Por qué hoy en día ya queremos marcharnos antes de empezar las relaciones

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Por qué hoy en día ya queremos marcharnos antes de empezar las relaciones

Ahora todos los amoríos son fugaces.

Algunas historias de amor no tienen un final feliz pero tampoco son tristes. Algunas historias de amor son, sencillamente cortas. El amor en síntesis, el amor fugaz o el amor esquemático que no le resta pasión, ni intensidad ni importancia a una historia. Una vez nos contaron esta historia de amor corta, que duró el tiempo que dura un beso. Y este parece ser el sino de las relaciones actualmente.

Sólo procuramos un acercamiento y triunfamos con un beso, que acaba en despedida acelerada por ser poco valientes y no entregar el resto. Huimos de las relaciones, como escapamos de la felicidad bien entendida, de todos esos momentos que crean el puzzle de mil fichas que nos empeñamos en dejar a medias a sabiendas de lo que supone para el alma el reconforte de sentirnos completos y exhaustos, por haber dado el máximo, llenando el corazón y vaciando la tripa. Extasiados.

Nos hemos acostumbrado a vendernos en un beso, negando el resto de nuestra existencia, siendo incapaces de prestar atención al resto de gestos y acciones que completan el círculo. Nos cagamos asustamos cuando estamos delante de aquello que nos apetece hacer, compartir o conocer. No nos atrevemos a buscar ese instante, porque sabemos que tan sólo depende de nosotros y es por esto que una vez acabamos, se acabó el amor.

Antes de empezar ya queremos marcharnos y como mucho, sellamos el pacto con besos, besos vacíos. Pero mañana… a otra cosa mariposa que mi vida es mía y la tuya es tuya y no vengas aquí a invadir mi espacio, que no tengo ganas de ponerme en plan drama. Vivimos en la más absurda incoherencia, buscándonos y perdiéndonos. Convirtiendo nuestra vida en un desencuentro bestial, dónde gana quien más miedo tenga, donde pierde quien más ganas de intentarlo muestre.

No nos atrevemos a darnos por si es un espejismo, porque antes que probar lo que es real y asumir mantenerlo, prefieres resignarte en lo conocido y en todo lo viejo, porque no nos queremos lo suficiente, porque no nos tratamos como merecemos y preferimos pactar con el ‘postureo’ evidente de esta sociedad mugrienta y ‘robotizada’. Nos asusta mostrarnos como nos asusta emocionarnos en público, como si mostrarnos humanos fuera signo de debilidad y rareza.

Por esto, te digo que si no te atreves a vender más caro tu amor y la eternidad, déjalo, no hay prisa, limítate a esperar y quemar los días y las horas, haz como los peces muertos que flotan y siguen la corriente. Mientras tanto, yo he decidido que mi próximo amor durará lo que queramos que dure, pero jamás será la eternidad de un beso.

Vía: upsocl

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