No te conformes con ser el plan B de alguien

No te conformes con ser el plan B de alguien

Algunas veces queremos ocupar lugares especiales y prioritarios en la vida de otra persona, pero terminamos en cualquier otra posición distinta a la que nos gustaría. En estos casos no es necesario conformarnos, debemos tener claros cuánto valemos y que si alguien no nos da la posición que nos corresponde y con la cual nos sentimos cómodos, seguramente habrá alguien más que sí esté dispuesto a ofrecernos lo que merecemos.

Adicionalmente a las múltiples alternativas, no podemos dejar de considerar una digna soledad, en sustitución de una relación con alguien para quien no somos más que un plato de segunda.

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Muchas personas toman a otras de repuesto, prestándole atención solo cuando sus prioridades no están disponibles. Algunas veces quienes ocupan estos roles de papeles secundarios, tienen sus autoestima tan golpeada que se conforman con las sobras que alguien le pueda ofrecer.

Pero vale la pena entender que nadie tiene que hacer papeles de coprotagonistas en sus propias historias. Si alguien sabe amar, respetar, cuidar y sembrar en una relación, a lo mínimo que debe aspirar es a eso mismo por parte de la persona con la cual se relacione.

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Es válido no querer a alguien, pero lo más sano en este caso es no darle cabida en nuestras vidas, no ilusionarlo, no jugar con sus sentimientos, no tenerlo de “por si acaso”. Si no está en nuestros planes darle importancia a alguien, resulta útil la honestidad. Es preferible causar un dolor puntual que prolongar la odisea de quien se carga de expectativas e ilusiones  que no podemos o queremos cumplir.

Resulta muy egoísta acaparar afectos que no estamos en condiciones de cuidar, inclusive resulta cruel y perverso el aprovecharse de los sentimientos de alguien que nos aprecia, por la necesidad de acumular, sin importar el dolor que causemos.

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Debemos recordar que nada escapa de la Ley de Causa y Efecto, que lo que sembremos será lo que cosechemos, por ende no actuemos pensando solo en nosotros y en los beneficios que obtenemos de nuestras relaciones, es necesario pensar en el propio bienestar sin generarle daño a alguien más.

Del otro lado, de qué sirve que nos quieran a ratos, con condiciones, siempre esperando, sin poder dar rienda suelta a lo que sentimos, midiéndonos, para no salir más lastimados de lo que probablemente ya estamos. El amor no se ruega, la atención no se mendiga y no podemos decidir qué posición ocupamos para otra persona, pero sin duda podemos decidir si estamos conformes con ella o no y en función de eso tomar las medidas que consideremos necesarias para nuestro bienestar y que vayan en pro de lo mejor que podemos merecer.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

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