Las personas que más quieres, son las que pueden hacerte mayor daño

Las personas que más quieres, son las que pueden hacerte mayor daño

Todo nos afecta en la medida que le demos importancia en nuestras vidas, todo aquello con lo que nos vinculamos de manera más intensa, tiene sobre nosotros un poder de afectación superior al resto, por eso quienes más amamos son los que mayores posibilidades tienen de generar efectos importantes en nosotros.

Nuestros seres queridos son normalmente de quienes más expectativas tenemos, de quienes esperamos las mejores acciones y cuando no ocurren y por el contrario hacen cosas que nos decepcionan o nos perjudican, pueden generar profundas heridas en nosotros.

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Las decepciones son normales en las relaciones de cualquier tipo, puesto que por lo general esperamos que el otro actúe de una manera similar a cómo lo haríamos nosotros, pero resulta que todos somos diferentes y establecemos prioridades distintas, por lo que lo que es bueno para nosotros, no necesariamente lo sea para el otro.

A quienes les damos un lugar especial en nuestro corazón, tienen cierto control sobre nosotros, mientras más permitamos que nos afecten sus acciones, más vulnerables seremos ante lo que ellos hagan que nos involucre.

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Inclusive sin quererlo un ser amado puede generarnos una herida profunda, bien sea a través de una enfermedad o su partida física, pero debemos entender que la mayoría de nosotros genera apegos hacia quien sentimos amar, lo que nos acerca al sufrimiento con el solo hecho de pensar que podemos llegar a perder a esa persona.

Debemos aprender a disfrutar de cada momento y reconocer que cada quien hace lo mejor que puede con los recursos que posee. La mayoría de las veces las heridas que otros pueden ocasionar en nosotros no son con mala intención, sino enraizadas en la falta de consciencia, en el no medir las consecuencias de los actos y la ausencia de empatía.

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No podemos actuar por los demás, ni pretender que ellos se adapten a nuestros deseos, debemos amar desde la libertad, teniendo presente que así como nosotros nos equivocamos y generamos daños en otros, los demás también lo harán y existe la posibilidad de que no correspondan a nuestro amor y eso justifica ante sus ojos el generarnos daño, alegando que no son responsables de nuestros sentimientos, pero aun amándonos estamos expuestos a sufrir por las acciones de estos afectos.

Seamos cuidadosos con nosotros mismos, procurando vínculos que nos sumen, pero seamos compasivos e intentemos comprender lo que va detrás de cualquier daño generado, tratando de dejar el drama y el papel de víctima a un lado y procurando siempre nuestro mayor crecimiento.

Sara Espejo – Mujer.Guru

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