colocar en un contenedor y engavetar. Generalmente corresponden a una realidad que se hará sentir más temprano que tarde.

Como muchas veces ocurre, lo que se mantiene al margen de la honestidad, sale a la luz repotenciado, ya no solo se trata de la herida que genera el hecho mismo, sino el adicional propinado por el engaño, por la administración de información por la falta de sinceridad e inclusive en algunos casos la humillación que sobreviene del engaño.

Hay, como en todo, niveles de justificación para evitar descubrir una situación, puede que sea más humano y estar mejor visto un padre que no quiere decirle a sus hijos que está desahuciado y le queda muy poco tiempo de vida, en comparación a un esposa infiel que no encuentra beneficio alguno en confesar a su esposo que ha estado con alguien más.

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Sin embargo, en ambos ejemplos lo relevante es que esa información no suministrada, le quita libertad de decisión a quien se le está ocultando información. El que administra la información está pensando desde su conveniencia y quizás está procurando hacer daño, pero por lo general termina siendo cuestionado y juzgado por ello, y la impotencia o la burla que se siente por no haber recibido una información de manera oportuna y no haber podido actuar de acuerdo a su criterio, normalmente termina por hacer más daño, decepcionar y alejar más.

Hay quienes prefieren vivir en mentiras que las protejan del dolor, inclusive pueden obviar indicios, pueden dejar pasar detalles, pero cuando estas personas se exponen a mayores dosis de realidad por lo general sufren un choque muy fuerte y no pueden escaparse del sufrimiento que lleva consigo la fantasía cuando la realidad no coincide en mucho con ella.

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Hay otro tipo de personas que prefieren que les digan la verdad, para usarla a su manera, aunque sea dolorosa, aunque sea indeseada. No es lo mismo tomar decisiones con la mayor cantidad de variables posibles que con una selección de ellas. La verdad puede doler, pero hay cosas que no se pueden cambiar y es válido defender el derecho a obtenerla y con ella hacer lo que se cada quien considere. Cualquier engaño tiende a empeorar el escenario original y lastimar aún más a quien se busca proteger de la verdad.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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