En la oscuridad, siempre hay personas “encendidas” que nos guían

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En la oscuridad, siempre hay personas “encendidas” que nos guían

En épocas de oscuridad siempre hay personas “encendidas” que nos guían. Son como la luz del sol atravesando una vidriera para inspirarnos, para darnos esperanzas en esos momentos en que se pierde el rumbo, los ánimos y el norte de nuestras brújulas vitales. Son medicina para el corazón en instantes de adversidad.

Hemos de admitirlo: todos necesitamos a alguien que se preocupe por nosotros. Podemos amar nuestra independencia, nuestra orgullosa autosuficiencia y pensar incluso que nosotros mismos llevamos el sol por dentro. Sin embargo, cuando hay tempestad por fuera tarde o temprano surgen las goteras de la tristeza, los coladeros del miedo, el insomnio y ese desconcierto vital que solo el apoyo afectivo, la empatía y el cariño pueden aliviar.

Ahora bien, aquí llega el dato curioso: desde la psicología social nos revelan que conferir apoyo emocional es un arte que no todo el mundo sabe ofrecer de forma adecuada. Por curioso que nos parezca, en ocasiones, quien más nos quiere puede darnos un tipo de atención tan desmesurada capaz de generar en nosotros cierta sensación de dependencia, de ineficacia o debilidad.

El tipo de apoyo más eficaz es aquel que está siempre presente pero de una forma sutil, envolvente y auténtica. Hablamos también de ese tipo de ayuda donde ninguno de los dos miembros sentirá que está en deuda el uno con el otro, porque no hay “donantes” y “receptores” de afecto, lo que hay es un vínculo donde habita una reciprocidad fluida, sutil y maravillosa.

Te proponemos reflexionar sobre este tema tan interesante y a la vez, dotado de diversos matices.

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Personas que erosionan y personas “encendidas”

Todos sabemos qué es la empatía y cuál es su impacto en nuestras relaciones cotidianas. Ahora bien, estamos seguros de que en más de una ocasión, cuando tratas con alguien incapaz de conectar con los demás, alguien con ciertos matices agresivos, hostiles y hasta destructivos, sueles decir aquello de “esta persona no tiene empatía“.

Simon Baron-Cohen, profesor de la Universidad de Cambridge y experto en el desarrollo de la psicopatología, define estos rasgos psicológicos bajo un término que vale la pena recordar: “empatía erosiva”. Según él, este comportamiento surge cuando alguien, no deja solo de “conectar” con el prójimo, sino que además va erosionando, minando y fragmentando con persistente lentitud a quien tiene más cerca. Son perfiles dotados, efectivamente, de cierta oscuridad.

En el polo opuesto, están sin duda las personas “encendidas”. Más que verlas como personalidades de gran nobleza y bondad, podemos definirlas como hombres y mujeres que “saben ser y dejan ser”, como facilitadores de armonía interna, como hiladores emocionales que reúnen nuestros pedazos rotos para recordarnos, una vez más, lo hermosos e importantes que podemos ser.

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Características psicológicas de las personas “encendidas”

Señalábamos al inicio que dar apoyo es en realidad un tipo de arte que no todo el mundo sabe practicar. Por ejemplo, algo que vale la pena recordar es que en el momento en que se diferencia claramente al donante del receptor pueden surgir, en ocasiones, ciertas incomodidades. El receptor puede sentirse “deudor” o convertirse en dependiente de un donante que disfruta de su papel de cuidador.

  • Las personas encendidas, por su parte, no asumen en ningún instante un papel de cuidador: son facilitadores.
  • Saben estar sin controlar, sin juzgar y sin ejercer en ningún momento una atención constante donde la otra persona acabe desarrollando cierta dependencia. Son expertos en generar un auténtico crecimiento personal.
  • Respetan espacios, saben estar cuando es necesario y proteger la intimidad del otro cuando así lo necesita.
  • Son presencias presentes pero siempre sutiles, con la habilidad excepcional de recordarnos quiénes somos. Se preocupan, traen positividad, ánimos y esperanzas para sintonizarnos una vez más, al rumor de la vida, del optimismo.

Cómo aprender a dar luz, cómo ofrecer un apoyo emocional auténtico

Las personas “encendidas” nos guían en tiempos de dificultad, nos acompañas en instantes de bienestar y nos inspiran en la cotidianidad del día a día. Eso es algo que todos sabemos. Ahora bien… ¿seríamos nosotros capaces de ofrecerles un apoyo con una calidad y autenticidad semejante?

Lo creamos o no, ofrecer apoyo emocional no es fácil. Hacerlo requiere de un autoconocimiento muy profundo, de una buena gestión de las propias emociones y de una descentralización de ese “yo” donde permitirnos descubrir al otro para empatizar en todos los sentidos.

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Claves para desarrollar un apoyo real

Hay quien logra empatizar afectivamente con la otra persona pero no llega nunca a desarrollar una empatía cognitiva. No se trata por tanto solo de “sentir” lo que quien está ante mí esta experimentando, debo comprenderlo.

  • A su vez, es necesario desarrollar una precisión empática. Hablamos de esa habilidad para inferir de modo correcto el estado mental en el que se encuentra la otra persona. Para ello, hay que saber hacer las preguntas correctas, no emitir juicios en voz alta y escuchar con atención.
  • Evita aumentar la ansiedad de la otra persona con las clásicas expresiones de “eso no es nada”  “podría ser peor”.
  • A su vez, hemos de tener en cuenta que quien lo está pasando realmente mal no le valen tampoco las típicas frases buenistas de “estoy aquí para lo que necesites” o “puedes contar conmigo”. Más que palabras se necesitan hechos reales, tangibles y visibles

Las personas “encendidas” son de pocas palabras, pero de grandes actos. Estarán a tu lado antes de se lo pidas y leerán en tu mirada tus pesares, tus tristezas. Para concluir, lo que a veces entendemos por apoyo, en realidad no lo es tanto. El buen apoyo no se basa solo en decir lo correcto, sino también en hacer lo apropiado a través de pequeños actos de bondad y de un interés sincero.

Vía: lamenteesmaravillosa

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