Hay un tiempo para dejar que sucedan las cosas y otro para hacer que sucedan

Hay un tiempo para dejar que sucedan las cosas y otro para hacer que sucedan

Ciertamente esto tiene mucho sentido, el detalle está en distinguir en cuál escenario nos situamos, si esperamos de manera pasiva o si actuamos proactivamente. Lo cual no tiene evidentemente una receta y dependerá en todo caso de muchísimos factores.

Se dice que las oportunidades se crean, aunque otros aseguran que muchas veces tocan a la puerta y ambos casos son igual de válidos, sin embargo, corresponden a lo mismo, porque todo se inicia en un proceso mental, en una generación de realidades. Cuando la oportunidad toca a nuestra puerta sin hacer mucho al respecto, esto no ha ocurrido por casualidad, esto es de seguro una consecuencia de pensamientos y de acciones que desencadenaron en algún hecho concreto que aminora la distancia entre donde estamos y donde queremos estar.

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Toda creación de oportunidades debe comenzar con la preparación para recibir lo que nos hemos planteado como objetivos y ello requiere de un trabajo interno para remover todos los pensamientos limitantes, todas las creencias que vayan en contra de lo que somos capaces de lograr o tener, todas las cargas que hemos decidido llevar que no son compatibles con lo que queremos.

Una vez limpiado el terreno, debemos convencernos de que lo que queremos es posible en nuestra vida, de que estamos capacitados, de que nos lo merecemos, de que tenemos la suficiente paciencia para esperar en los momentos que haga falta, de que es lo mejor para nosotros, de que nos hace bien y procura el bien de otros, o por lo menos no le afecta de manera negativa. Y de esta forma nos estamos abriendo a la energía creadora del universo y es allí en este punto donde las oportunidades pareciesen caer del cielo.

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Las oportunidades no llegan por casualidad, ni de manera aleatoria, ellas responden a un proceso en el cual entran en sintonía con lo que deseamos o con lo que predomina en nuestra mente, por eso en algunos casos las oportunidades que se nos presentan, inclusive las que creamos, distan de lo que queremos, pero sintonizan de manera perfecta en la frecuencia de pensamientos que manejemos.

Podemos hablar de tiempos para actuar y tiempos para esperar, pero ambos deben ser consecuencias del condicionamiento previo, para realmente estar disponibles para recibir a las oportunidades en nuestras vidas o crearlas a nuestra medida.

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“Si lo puedes soñar, lo puedes hacer. Walt Disney”

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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