Los 3 grandes problemas de las relaciones amorosas

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Los 3 grandes problemas de las relaciones amorosas

n este artículo hablaremos sobre las relaciones amorosas, su inicio y su final y los motivos que conducen a esas sendas tan indeseables y temibles para algunas personas. Los tres problemas que interfieren en las relaciones amorosas para mí son el egoísmo, la ambición y la envidia y todos ellos forman un círculo. Esto es lo que yo indicaría, personalmente, para hablar en general de lo que está detrás de una relación jodida o por joder.

1. EGOÍSMO

Bien, analizando el egoísmo, podemos entenderlo como la raíz de todo mal que puede existir dentro de una relación.

Ser egoísta es decirle no a los demás y sí a uno mismo. Es responsable únicamente de sí mismo. Todo es externo y no hay fallos internos que corregir. Se piensa en el bienestar propio y rechaza aquello que no le gusta.

El egoísta hace todo eso, sí, pero hace más. Él dice ‘no’ a los otros y sí a sí mismo porque se piensa el centro del mundo. No importa si hay una persona más o un millón más: nadie importa. No posee el sentido de compartir, de dividir, de equilibrio. Los sentimientos del otro no son tomados en consideración ni tampoco sus deseos. El egoísta piensa antes en sí porque ignora a los demás. Rechaza cuando no le gusta porque se piensa lleno de derechos sobre otra persona. Y el amor propio es otra historia que no debemos confundir con el egoísmo.

egoismo

Amor propio tiene que ver con un respeto propio desarrollado, que no permite colocarse más en último lugar y pensar que todos necesitan ir primero. No todo es no, no todo es sí. No es un participante pasivo, tampoco es un participante autoritario, tiene ideas propias, refleja sobre qué implicaciones trae consigo una decisión u otra y cómo lidiará con ellas. Y quien piensa que eso es egoísmo es porque generalmente coloca a todos antes de sí mismo, no amándose lo suficiente para hacer prevalecer en la propia vida aquello que desea de verdad o razonando sobre los motivos detrás de determinadas decisiones. Son personas de autoestima recalcada, inseguras y muchas veces muy buenas, pero que esperan que los demás atiendan a sus expectativas sin que ellos atiendan a las de los demás. Verdaderamente es muy difícil poder ver el cuadro cuando estás dentro de la propia moldura. Cuando desarrollemos nuestro amor propio no vamos a gustar a todos pero si nos vamos a gustar a nosotros mismos.

Cuando una pareja llama otro egoísta también está siendo egoísta. Filtra y escoge a su favor. Esa persona reivindica que se cumpla cierta decisión que el otro no le correspondió. Acusa y exige un beneficio no consentido. Es complejo pero no podemos ver solamente egoísmo en el otro cuando esa persona no nos atendió a nuestras expectativas, cuando claramente esa persona que exige o no está cediendo se colocó en primer lugar. Por supuesto, es pésimo cuando una persona es visiblemente ególatra, mal acostumbrada, incapaz de plantearse razonamientos, que pueden ser justificados o no. Nuestro egoísmo puede estar en la actitud del otro o en la nuestra, en la percepción de cómo las cosas nos resultan favorables o desfavorables, en la observación de cómo las cosas son y cómo creemos que deberían ser, en culpabilizar a otros de nuestra situación o en no hacerlo.

Por tanto, es difícil ver egoísmo en nuestras propias actitudes y en realidad existe, aunque tengamos miles de justificaciones mentales para negárnoslo. Existen diariamente en las relaciones cotidianas, en las actitudes más banales y por supuesto existen en las relaciones. Trabajar el egoísmo es muy importante para mantener una relación sana.

El egoísmo también nos puede conducir a buscar a otras personas fuera de la relación, no tan íntimamente pero si lo suficiente como para ennoblecer el ego, para sacarle brillo. ¿Qué quiere decir esto? para alimentar esa imagen de nosotros de grandiosidad proyectada en los demás que tal vez esté dañada y necesite de halagos, admiración y deseo como una forma de refuerzo de la autoestima para saber que somos deseados por los demás y no solo por nuestra pareja.

