Cada cicatriz que tenemos, es la confirmación de que TODAS nuestras heridas sanan – Receta de sanación

Cada cicatriz que tenemos, es la confirmación de que TODAS nuestras heridas sanan – Receta de sanación

Todas las marcas por donde en algún momento pudimos sangrar, son el recordatorio perfecto de que por más que duela, por más que angustie, por más que amenace, nuestras heridas sanan y en la mayoría de los casos, cuando prestamos cuidado a su cicatrización, dejan de doler para siempre. En algunos otros, nos queda un remanente de dolor, que no se compara con el que en principio tuvimos, pero es como un recordatorio de lo que nos ocurrió, que podemos tomarlo para lamentarnos por nuestro destino o para sentirnos más fuertes y resilientes.

De la misma manera como procuramos sanar las heridas de nuestro cuerpo, debemos atender las heridas emocionales, porque será su sanación, la que le dé cabida a nuestra liberación, del color, de la carga, de la ira, del resentimiento, de la culpa.

No importa qué generó la herida, el punto es que se formó y hay que curarla. No podemos esperar que quien hizo la herida sea quien venga a repararla, porque aunque puede ocurrir, es cederle el control de nuestro bienestar a alguien más. Eso solo nos compete a nosotros mismos, somos quienes de alguna manera permitimos la herida, no con ello debemos sentir culpa, sino asumir la responsabilidad del caso.

Hay una receta general para las heridas del corazón, la cual contiene estos ingredientes básicos:

Aceptar: Ya el mal está hecho, qué nos queda para sentirnos mejor? Aceptar que tenemos que vivir con lo ocurrido, que cada quien hace lo mejor que puede con los recursos que tiene. No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos decidir cómo afrontamos el presente y cómo esperamos ese futuro. Debemos decidir si hacemos que nuestro pasado manche toda nuestra vida o lo acotamos, aceptamos y seguimos adelante.

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Perdonar: A todo aquel que sintamos que nos haya fallado o lastimado, perdonar inclusive si sentimos que no se lo merecen, el no hacerlo nos hace cargar con un saco que no nos pertenece. Si deseamos venganza, lo única que vale la pena emplear es el perdón. Si el perdón debemos otorgárnoslo nosotros mismos, pues con mucha delicadeza entendamos que errar es de humanos, que no llevemos cargar con culpas que no nos permitan evolucionar o sencillamente tomar el aprendizaje de la lección.

Dejar ir: Soltar todo lo que sujetándolo nos lastime, esto aplica desde personas, pasando por sentimientos, pensamientos y hasta lugares… Evidentemente el dejar ir, no aplica solo a lo que se marcha, a veces el dejar ir no es suficiente para alejarlo de nuestras vidas, y otras ni siquiera será necesario cambiar algo en plano físico, solo el cambiar nuestra percepción de algo y sentir que ya no ejerce control sobre nosotros, es liberador.

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Es una receta con complejidad variable, depende de la madurez, de la experiencia, de la determinación y de la manera en la cual queremos ver la vida… Pero una vez que la probemos, no podremos vivir sin ella.

Que todas tus relaciones sanen.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

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