Cómo desperdiciar tu vida en una relación amorosa

Cómo desperdiciar tu vida en una relación amorosa

Es común suponer que cuando una pareja se conforma, tiene como rumbo común el bienestar propio e individual, se entiende que a menos que sea una relación convenida para otros fines específicos, haya un intercambio de amor, un enriquecimiento mutuo, un equilibrio en el dar y recibir, siempre intentando disfrutar de cada momento y proyectándose para lograr un futuro interesante para ambos.

Sin embargo, incontables parejas lo que hacen es perder su tiempo y sus energías en relaciones en donde ni están dando lo mejor de sí, ni mucho menos están recibiendo lo que les gustaría. Lo peculiar es que muchas de estas relaciones se resisten a tomar decisiones que cambien el rumbo, bien sea cambiando las reglas del juego, procurando efectos diferentes, dando algo distinto, acudiendo a terapia o bien separándose… Sino que como en una especie de penitencia, desgastan su vida en esa relación que no hace ellos nada diferente a un ser acabándose por voluntad propia.

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La relación debe estar formada por dos personas que busquen medianamente cosas similares, que sus proyectos individuales puedan ser ejecutados sin alejarse demasiado del otro o que sean incompatibles con los de la pareja, ya que si éste es el caso se abrirá un brecha entre ambos o bien uno de los dos terminará sacrificando sus sueños por los del otro, lo cual en la mayoría de los casos, tarde o temprano, genera conflictos mayores.

El trato dado y recibido debe ser de agrado para ambos, puede ser que uno de los dos tenga de toda la vida una manera de interactuar con los demás, pero si esa manera no resulta grata para la otra persona, se generarán inconvenientes que por lo general derivan en constantes discusiones o bien en el aislamiento de una o ambas partes.

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Los valores deben ser comunes, es desgastante no coincidir en principios, ya que esto forma parte de nuestra base moral, resulta innegociable la falta de ética, el oportunismo, la viveza, la crueldad, el egoísmo… cuando se difiere en aspectos no negociables, se torna inmanejable la toma de decisiones, la convivencia, la comunicación… la relación.

El no compartir o al menos estar dispuestos a participar, así sea, apoyando a la pareja en las cosas importantes para ella, o bien desmeritar, empequeñecer o hacer sentir sin importancia, genera división. La pareja se conforma para apoyarse y respetarse mutuamente.

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Cuando se roban la sonrisa mutuamente o una de las dos partes tiene esa habilidad, la felicidad, la tranquilidad debe ser fomentada en la relación, cuando una de las dos partes es especialista en acabar con la paz del otro, que siempre anda con una pala para excavar y traer a la luz problemas del pasado, que tiene constantes fantasmas en la mente, que no aporta, sino que resta… es muy difícil no generar absoluto desagrado en la pareja.

Entendamos la finalidad de las relaciones, aunque todas pueden tener un carácter utilitario, de donde podamos obtener algún beneficio, ninguna debe robarnos la energía vital, ninguna debe hacernos conformar con algo que no se acerca a lo que merecemos. Nuestro tránsito por acá es corto, aprendamos lo que tengamos que aprender, pero sin que se nos vaya la vida en eso. Tomemos las medidas que consideremos necesarias a fin de mejorar la relación o bien cerrar capítulos, procurando en ambos escenarios, salir lo más ilesos posibles y generar el menor daño colateral.

Por: Sara Espejo – Mujer.Gurú

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