No busques medias naranjas, ni mitades de nada

No busques medias naranjas, ni mitades de nada

Solemos tener la idea que se arraiga en la mayoría de que nacemos necesitando que nos completen, cuando la verdad es que no necesitamos de nadie para sentirnos plenos.

Cuando partimos la idea de que algo nos falta, estaremos buscando ese algo, haciendo pruebas por ensayo y error de lo que nos encajaría, cuando la realidad es que debemos sencillamente darnos cuenta de que somos perfectísimos como estamos y sí ciertamente podemos compartir nuestras vidas con alguien, es por preferencia  y no por necesidad.

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Hay una diferencia sustancial entre necesitar y preferir, cuando me reconozco un ser autónomo, capaz, completo, puedo amarme y aceptarme de esa manera, y desde allí atraer a una persona que se sienta igual de completa para hacer un equipo juntos, en donde ambos se vinculen desde las razones adecuadas y no desde espacios que creen vacíos.

Los espacios que sentimos vacíos debemos aprender a llenarlos por nosotros mismos, saber que no solo es una percepción y no una realidad. La sociedad tiende a satanizar la soltería, tiende a hacernos ver que representa un fracaso y muchas veces que es preferible estar con cualquiera antes de darnos el tiempo suficiente de relacionarnos con aquella que realmente esté alineada con aquello que queremos en la vida.

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Ciertamente para forman una familia normalmente es necesario otra persona, pero debemos tener claro desde un principio qué es lo que buscamos de una relación. Darnos la oportunidad de escoger con el criterio adecuado, considerando que el amor no consiste en la satisfacción de nuestras necesidades.

Aprendamos a amarnos a nosotros mismos, a respetarnos como seres contentivos de todo lo que usualmente buscamos fuera, por lo general ese nivel de consciencia lo adquirimos transitando en soledad y apreciando ese camino sin considerarlo una penitencia o un castigo por no saber relacionarnos a otros de manera exitosa.

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El tiempo ciertamente puede resultar una limitación, pero si nos metemos en la cabeza que se nos está pasando y aún no ubicamos a ese ser con quien valga la pena compartir, podremos desesperarnos y desde allí tomar decisiones que terminen generándonos efectos negativos a mediano y largo plazo.

Todo depende de lo que proyectemos, mientras más cómodos nos sintamos con nosotros mismos, más posibilidades tendremos de sintonizar con esa persona que hará nuestra vida más especial, con quien podamos compartir proyectos de vida, pero siempre considerando hacerlo desde la plenitud y no por aligerar cargas, compartir cuentas, que nos vean con alguien, porque se nos pasa el tiempo, porque nos sentimos incompletos, porque nos sentimos solos, porque es más fácil entre dos, porque somos el (la)  único (a) que no se ha casado… cualquier factor de estrés nos hará tomar decisiones desligadas del amor y generaremos apegos, que solo van a satisfacer nuestro ego.

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