Y aprendí que es mejor creer en el tiempo que me dedican que en las palabras que me dicen

Y aprendí que es mejor creer en el tiempo que me dedican que en las palabras que me dicen

A todos nos gusta que nos digan cosas hermosas cuando de amor se trata, que nos endulcen los oídos a través de palabras que nos alimentan el corazón y nos llegan al alma y esto es sano, está bien y corresponde a una conducta adaptada a los parámetros de una persona que aprecia las demostraciones de afecto en sus formas más elementales.

Sin embargo, con el tiempo podemos darnos cuenta de que la gente también miente mirándonos a los ojos, que las promesas resultan mentiras y que si las palabras no están respaldadas de acciones solo son algodones descomprimidos haciendo espacio en la formación de los pilares de una relación.

hombre llevando flores

Nutrirnos de afecto favorece desde nuestro estado anímico, hasta nuestro sistema inmunológico, por lo que rodearnos de personas que nos aprecian y que lo demuestran, generalmente resultará beneficioso para nosotros. Generar lazos, afianzar nuestros vínculos, puede comenzar siempre a través de una palabra.

Sin volvernos paranoicos o dejar de  vibrar con aquellas palabras que nos mueven, que nos aceleran o nos calman, debemos generar un equilibrio al momento de apostar por alguien, considerando no solo lo que dicen, sino su presencia y su interés por estar a nuestro lado, no necesariamente cuando lo necesitemos, sino en esos momentos de cotidianidad en donde básicamente transcurre nuestra vida.

pareja con gato

Evidentemente la presencia en momentos trascendentes siempre será muy bien valorada, aunque por lo general no hace falta que nos amen para que estén presentes, solo falta con que sean buenas personas, para que procuren para nosotros y para todo aquel que lo necesite, lo mejor. Esa mano sosteniéndonos, ayudándonos a levantar, o ese estar de manera incondicional, simplemente estando, acompañando, resulta inolvidable, por lo menos para las personas en las cuales predomina dentro de sus características generales, la gratitud y la valoración hacia los demás.

Confía en tu corazón, el ve más allá de las palabras que puedan escuchar tus oídos, sé perceptivo y sobre todo aprende a apreciar cada acción de cariño, cada acto de presencia, cada querer estar sin ningún tipo de necesidad asociada. La disposición, el generar tiempo, el mostrar interés, el querer cambiar el giro del mundo por estar con alguien, solo habla de cariño, de entrega, de ese querer bonito que a todos nos hace bien….

pareja bajo la lluvia

El que quiere a través de palabras, si solo lo hace a través de ese recurso, hace bien de a ratos, porque le resulta imposible actuar coherentemente, pero quien sustenta sus palabras con acciones, quien dedica y siente placer en cada gesto de entrega, fomenta el afecto que perdura en el tiempo, el que trasciende y el que nos hace querer estar cada vez más con alguien y ajustar lo que sea necesario para que eso ocurra.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

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