Y aprendí a hacer lo que me gusta, en lugar de lo que le gustaría a otro

Y aprendí a hacer lo que me gusta, en lugar de lo que le gustaría a otro

Uno de los principales pasos que debemos dar cuando estamos en la búsqueda de nuestra libertad emocional es dejar de darle prioridad a lo que otros opinen de nosotros, de nuestras acciones y nuestra vida en general.

Cuando nuestras decisiones no se basan en acercarnos a lo que queremos, a procurar lo que nos haga sentirnos bien y cómodos, lo que nos facilite sentirnos felices, sino que se basan en querer adaptarnos a un patrón, complacer, querer agradar o buscar la aprobación de otros, estaremos caminando en línea recta hacia la frustración y la infelicidad.

En temas sociales, ciertamente es importante la aceptación de los demás, sin embargo, esto no debe justificar que adoptemos una manera para encajar dentro de los parámetros de algo o alguien.

Aceptación propia

fd5da2ed3637daca00230a4416f782c6

Debemos comenzar aceptándonos a nosotros mismos, reconociéndonos con virtudes y defectos y queriéndonos tal cual somos. Si pasamos la vida queriendo complacer a los demás, puede que jamás nos lleguemos a conocer nosotros mismos y adicionalmente jamás le daremos a los demás la oportunidad de ver y apreciar lo que en realidad somos.

Muchas veces solo es falta de coraje y predisposición, el actuar para complacer a otros, es hasta cómodo, porque de alguna manera sabemos lo que esperan de nosotros. Sin embargo, cuando decidimos ser lo que somos, hacer lo que nos gusta,  lo que nos hace felices, estamos dándonos una nueva oportunidad y podemos sorprendernos con las reacciones de los demás, que si nos valoran realmente, lo más probable es que se alegren por vernos hacer lo que realmente queremos, respetándonos y acompañándonos, de ser posible, en nuestro proceso.

Dar a los demás no es sinónimo de sacrificio

mujer-con-flor (1)

Si algo lo hacemos a disgusto, de la mala manera o afectándonos negativamente, muchas veces será tendremos que dejar de hacerlo o cambiar nuestra actitud al respecto. Hay responsabilidades que no podemos evadir, pero que si cambiamos la manera en la cual las vemos, quizás dejen de hacernos carga y generarnos malestar.

Vivir sacrificadamente no es vivir, el dar no es una penitencia, debemos dar sin esperar algo a cambio, pero a sabiendas, sin que sea el propósito, de que lo que damos, recibimos y lo que no damos, nos lo quitamos. Lo que sí bajo ningún concepto es válido es endosar nuestra vida para que a otros les genere beneficios, mientras nosotros nos marchitamos en el proceso.

Vive tu vida, nadie puede hacerlo por ti, haz lo que te gusta, dedica tiempo a lo que te hace feliz. SI tú estás bien, si te amas y te quieres, si respetas tus espacios, si sabes decir sí y no de forma oportuna, lo demás solo podrán respetarte y te querrán como eres, quizás mucho más que siendo lo que ellos pretenden que seas. Date la oportunidad de sorprender al mundo siendo tú, pero especialmente de sorprenderte a ti mism@.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.