Madurar es aceptar que no todo ocurre como lo deseamos

Madurar es aceptar que no todo ocurre como lo deseamos

Por múltiples motivos, a lo largo de nuestra vida, nos vamos dando cuenta de que algunas veces los resultados que obtendremos, producto de nuestras decisiones, de nuestros esfuerzos, de nuestros deseos, no tendrán mucho que ver con lo que en algún momento nos proyectamos.

Es cierto que la frustración es una de las peores manifestaciones que podemos sentir, pero también es cierto que mientras mayor capacidad de aceptación desarrollamos, más sencillo resulta el tránsito. Aprender que las cosas se desvían del norte que planteamos y que esto no necesariamente está mal, o va en contra de lo que nos resulta conveniente, es una actitud ante la vida que nos permite fluir con cada experiencia, sacando de ella el mayor beneficio.

Marie-Eve Tremblay 8

Algunas veces nos damos cuenta de que hemos derramado lágrimas por algo que perdimos, sin notar que eso sería un punto necesario para llegar a donde realmente debemos estar. Evidentemente no se trata de conformarnos con lo que nos ocurre, se trata de aprender a dejar de resistirnos a lo que no resulta de nuestro agrado.

Hay cosas que podremos cambiar y otras que no sabemos cómo tener acceso para generar resultados diferentes o sencillamente por la cadena de acontecimientos previa, no nos resulta posible cambiar y esto debemos aceptarlo y canalizarlo para que no se generen cargas en nosotros que nos limiten, que nos generen peso innecesario o nos mantengan viendo hacia atrás con rabia o con nostalgia.

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Toda experiencia será vivida de acuerdo a las etiquetas y los juicios que le pongamos, si la vemos como una oportunidad, como un paso necesario y dejamos de tildar las cosas de manera negativa, seguramente nos engancharemos menos a la situación, le daremos menos vueltas en la cabeza y una vez ligeros de pensamientos asociados a ello, comenzaremos a manifestar realidades diferentes.

Dejar fluir, avanzar sin aferrarnos es clave si queremos hacer que nuestro tiempo rinda, si queremos hacer una buena inversión de nuestra vida y si deseamos aprovechar mucho más la experiencia. Quedarnos aferrados a lo que pudo ser, cargándonos de culpas, de rencores, pensando en lo pudimos haber hecho y no hicimos, pensando en cómo serían las cosas de haber resultado como las queríamos en un inicio, no nos coloca en una situación favorable, por el contrario nos suspende en un tiempo en el cual no tenemos posibilidad de acción.

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Que las cosas no resulten como la esperábamos puede ser una de las más grandes bendiciones, solo debemos tener paciencia y confiar en que lo mejor es siempre lo que sucede, evidentemente tratando de dar en cada oportunidad lo mejor de nosotros y haciendo día a día una versión mejorada, pulida, madura, sensata y sobre todo feliz de nosotros mismos.

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