No juzgues a nadie por el pedacito de vida que le conoces

No juzgues a nadie por el pedacito de vida que le conoces

Los juicios y las críticas parecieran estar a la orden del día cuando se trata de mirar a los otros, la mayoría puede hacerlo con tal práctica que pareciese un don innato en cada uno de nosotros.

Hay quienes creen que por conocer un poco de la vida de alguien más, esto les da derecho a juzgar o a criticar, evidentemente cualquier juicio o crítica, inclusive cuando se hace con “la mejor intención”, nace desde la arrogancia, desde la creencia de que se es dueño de la verdad y de que se posee la mayor capacidad de análisis, de resolución y acción, ante cualquier escenario.

Todos debemos ser capaces de respetar la vida de los demás con sus aciertos y sus desaciertos y limitarnos quizás a opinar en un estricto sentido positivo o bien de alerta cuando sentimos que la otra persona corre algún riesgo o cuando nosotros podríamos vernos afectados por las acciones o decisiones de alguien más.

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Pero la mayoría suele entrometerse en la vida de los demás, sin dar mucha tregua, sin ser compasivos, sin tratar de entender un poco todas las variables que entran en juego al momento de tomar una decisión. Todos somos producto de muchas cosas, de la influencia de una sociedad, de una crianza, de una educación, de creencias espirituales y de experiencias, positivas y negativas, todo lo que vivimos nos va haciendo ser de una forma particular.

Y sí, puede ser que nos equivoquemos, puede ser que haya un sinfín de maneras diferentes y mejores de afrontar una situación, pero todos deben respetar que cada quien hace lo mejor que puede con los recursos que tiene.

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Así que antes de juzgar a otros, que es bien sencillo, tomemos un espejo y canalicemos toda esa energía de cambio en revisarnos, en ver cómo podríamos ser mejores y si el aportar en la vida de otros en uno de nuestros nortes, analicemos de qué manera podemos hacerlo, con humildad y con el deseo de ser útiles, no de recibir reconocimientos, opacar y mucho menos humillar a quien resulta alcanzado por nuestras opiniones o acciones.

No prestemos mayor atención a lo que los demás digan de nuestras vidas, a fin de cuentas muchos toman los juicios y las críticas como la mejor manera de ocupar su tiempo, sin juzgarlos a ellos, consideremos lo pobres que pueden ser sus vidas, que solo se alimentan de lo que hagan o deje de hacer los demás. Actuemos de manera compasiva, ayudemos cuando sea posible y cuando sea bien recibido por la otra parte.

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“Sé amable, pues cada persona con la que te cruzas está librando su ardua batalla. –Platón”

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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