2. AMBICIÓN

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En sí misma, la ambición la interpreto como una transición entre el egoísmo y la envidia, porque se genera una necesidad basada en lo que vemos o percibimos por fuera (la envidia) y que queremos para nosotros, para el ego (el egoísmo). Vemos algo en los demás y lo queremos. Queremos más. Y nos olvidamos de lo que ya tenemos.

El picaflorismo está surgiendo mucho más ahora en cuanto a aceptación social como una libertad que puede llegar a ser mal interpretada por rebasar ciertos límites muy muy relativos. Esto nos lleva a la fragilidad de las relaciones amorosas si las entendemos desde un punto de vista del respeto afectuoso dado que rebasar ciertos límites puede producir una serie de situaciones imprevisibles, desde la competencia entre ambas parejas por igualarse a ciertos niveles o hasta el desequilibrio afectuoso entre ambos o el deterioro del estatuto de la relación en sí, que puede dejar de verse como una relación seria.

Y aquí podemos hablar de la pérdida de valoración de la otra persona. Ese otro u otra que está empezando a ser olvidado y que puede llevar a una desvalorización gradual de esa pareja.

Y hablando de competencia, el picaflorismo está generalmente bien visto entre el género masculino, resulta como un tópico, un rollo de comparaciones y competitividad entre tíos. Básicamente la idea entendida es que cuantas más flores picas más hombre eres. Es una idea fea que está tristemente arraigada en la sociedad, pero está ahí un poco enquistada. Ahora si miramos a una mujer, si presenta esta tendencia de picaflores, ya que la puede tener, pero lo va a reprimir, porque externamente está visto de una forma muy negativa, ya sea en pareja o sin pareja; ahí ya podemos mencionar por ejemplo la influencia de la construcción familiar, la influencia paternal y maternal, las comparaciones con personas de la misma edad, los valores éticos, morales, religiosos, etc.

Y así en general, por un lado tenemos los rollos, que son practicados por muchas personas pero que normalmente no están bien vistos en ciertas edades, y esto de los rangos de edades como si esa condición ‘amorosa’ tuviera una relación con la madurez o el momento de sentar la cabeza. Y a lo mejor estas personas biológicamente maduras siguen haciéndolo, siguen teniendo rollos, pero ya lo toman de una forma diferente, pueden ver mal un rollo públicamente, como algo perverso o tabú, pero luego en la práctica pueden tenerlo, lo cual es una contradicción que puede llevar a ciertos conflictos internos entre lo que uno piensa y lo que uno tiene.

3. ENVIDIA

mascara

Y por último la envidia. La envidia nos conduce al ser humano al deseo, y el deseo nos hace retraernos sobre el ego para satisfacerlo, lo cual puede llevar a la infidelidad cuantas más probabilidades de que esos hechos puedan ocurrir, y aquí entran otros muchos factores sociales de los que no es necesario hablar. Es como cuando te da hambre viendo comer a otra persona y vas y comes. Y a lo mejor te apetece lo mismo. Pero estamos hablando de personas y no de antojos, y las cosas son un poco más complicadas.

En la envidia se denota ya cierta infravaloración de lo que hay en nuestra relación, no vemos lo hermoso o bonito que todavía existe, y nos centramos en lo engativo. Y es malo, porque nos olvidamos de las cosas buenas intentando buscarlas en otras personas y tal vez nos centramos en lo malo de nuestras relaciones para justificar una acción de búsqueda de otra persona, para ocultar en realidad el egoísmo de nuestra naturaleza. Quiero decir, se pretende ya una infidelidad habida o por haber, como un proyecto. Existe esa forma de autocomplacernos éticamente justificando que hemos hecho esto o aquello porque la pareja no nos lo proporciona, cuando en realidad hay otros motivos y, en el fondo, estamos hablando de que queremos más, queremos algo diferente y algo mejor, como si ya no importara tanto lo que ya tenemos o como si lo que tienen los demás es mejor que lo que tengo yo. Y a este nivel, ya no importa si es fantasía, si es realidad, si es un juego o si es un tonteo, el hecho de crear esa necesidad e iniciar esa búsqueda es un síntoma de que tu relación no está bien y que si no lo arreglas se estropeará de la peor forma posible.

Vía: sociopatas

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