Piénsalo, ¿vas a rendirte ahora?

Piénsalo, ¿vas a rendirte ahora?

Hoy es ese día. Te has vuelto a caer, has vuelto a fallar. Parece que por mucho que te esfuerces no serás capaz de conquistar esa montaña en cuya cima descansan tus sueños. Sabes que todo requiere esfuerzo, pero empiezas a pensar que quizás ya ha llegado la hora de rendirte. Quizás tanto esfuerzo ya no merezca la pena.

Pero, entonces, comienzas a recordar todos los pasos del camino. Todo el esfuerzo, la lucha y la constancia, todo lo que has aprendido y una pequeña sonrisa se cuela en medio de tu rostro. Sabías que esto era duro, pero también sabes que aunque aún no hayas conquistado la cima, has conquistado parte del camino, parte de tu vida.

Ya no eres la que empezó la escalada a la montaña. Ahora conoces tus límites al igual que conoces todo de lo que eres capaz. Sabes que has aprendido mucho en todos los sentidos. Sí, has sufrido, pero también has sido feliz, valiente, te has arriesgado y has conquistado varios de tus miedos. Y es entonces cuando surge la pregunta, ¿vas a rendirte ahora?

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¿Quién dijo que volver a empezar es fracasar?

¿Quién dijo que volver a empezar es fracasar? ¿Quién dijo que volver a intentarlo era una locura? Probablemente alguien que se ha rendido muchas veces en su vida. Alguien que tiene más miedo a volver a fracasar que valor para enfrentarse a ese miedo. Alguien que, por tanto, es el menos indicado para dar consejos.

Volver a empezar es volver a soñar, es volver a vivir la vida que uno busca. Es buscar ser lo que realmente sueñas ser. Solo por eso hay que seguir insistiendo cuantas veces sea necesario. Al menos hasta que tus sueños cambien. Porque solo así, sin rendirte, estarás satisfecha contigo misma por todo lo que has dado. No permitas que nadie te diga que es mejor resignarse a lo fácil que luchar por lo que te hace feliz.

Y si la idea de algo te hace feliz, aunque aún no lo tengas, entonces siempre merecerá la pena lucharlo. Porque al final el camino será olvidado por muy tortuoso que haya sido. Nuestra memoria suele recordar mejor los momentos más bonitos, y conseguir lo que más deseas hará que los malos momentos del camino ya no sean piedras, sino arena sobre la que poder caminar descalza recordando lo vivido.

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Traicionarte a ti mismo es fracasar, volver a intentarlo es luchar

Destierra de tu cabeza al idea de que un fallo es un fracaso o de que un abandono es necesariamente un error. Un fracaso es traicionar tus valores, es preferir el conformismo a la posibilidad cuando esa posibilidad es anhelada. Por otro lado, no es un fracaso ser prudente; es más, la prudencia puede ser la opción más inteligente una vez que se han agotado las posibilidades, o las que quedan por explorar exigen un coste muy alto: más vale tirar una toalla que una vida.

Volver a intentarlo con determinación hace que, de repente, todo se vuelva más simple porque eres más sabio. Te has quitado de encima la mochila de las dudas y las has cambiado por una experiencia rica en conocimiento. Las opiniones de los demás, de los que te animan a rendirte, son de los demás y por ello dejan de afectarte. Empiezas a vivir de acuerdo a lo que sientes.

Y entonces será cuando pronto mirarás atrás y dirás: “ya pasó, lo logré”. Porque sé que podrás hacerlo. Porque sé que eres más fuerte que nadie cuando luchas por lo que deseas, y aunque ahora dudes, créeme, puedes. Y también sé que no es casualidad que ahora estés leyendo esto, es porque estás a punto de tocar la cima con la yema de los dedos. Sigue un poco más que estás a punto de llegar. Confía en ti y en todo lo que vales!

Vía: lamenteesmaravillosa

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