Relájate, si no salió como esperabas, quizás en lo que te equivocaste fue en la persona

Relájate, si no salió como esperabas, quizás en lo que te equivocaste fue en la persona

Aun cuando defiendo la tesis de que ninguna relación es la equivocada y que siempre atraemos a nuestras vidas lo que necesitamos en ese momento para crecer, para aprender y para prepararnos para experiencias posteriores, también rescato que no es necesario darse golpes de pecho cuando una relación acaba, preguntándonos en qué nos hemos equivocado, cuando la respuesta, quizás posteriormente evidente, es que haya sido de la persona seleccionada.

Combinando un poco las dos cosas, podemos entender que nos es posible aprender sin sufrir una mala experiencia, que está en nuestras manos hacer algunas cosas básicas para que nuestras relaciones sean lo más parecido a lo que nos gustaría, que no necesariamente coincide con lo que realmente creemos merecer.

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Lo primero que debemos hacer en todo caso es ver si estamos atrayendo personas que encajan en patrón determinado, bien sea una persona celosa, maltratadora, egoísta, absorbente, mentirosa, infiel… y en este caso tratar de ver en nosotros lo que no nos gusta de ellos, porque puede ser que tengamos esas mismas características, que tengamos que sanar heridas que tienen que ver con este tipo de personas, generalmente asociadas a nuestras infancias, que estemos siguiendo algún patrón de nuestros padres o que nos estemos autocastigando por algún motivo.

A veces nos cuesta identificar el porqué, pero eso no impide que trabajemos en ello a nivel inconsciente, que de paso es donde realmente hace falta, porque no servirá de mucho repetirnos sin mucha profundidad frente al espejo: todo lo puedo y voy a triunfar en el amor, por poner un ejemplo, cuando lo que reina en nosotros es la sensación de derrota, de que aquello que anhelamos no está a nuestro alcance o que lo que hacemos jamás nos conducirá a lo que queremos.

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Podemos hacer algunos ejercicios de liberación de cargas, ejercicios del perdón y ejercicios de empoderamiento, esto puedes hacerlo por tu cuenta o de la mano de algún terapista que de seguro estará dispuesto a ayudarte y probablemente te ayude a dar con ciertas raíces que te cuesten ubicar.

Lo importante es cortar con las creencias limitantes y soltar las culpas de que las relaciones no han funcionado. Las relaciones no tienen que ser para toda la vida para considerarlas un éxito, cualquier relación que te haya permitido sentirte a gusto y feliz es ganancia, es experiencia vital y cada una de ellas debe dejarte una enseñanza… La desaprovechamos cuando nuestro ego se apodera de la escena y comienza con sus miedos, negaciones, enganches insanos, a un nivel que hasta lo que nos enloquecía y torturaba, terminamos extrañándolo y considerándolo merecido y acertado.

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Debemos aprender a asumir nuestras responsabilidades, debemos aprender a perdonar y a dejar ir, también debemos darle la cuota justa de responsabilidad a la otra parte, siendo objetivos con mayor disposición a aprender, procurando que todos nuestros vínculos sanen y prepararnos para la mejor de nuestras relaciones, con el pensamiento siempre de que ¡lo mejor está por venir!

Por: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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