No huyas cuando tienes ganas de quedarte

No huyas cuando tienes ganas de quedarte

Algunas veces sentimos ganas de salir corriendo de una situación que nos puede estar interesando más de lo normal, por el simple hecho de que sentimos miedo, aunque nos cueste reconocerlo, éste es el principal motivo por el cual descartamos caminos, anulamos personas y huimos de situaciones, aunque nuestro corazón nos grite devolvernos.

Los motivos de ese miedo que en este caso no es paralizante, sino que nos empuja en dirección contraria a la potencial amenaza, pueden ser diversos, pero acá los que normalmente encabezan la lista:

Miedo a que las cosas no resulten como esperamos: También podríamos llamarlo miedo al fracaso, donde podemos tener expectativas de lo que queremos y podemos sentir que las desviaciones de ello nos pueden generar efectos negativos y evitamos  pasar por la frustración que va acompañada de la desilusión al enfrentar finales diferentes.

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Miedo a perder libertad: Algunas veces podemos sentir nuestros espacios en juego al inmiscuirnos en una determinada situación y la necesidad de mantener nuestra libertad muchas veces nos hace entrar una jaula buscando alejarnos de otra.

Miedo a enamorarnos: En situaciones puntuales en donde nuestra necesidad de huida está asociada a temas amorosos, podemos asociar el enamorarnos con una debilidad, que se caracteriza por hacernos vulnerables, por tener que considerar a otra persona en nuestras vidas y especialmente por tener un riesgo de sufrimiento potencial.

“Qué maravilloso es poder ir más allá del deseo y del miedo en las relaciones.

El amor no desea ni teme nada.”

― Eckhart Tolle
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Miedo a repetir alguna historia: Nuestro pasado está lleno de caminos recorridos y muchas veces en algún punto de un trayecto nos damos cuenta de que es muy semejante a alguno previamente transitado, que por algún motivo preferiríamos evitar, bien sea porque no nos gustó el recorrido, el paisaje, la compañía o el fin.

Miedo a perder el tiempo: Ciertamente el tiempo es uno de nuestros recursos más valiosos y el cómo lo invertimos puede resultar trascendental en la toma de decisiones.

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Sean cuales sean los miedos que te hacen querer correr cuando en realidad tienes ganas de quedarte, haz una pausa, respira e intenta seguir tu intuición, ella siempre te dará las señales correctas para estar donde debes estar.

La vida está llena de riesgos, de escenarios inciertos, podemos salir heridos, las cosas se pueden desviar de lo que queremos, podemos sentir que perdimos nuestro tiempo, pero por el contrario, las cosas pueden resultar maravillosas, podemos vivir las mejores experiencias de nuestras vidas, crecer, aprender… Vivamos sin miedo y quedémonos en donde sintamos que debemos, aunque el miedo nos impulse a querer salir corriendo.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

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