Las buenas personas no se cansan de hacer el bien

Las buenas personas no se cansan de hacer el bien

Comencemos considerando que las buenas personas no andan con parlante o un cartelito en la frente que diga que son buenas, lo contrario, se caracterizan por ser humildes, inclusive pasan desapercibidas porque no están detrás de reconocimientos, ni trofeos por las acciones que realizan.

Para ellas el ayudar es una de sus características principales, son oportunas y siempre buscan los mecanismos para aportar su granito de arena. Son defensores de las causas justas, se involucran en cada uno de sus procesos, tomando la responsabilidad que el caso amerite.

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Difícilmente son personas críticas o especialistas juzgando a los demás, por el contrario tienen muchísima facilidad para empatizar con quienes interactúan, con un alto grado de comprensión e intensión de apoyar en lo que consideran está a su alcance.

Por lo general son personas que han atravesado batallas importantes en su vida y aprenden a ver con otros cristales la vida, observando lo verdaderamente importante, encontrando la esencia y el milagro en todo.

Ciertamente todos tenemos un lado bondadoso y otro que no lo es tanto, pero está en cada uno ver cuál se alimenta.

Alimentamos nuestro lado bondadoso cuando:

  • Nos amamos y nos aceptamos tal y como somos.
  • Pensamos más allá de nuestro bienestar y sin sacrificarnos procuramos el bien de la mayoría de los involucrados.
  • Admiramos los logros en otros en lugar de envidiarlos.
  • Compartimos lo poco o mucho que tenemos.
  • Regalamos sonrisas a quien lo necesite.

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  • Vemos las bondades en los demás, antes de criticar sus defectos.
  • Podemos entender las decisiones de otros, aun cuando no sea el camino que nosotros hubiésemos tomado.
  • Nos sentimos agradecidos con la vida y sus bendiciones.
  • Somos buenos amigos, estamos allí cuando nos necesitan y reservamos un espacio en nuestras vidas para ellos.
  • Sentimos que todos estamos en un proceso personal de aprendizaje y respetamos el ritmo de cada quien.
  • No somos indolentes ante las situaciones de los demás y procuramos ayudar.
  • Compartimos nuestros conocimientos sin egoísmo.
  • Aprendemos de otros con humildad.
  • No buscamos venganza, sino la libración a través del perdón.
  • Respetamos nuestra madre tierra y a todos los seres que la habitan.

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  • Somos fieles a nosotros y a nuestros compromisos.
  • No nos dejamos manipular o influenciar para hacer algo que esté en contra de nuestros principios.
  • No nos cansamos de hacer el bien.

Siempre tendremos alternativas al momento de actuar, optemos por aquellas que nos hagan mejores y no ante los ojos de los demás, sino de nosotros mismos, pensando ene le crecimiento de nuestra alma y no en el alimento de nuestro ego.

Por: Sara Espejo – Mujer.Guru

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