¡Arriésgate! No te quedes con las ganas de saber qué hubiese pasado…

¡Arriésgate! No te quedes con las ganas de saber qué hubiese pasado…

Todos con facilidad nos acostumbramos a vivir en una zona de confort, con límites y barreras establecidas por costumbres, rutinas, excusas y sobre todo miedos!! Miedos que disfrazamos con cualquier nombre con tal de no reconocerlos y afrontarlos.

Vivimos evitando tomar riesgos, ya que por lo general los riesgos traen consigo una pérdida, el dejar atrás algo, el cambiar y esto tiende a paralizarnos y hacernos evaluar desde el apego, apostando por lo general por lo que nos hace sentirnos seguros y no necesariamente por lo que nos haría sentirnos felices.

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La vida como la conocemos es corta, las oportunidades por lo general tienden a tocarnos la puerta una vez y si no la abrimos, pues siguen de largo, para solo poder quedarnos con la sensación desagradable y frustrante de preguntarnos repetidas veces qué hubiese pasado de haber abierto la puerta, qué hubiese pasado de haberme montado en ese tren, qué hubiese pasado de haberlo intentado con esa persona, qué hubiese pasado de haber dejado mi trabajo e irme a Australia, qué hubiese pasado si hubiese cambiado de carrera… y cada quien tiene sus propios “qué hubiese pasado si…?”

Tenemos que aprender a tomar riesgos, de aventurarnos por lo que queremos, por lo que pensamos que puede darnos felicidad, aunque esto podríamos conseguirlo en cualquier circunstancia, qué cierto es que resulta mucho más sencillo cuando hacemos lo que nos apasiona, cuando estamos con quien amamos, cuando nos hemos dejado guiar por nuestro corazón y hemos decidido sin miedos, sin titubear, hemos apostado por nosotros, sin pensar en el qué dirán, o en que decepcionaríamos a alguien, en que perderíamos algo o en que no resultaría como lo soñamos.

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La vida debemos verla como un libro, donde cada día escribimos una página… donde le damos el sentido que queramos, pero sobre todo debemos pensar qué pensaríamos de ese libro cuando pongamos punto y final, ¿nos gustaría? ¿Valdría la pena? ¿O sería una triste historia de una persona que no entendió nunca el propósito de su vida y se limitó a vivir por costumbre, a respirar forzada, a ver días iguales repetirse uno tras otro?

No esperes a que la historia acabe para tomar riesgos, para apostar por tu felicidad, de cualquier manera esta vida es solo tuya y nadie podrá ser feliz por ti, tomar los riesgos que tú deberías asumir, amar por ti, aprender por ti… vivir por ti. Así que está atento a lo que te diga tu corazón y sigue sin dudar tu intuición.

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